martes, 19 de octubre de 2021

Historia Dominicana

 Diferencias en el Congreso Nacional: Pedro Santana y Arzobispo Portes, 14 de marzo del 1853

                 Pedro Santana


Presidente Pedro Santana: Señor Morilla he llamado a S. Iltma. ante el congreso Nacional, porque así lo exige el interés público.


Los dominicanos, señor arzobispo, se alzaron contra los haitianos en 1844, por disfrutar de independencia u sosiego; la Divina Providencia coronó el suceso, y los pueblos se reunieron en masa para dictar sus leyes politicas. En 1845, esos mismos pueblos pueblos pusieron en practica el Código de la Restauración francesa. Estas leyes, Señor Arzobispo, son las que el Presidente de la República ha jurado ante la Nación guardar y hacer guardar, cumplir y hacer cumplir. Y. Sr., Iltmo., el presidente está resuelto a hacer ejecutar estas leyes, a que los tribunales las guarden y las ejecuten.


El país, Señor Iltmo., está en anarquía, porque los poderes se confunden; las consecuencias de esto, las soportaremos inmediatamente un corto número de individuos que siempre presenta el pecho a los peligros. Así, yo lo he llamado a V. para que ante el Congreso Nacional jure la Constitución del Estado.


El Señor Arzobispo Portes: Señor Presidente: Voy a contestarle a V. en pocas palabras. Yo he jurado guardar la Constitución del Estado; pero sin renunciar a las perrogativas de mi Iglesia. Yo no juro leyes inicuas.


 PPS: Señor Iltmo: El pueblo está en la necesidad de darse leyes, y no puede consentir dos poderes en el Estado, porque no puede haberlos.


SAP: No, no, señor Presidente: no diga V. eso, hay dos potestades aquí, la Civil, y la Iglesia. Yo un enviado de Dios.


PPS: Señor Arzobispo, repito a S. Iltma. que yo he jurado hacer observar las leyes del país; y los Codigos están en vigor o no, señores Representantes de la Nación?


Varios Respresentantes, Si, Señor


PPS: Pues bien: con esas leyes se me ha entregado el país, con esas leyes está en relación con otras naciones, y sabré hacerlas cumplir. Vosotros sabéis que el Presidente debe observarlas.


SAP: No, no!, señor Presidente.


Varias voces del pueblo y de la Representación Nacional: Sí, si!


SAP: Está bien: ya veo que esto está ensayado.


PPS: No, se equivoca V. Señor Arzobispo; el Presidente Santana nunca usa tales medios. Y además, no es hoy la Representación Nacional quien va a resolver, sino yo, que soy el depositario de la tranquilidad pública, y veo que la República está en anarquía.


SAP: Son herejes los que imbuyen a V. en esas ideas.


PPS: No Señor Arzobispo, yo procedo por mí; a mi no me influye nadie. Si herejes son los que no piensan como V., todos seremos herejes, pero V. está en la obligación de jurar la Constitución del Estado.


SAP: No señor, yo no juro esa Constitución maldita, esa Constitución herética. Me embarcaré primero.


PPS: Advierta S. Iltma. que yo no soy hombre de fuerza; yo soy hombre de pueblo, yo sigo al pueblo, yo voy con él. Y si el pueblo me dice -Vamos a lanzarnos en un despeñadero- yo me lanzo con él.


Varias voces: Viva el Presidente de la República!


SAP: Bueno, embarqueme.


PPS: No: no, señor Arzobispo, yo no lo embarcaré a V. 


SAP: Pues yo me iré.


PPS: (Presentándole un pliego). Bien: aquí tiene V.


SAP: (Tomándole): Que es esto? (abriendole) mi pasaporte...! Corriente: me embarcaré, y Señor Presidente, tendrá que acordarse de mí.


PPS: Señor Arzobispo. Yo siempre he sido y soy muy religioso, muy católico. El pueblo dominicano lo sabe bien; yo lo aprecio a V. mucho como individuo; pero ahora me veo forzado a proceder como Presidente de la República, encargado de guardar la tranquilidad de ella. El clero amenaza alterarla, y es mi deber adoptar una medida que salve el país. Yo siempre he sido el mediador del Clero y el Pueblo ; yo siempre he vencido sus dificultades: Y cuantas veces se me ha querido azuzar contra el orden público...! (Aquí se detuvo el Presidente como evitando revelar especies trascedentales del Clero contra el Pueblo). Pero! Pueblo dominicano, yo no abuso del poder, yo no hago fuerza! Yo lo que quiero es salvar el país!


Al oir esto, el Pueblo y la Representación Nacional volvieron a vitorearle gritando: Viva el Presidente Santana!


En ese momento se retiró el Senor Arzobispo, acompañado de la Comisión, aunque la rehusaba.


PPS: El Clero no debe tener ninguna participación en los asuntos del Estado. Ahí está la primera Nación del mundo, la Francia, que va a la vanguardia de la civilización: Y que es alli del Cler? Cuantas penas no tiene allí el sacerdote que sube al púlpito y se mezcla en los negocios políticos? Y entre nosotros por qué han de excederse de sus facultades los sacerdotes? Vosotros sabéis los abusos que han cometido en las Provincias de El Seibo, reduciendo a prision a algunos de nuestros conciudadanos; así como en la del Cibao, poniendola en peligro de formar una secta aparte; y mucho más por la excomunion de que tenéis tanta noticia como yo.


Cuando Jesucristo estableció nuestra religión, lo hizo sin carceles ni prisiones; Jesucristo no enseño la religión por la fuerza; y entre nosotros se cometen demasiado abusos en nombre de ella.


Prometer yo hacer cumplir las leyes del Estado, y tener el Clero por obstáculo, es una posición muy dificil. Así no puedo gobernar.


Y enseguida, y dirigiéndose al señor Presidente y demás miembros del Congreso añadió: 

Este ha sido, Señores, el objeto de haberos suplicado que la sesión comenzara por mis explicaciones con el Señor Arzobispo. Espero que el congreso sabrá apreciar en su justo valor la determinación que acabo de tomar.


El Señor Presidente del Cogreso: Señor presidente, yo, a nombre de mis compañeros y del Pueblo dominicano a quien representamos, doy a V. las gracias por la acertada medida con que acaban de zanjar las dificultades interiores del país, porque es medida que hace honor a la República.


Verdad es, que se nos hará sensible la ausencia del Señor Arzobispo; pero la salud pública lo exige así, y ademas, el pueblo dominicano sabrá proporcionarse un Prelado que,  aunque no tan digno, ocupe la cabeza de la Iglesia.


PPS: Sí, señor: La ausencia del Señor Arzobispo nós será sensible; pero peor sería probar las consecuencias de consentir que continuara ingiriéndose en asuntos del Estado; consecuencias que de momento no caería sobre todos, no, sino sobre el General Santana, sobre otros Generales y sobre los soldados. Y advierto, que yo no me pondría a la cabeza de las tropas para ir a batirme con mis conciudadanos, a prenderles y a fusilarles por cualquier excitación producida por el Clero. Yo solo marcharía contra ellos en un caso de rebelión.


Yo entiendo por el Pueblo, no un puñado de hombres; no, yo entiendo por Pueblo, todos los hombres de la Republica; y así no me detengo por consideraciones a determinados individuos. Desgraciado el gobernante que para crearse partidos tiene que hacer promesas a algunos hombres, y después se vuelven enemigos por no haber podido cumplirselas... En fin, dominicanos: el Pueblo es soberano aquí y en todos los países libres y como tal debe obrar en momentos críticos como este.


El Presidente del Congreso: (Tomó la palabra, y de la mesa un ejemplar de la Constitución del Estado). El Señor Arzobispo ha calificado de herética la Constitución politica de la República; y para que vea con cúan poco fundamento ha procedido S. Iltma. bastará leer el nombre de los Representantes de la Nación nombrados para redactarla, y de entre ellos contar los sacerdortes que ocurrieron a su formación. 


En seguida procedió a verificar la lectura de la lista de aquellos Representantes, colocados al final de Constitución, y apareció subir a 9 el número de los sacerdotes a quienes aludió el mismo señor presidente del Congreso.


Alrededor de las 11:30 de la mañana finalizó la sesión pública y el Señor Presidente del Congreso imploró al pueblo que se retirara porque iba a proceder una sesión secreta.




lunes, 18 de octubre de 2021

Ciencia V.s $ien$ia

Ellos son profesionales de la Salud, no creyentes de la tierra plana ni teoricos conspirativos



Tecnología feudal

BYUNG CHUL HAN: SER DEVOTO ES SER SUMISO


 "La psicopolítica neoliberal, con su industria de la conciencia, destruye el alma humana, que es todo menos una máquina positiva. El sujeto del régimen neoliberal perece con el imperativo de la optimización personal, vale decir, con la coacción de generar continuamente más rendimiento" - Byung-Chul Han

                                 

 El siguiente texto, del filósofo Byung Chul Han, fue publicado por primera vez y en primicia, por la revista digital IDEAS en el diario el País, como adelanto del nuevo libro del filósofo surcoreano. El libro salió a la venta el pasado 7 de octubre a través de la Editorial Taurus. 


Hoy llevamos el smartphone a todas partes y delegamos nuestras percepciones en el aparato. Percibimos la realidad a través de la pantalla. La ventana digital diluye la realidad en información, que luego registramos. No hay contacto con cosas. Se las priva de su presencia. Ya no percibimos los latidos materiales de la realidad. La percepción se torna luz incorpórea. El smartphone irrealiza el mundo.


Las cosas no nos espían. Por eso tenemos confianza en ellas. El smartphone, en cambio, no solo es un infómata, sino un informante muy eficiente que vigila permanentemente a su usuario. Quien sabe lo que sucede en su interior algorítmico se siente con razón perseguido por él. Él nos controla y programa. No somos nosotros los que utilizamos el smartphone, sino el smartphone el que nos utiliza a nosotros. El verdadero actor es el smartphone. Estamos a merced de ese informante digital, tras cuya superficie diferentes actores nos dirigen y nos distraen.


El smartphone no solo tiene aspectos emancipadores. La continua accesibilidad no se diferencia en gran medida de la servidumbre. El smartphone se revela como un campo de trabajo móvil en el que nos encerramos voluntariamente. El smartphone es también un pornófono. Nos desnudamos voluntariamente. Funciona como un confesonario portátil. Prolonga el “poderío sagrado del confesonario” en otra forma.


Cada dominación tiene su particular devoción. El teólogo Ernst Troeltsch habla de “los cautivadores objetos devocionales de la imaginación popular”. Estabilizan la dominación al hacerla habitual y anclarla en el cuerpo. Ser devoto es ser sumiso. El smartphone se ha establecido como devocionario del régimen neoliberal. Como aparato de sumisión, se asemeja al rosario, que es tan móvil y manejable como el gadget digital. El like es el amén digital. Cuando damos al botón de “Me gusta”, nos sometemos al aparato de la dominación.


Plataformas como Facebook o Google son los nuevos señores feudales. Incansables, labramos sus tierras y producimos datos valiosos, de los que ellos luego sacan provecho. Nos sentimos libres, pero estamos completamente explotados, vigilados y controlados. En un sistema que explota la libertad, no se crea ninguna resistencia. La dominación se consuma en el momento en que concuerda con la libertad.


Hacia el final de su libro La era del capitalismo de la vigilancia, Shoshana Zuboff evoca la resistencia colectiva que precedió a la caída del muro de Berlín: “El muro de Berlín cayó por muchas razones, pero, sobre todo, porque la gente de Berlín oriental se dijo: ‘¡Ya está bien! (…) ¡Basta!’. Tomemos esto como nuestra declaración”. El sistema comunista, que suprime la libertad, difiere fundamentalmente del capitalismo neoliberal de la vigilancia, que explota la libertad. Somos demasiado dependientes de la droga digital, y vivimos aturdidos por la fiebre de la comunicación, de modo que no hay ningún “¡Basta!”, ninguna voz de resistencia (…)


El régimen neoliberal es en sí mismo smart (inteligente). El poder smart no funciona con mandamientos y prohibiciones. No nos hace dóciles, sino dependientes y adictos. En lugar de quebrantar nuestra voluntad, sirve a nuestras necesidades. Quiere complacernos. Es permisivo, no represivo. No nos impone el silencio. Más bien nos incita y anima continuamente a comunicar y compartir nuestras opiniones, preferencias, necesidades y deseos. Y hasta a contar nuestras vidas. Al ser tan amistoso, es decir, smart, hace invisible su intención de dominio. El sujeto sometido ni siquiera es consciente de su sometimiento. Se imagina que es libre. El capitalismo consumado es el capitalismo del “Me gusta”. Gracias a su permisividad no tiene que temer ninguna resistencia, ninguna revolución.


Dada nuestra relación casi simbiótica con el smartphone, se presume ahora que este representa un objeto de transición. Objeto de transición llama el psicoanalista Donald Winnicott a aquellas cosas que posibilitan en el niño pequeño una transición segura a la realidad. Solo por medio de los objetos de transición crea el niño un espacio de juego, un “espacio intermedio” en el que “se relaja como si estuviera en un lugar de descanso seguro y no conflictivo”. Los objetos de transición construyen un puente hacia la realidad, hacia el otro, que se sustrae a su fantasía infantil de omnipotencia. Desde muy temprano, los niños pequeños agarran objetos como los extremos de un cobertor o una almohada para llevárselos a la boca o acariciarse con ellos. Más adelante toman un objeto entero como una muñeca o un peluche. Los objetos de transición cumplen una importante función vital. Dan al niño una sensación de seguridad. Le quitan el miedo a estar solo. Crean confianza y seguridad. Gracias a los objetos de transición, el niño se desarrolla lentamente en el mundo que lo rodea. Son las primeras cosas del mundo que estabilizan la vida de la primera infancia.


El niño mantiene una relación muy intensa e íntima con su objeto de transición. El objeto de transición no debe alterarse ni lavarse. Nada tiene que interrumpir la experiencia de su cercanía. El niño entra en pánico cuando extravía su objeto querido. Aunque el objeto de transición es una posesión suya, tiene cierta vida propia. Para el niño se presenta como una entidad independiente y personal. Los objetos de transición abren un espacio dialógico en el cual el niño encuentra al otro.


Cuando extraviamos nuestro smartphone, el pánico es total. También tenemos una relación íntima con él. De ahí que no nos guste dejarlo en otras manos. ¿Puede entonces compararse a un objeto de transición? ¿Sería como un oso de peluche digital? Esto se contradice con el hecho de que el smartphone es un objeto narcisista. El objeto de transición encarna al otro. El niño habla y se acurruca con él como si fuera otra persona. Pero nadie se arrima al smartphone. Nadie lo percibe propiamente como un otro. A diferencia del objeto de transición, no representa una cosa querida que sea insustituible. Al fin y al cabo, compramos regularmente un nuevo smartphone. (…) A diferencia del objeto de transición, el smartphone es duro. El smartphone no es un oso de peluche digital. Más bien es un objeto narcisista y autista en el que uno no siente a otro, sino ante todo a sí mismo. Como resultado, también destruye la empatía. Con el smartphone nos retiramos a una esfera narcisista protegida de los imponderables del otro. Hace que la otra persona esté disponible al transformarla en objeto. Convierte el tú en un ello. La desaparición del otro es precisamente la razón ontológica por la que el smartphone hace que nos sintamos solos. Hoy nos comunicamos de forma tan compulsiva y excesiva porque estamos solos y notamos un vacío. Pero esta hipercomunicación no es satisfactoria. Solo hace más honda la soledad, porque falta la presencia del otro.


Bloghemia

jueves, 14 de octubre de 2021

Alexander Dugin

 La sociedad moderna no es más que una máquina que nos aplica la eutanasia

Conversación entre Ivan Surikov y Alexander Dugin


– Alexander Guélievich, usted ha dicho que los jóvenes de hoy se interesan cada vez más por la filosofía y que esta disciplina ha comenzado a influirlos mucho. Ahora bien, ¿qué edad tenías cuando usted comenzó a interesarse por esta disciplina espiritual? ¿Por qué crees que la filosofía ha comenzado a llamar la atención de los jóvenes?


–  Creo que los jóvenes se han empezado a interesar por la filosofía debido a lo siguiente: en nuestra época muchas formas de pensamiento, tendencias culturales y científicas, además de muchos procesos sociales y políticos, nos han llevado claramente a un callejón sin salida que no puede ser solucionado por la tecnología. Somos incapaces de transformar la política y nos sentimos cada vez más descontentos con ella, algo en lo que coinciden tanto los jóvenes como los adultos. Es por eso que en estos momentos estamos experimentando un auge del populismo y las protestas sociales. La sociedad se ha distanciado del Estado y el Estado de la sociedad: en Occidente, por ejemplo, este proceso ha adquirido expresiones extremadamente agresivas. No obstante, nosotros también hemos llegado a la conclusión de es imposible cambiar algo con la ciencia (que es cada vez más antihumanista y alienante), mientras que la cultura ha degenerado y comenzado a disolverse frente a nuestros ojos. Los jóvenes se han dado cuenta de que es imposible solucionar este estado de cosas por medio de la técnica, sin hablar de que no existe ninguna perspectiva de futuro, algo que les queda muy claro al ver la vida de sus padres y enfrentar un verdadero “colapso global”. En ningún lado se fomenta el crecimiento personal y siempre se está rodeado de gente inferior. En cambio, la filosofía permite comprender por qué las cosas son como son y por qué hemos llegado a un callejón sin salida. Los jóvenes se interesan cada vez más por la filosofía precisamente ahora que predomina un discurso donde no existe la verdad. Todo se está derrumbando y los jóvenes ven por doquier “callejones sin salida y fisuras inmensas”. No existe un lugar en el mundo para ellos y tampoco nada en lo que apoyarse, excepto la filosofía, porque otros campos del saber no pueden responder los problemas que enfrentamos. Es por eso que la filosofía despierta tanto interés.


Podría decirse que me acerque a la filosofía en tres etapas. La primera etapa fue cuando estaba en el colegio y tenía unos 15 o 16 años. En ese entonces comencé a leer a Nietzsche y a Hegel, me interesé por Dostoievski, la filosofía religiosa rusa y Merezhkovski (1). No tenía ni idea de que era lo que decían. Cuando cumplí 18 años, sufrí una crisis existencial y comenzó la segunda etapa de mi acercamiento. Esto me tomó totalmente por sorpresa. No entendía a la gente con la que hablaba ni los libros que leía. De repente, sentí que un “agujero negro” surgió en mi interior y experimenté una insatisfacción total, principalmente conmigo mismo y quienes me rodeaban. Dejé de entender el mundo en el que vivía. Me parecía que era incapaz de comprender las cosas. Pero al final pude conocer gente que llenó ese vacío y esa fue la última etapa de mi acercamiento a la filosofía. El agujero que tenía era tan grande que solo gente igualmente grande, como lo eran los hombres religiosos y los filósofos, podían llenarlo.


– ¿Se refiere al círculo de Mamleev?


– Conocí a mucha gente antes de entrar en contacto con Mamleev y otros representantes de ese círculo, pero todos los demás “al ver ese vacío simplemente fueron absorbidos por él y desaparecieron”. Cuando las personas supuestamente religiosas comenzaban a hablar, sucedía que el vacío los tragaba inmediatamente y luego los escupía: sus palabras no eran más que tonterías que colgaban en el aire y eran indescifrables. De hecho, aconteció que “la filosofía, las figuras religiosas, los disidentes, los intelectuales, los derechistas, los izquierdistas… fueron tragados por este agujero”. Todo eso sucedió a finales de la década de 1970 y era más o menos el momento cuando estaba colapsando el régimen soviético. Me desencanté de todos los círculos no oficiales o semioficiales de librepensadores y no conformistas, hasta que por fin conocí a Golovin, a Dzhemal y posteriormente a Mamleev. Por fin encontré algo lo suficientemente grande como para llenar ese vacío: las obras de Guénon, Evola, Heidegger, la tradición hermética y el tradicionalismo en un sentido amplio. Fue precisamente así que pude ampliar mi visión de las cosas hasta adquirir una serie de conocimientos tradicionales muy basto, por lo que llegué a la “revolución conservadora” y a una especie de crítica de la Modernidad “desde la derecha”. Me di cuenta de que este vació había “nacido del nihilismo europeo” y por fin fui capaz de entender a Nietzsche y hacerlo inteligible, por lo que no sólo comencé a admirarlo, sino también a entender lo que decía. Después vino Heidegger y es en la “aproximación a su filosofía” donde me encuentro ahora.


El tradicionalismo se ha convertido en la “rejilla” a través de la cual analizo la filosofía, la religión, la política, la sociología, la antropología e incluso el teatro. No importa lo que estudie, el tradicionalismo es la clave con la que evalúo todo. Lo que hago es afirmar el mundo de la tradición y lo sagrado frente a la Modernidad. La filosofía fue el medio por el cual conseguí “llenar el abismo”, pero ese “abismo” era lo más importante. Antes de eso, lo único que hacía era “vagar en medio de textos incomprensibles”.


– Por lo tanto, ¿podemos decir que existe una tendencia actual a radicalizarse por medio del estudio de la filosofía?


–  Bueno, puede suceder… que no todos están a la altura, porque no encuentran “un espacio en el cual crecer”. Son muchos los que se sienten atraídos por el pensamiento, pero sólo aquellos que son conscientes de dónde está el límite entre lo que entienden y lo que no entienden son capaces de progresar, ya que toda la cultura contemporánea se basa en ocultar este vacío, enmascarándolo de algún modo: la ciencia contemporánea es una forma de hacer eso. Es común que hoy en día la gente suba al escenario con la apariencia de un genio, pero cuando hablan te das cuenta de que se trata de una burda imitación, un simulacro o una actuación. Por lo que sólo después de atravesar las dos primeras etapas pude acercarme realmente a la filosofía. Si no me hubiera dado cuenta de mi incapacidad para comprender lo que leía, me hubiera quedado en la primera etapa y quizás podría ser un erudito o un profesor, pero estaría infinitamente lejos del pensamiento mismo.


En cuanto a las generaciones más jóvenes, creo que lo único que han hecho es experimentar con ellas: los llevan al alcoholismo o la drogadicción, incluso los convierten en pequeños burgueses mucho antes siquiera de comenzar a vivir. Toda una generación está despareciendo y nadie hace algo al respecto: ni los partidos ni tampoco la religión, porque la religión hoy no es más que otro ámbito de confusión dentro de la sociedad. Solo la filosofía puede salvarnos. Sin embargo, la salvación solo existe en estos momentos para los poderosos. El experimento que se está haciendo ahora consiste en que la gente aporte algo a la sociedad o desaparezca, por lo que tenemos la opción de desaparecer tranquilamente y sin ningún esfuerzo, sin siquiera darnos cuenta de ello, o “despertar por medio de la filosofía” (algo que sin duda será muy doloroso y difícil, porque primero debemos hacernos conscientes de nuestra propia nada). La sociedad y el Estado no tienen nada que ofrecernos. La sociedad moderna no es más que una máquina que nos aplica la eutanasia y todas las estrategias epistemológicas actuales son bastante cuestionables. Es necesario que nos alejemos de las epistemologías y las grandes narrativas dominantes con tal de acercarnos a la filosofía y la muerte.


–  Es imposible decir que existía la filosofía en Rusia antes de V.S. Soloviev y N.F. Fedorov. No obstante, podemos decir que la literatura fue el sustituto de la filosofía durante el siglo XIX y era en este ámbito donde encontramos expresadas las ideas más importantes de ese período: L.N. Tolstoi y F.M. Dostoievski fueron los pioneros en ese ámbito. La literatura rusa fue la columna vertebral de la cultura. ¿Qué piensa de la literatura rusa contemporánea? ¿Existen personajes destacados?


–  Sí, podemos decir que la literatura fue el ámbito cultural por excelencia en algún momento de nuestra historia, pero no cumplió ese papel por mucho tiempo. La literatura rusa surgió en el siglo XIX y sin duda es uno de los terrenos que mejor dominamos. Actualmente existen personas muy talentosas en la literatura y la poesía, pero estos talentos palidecen ante el fatalismo que estamos experimentando, porque precisamente vivimos en una atmósfera cargada de una gran fatalidad: la pandemia que estamos atravesando no es más que una metáfora de esta decadencia. La sociedad actual experimenta una pandemia en todos los campos y está poblada de males intelectuales y enfermedades como el capitalismo, el liberalismo y el materialismo. O al menos así es como ve el mundo el tradicionalismo.


Creo que los rusos somos mejores en el campo de la literatura que en la filosofía. Sin embargo, la literatura rusa está impregnada de revelaciones filosóficas fundamentales. La filosofía nació precisamente de dialogar con ella y hubo un momento en que fue la única “ancla de salvación” que teníamos. Los filósofos de la Edad de Plata, la filosofía religiosa rusa, y en primer lugar los eslavófilos, tuvieron como objetivo la salvación intelectual del pueblo. La literatura rusa fue el medio por el cual “se abrieron nuevos horizontes” y Dostoievski, a quien valoro mucho más que a nadie, fue el primero en hacer eso.


Pero la naciente filosofía rusa fue barrida por los bolcheviques. El bolchevismo fue una terrible catástrofe para nosotros e impidió el sutil despertar del Logos ruso. Sustituyó el libre desarrollo de nuestra creatividad literaria por el orden social. Los Viejos Creyentes llaman a esto el “Anticristo espiritual” o el “lobo espiritual”: fue este “lobo espiritual” el que penetró en la conciencia del hombre ruso y acabó por destruirlo. Durante mi juventud, en la década de 1970 y 1980, vivíamos precisamente sumergidos en este “fango pantanoso” del cual surgieron algunas “criaturas monstruosas”. No obstante, fueron los liberales quienes nos hundieron totalmente en este pantano. Por lo tanto, a pesar de que hubo muchos talentos literarios durante esas décadas e incluso en el 2000, no fue posible darle un buen uso. La consciencia rusa está impregnada por el materialismo y es inapropiada para desarrollar el alma y la cosmovisión religiosa. Ahora bien, es imposible crear una buena literatura sin filosofía.


– Usted mencionó anteriormente a Merezhkovski, quien fue uno de los que más habló del Anticristo y desarrollo la diada “Cristo y Anticristo” de una forma brillante, hasta el punto de que es considerado uno de los más importantes representantes de la filosofía religiosa rusa de la emigración. ¿No cree que la filosofía religiosa rusa siguió desarrollándose en la emigración?


–  No, para nada. Existe una conversación muy interesante entre Merezhkovski y su esposa Gippius que he citado varias. Después de haber recorrido un camino absolutamente terrible, digno de un mártir y de un intelectual ruso que jamás fue aceptado por los suyos, Merezhkovski le dice a su esposa Zinaida Gippius: “Zinaida, ¿hemos hecho las cosas bien? Siempre defendimos nuestras ideas sin dudarlo. ¿Y qué hemos conseguido? ¿Acaso hemos pasado algo por alto?” Es una pregunta sin respuesta. Muchos intelectuales rusos siguieron al pie de la letra sus ideas y fueron coherentes consigo mismos y padecieron por ello, sin embargo, al final les falto algo. Y ese algo tiene que ver con que no hay filosofía rusa sin Rusia. ¡Y Rusia no puede existir sin una filosofía rusa! Nuestro Logos “hunde sus raíces en nuestra tierra”. Si carecemos de esta tierra, la vida rusa no es más que el interminable viaje de un listeo que usa códigos QR y objetos producidos por Ikea. Y esta sociedad de filisteos está compuesta por innumerables gusanos digitales.


No obstante, la realidad no puede ser reducida a eso y la verdadera vida transcurre en regiones superiores del ser donde precisamente enfrentamos la muerte. La vida en un estado pura y desnudo no es más que un mecanismo sin sentido y deja de ser una verdadera vida.


–  Sin embargo, el sistema soviético tenía el objetivo de convertir al hombre en un pasionario y le dio una meta…


– Sí, quería convertirlo en el portador de una nueva conciencia. No quería un sujeto pasivo, pero sin duda era falso. Y ese objetivo destruyó todo y vemos sus consecuencias hoy día.


Aristóteles decía que “todas las cosas existen para cumplir un objetivo y que su ser se expresa en ello”. Un ser que no tiene ningún objetivo simplemente no es. Las personas tampoco viven sin tener un propósito. Y la vida que no dialoga con la muerte no es más que una vida muerta: “bios necros”.


– ¿Qué libro está escribiendo actualmente?


– He terminado de publicar los 24 volúmenes de Noomajía y también he publicado varias conferencias sobre filosofía política en un libro titulado Politica Aeterna. Tengo varios libros en el tintero. En primer lugar, un libro que recopila mis conferencias sobre Aurora. Otro de los libros que estoy preparando llevará por título Antikemeynos, que en griego significa tanto “enemigo” como “objeto”. También está La cuarta Rusia, que es una colección de varias obras mías sobre ciencia política. Y un cuarto libro que tal vez se llame Viaje al fin del amanecer o En el espacio de los grandes sueños – aún no he decidido el título – que será el tercer volumen de La cosa rusa. Además, estoy preparando una edición separada del libro Arqueomodernidad. También estoy escribiendo un libro La sociología del género, que se basa en una serie de conferencias que impartí en la Universidad Estatal de Moscú.


– Viaje al fin del amanecer me recuerda mucho al título de un libro de Céline.


– Bueno, ciertamente está inspirado en el Viaje al fin de la noche de Céline, la cual fue una de las obras literarias que más me impactaron cuando la leí. La conocía de memoria y ciertamente el titulo tiene un cierto eco de la misma.


– Recuerdo que en una entrevista comparó a E.V. Limonov con Céline.


–  Sí, percibía cierta similitud entre los dos, pero Limonov no estaba de acuerdo.


– ¿Eso se debe a que Limonov se comparaba a sí mismo con Yukio Mishima?


– Tenía una opinión de Mishima muy diferente a la de Limonov. Sin embargo, Mishima murió de forma maravillosa.


– Por cierto, ¿es realmente su obra de Noomajía una contra-enciclopedia en todo el sentido de la palabra, es decir, acaso tiene por objetivos combatir las ideas universalistas de Diderot y otros pensadores de la Ilustración?


– Noomajía es una “contra-enciclopedia” que precisamente quiere proporcionar un paradigmática epistemológico y policéntrico que fundamente un nuevo modo de conocimiento. En cierto sentido, se trata de una forma de pensamiento que se desarrolló paralela y transversalmente al paradigma de la Modernidad, como, por ejemplo, la escuela de antropología cultural creada por Lévi-Strauss y Franz Boas, que parte de la idea de que no se puede juzgar a una sociedad usando los criterios de otra. Esta perspectiva la combino con el tradicionalismo y la visión guenoniana sobre la unidad trascendental de las Tradiciones y la legitimidad de estudiar cada una de ellas por separado. Además, retomo las ideas que desarrollaron Danilevsky, Spengler y Toynbee sobre la pluralidad de civilizaciones. Una vez que combinas todo esto obtienes una antítesis de la Enciclopedia que precisamente quería imponer una idea universalista, unidimensional y univoca de que solo era legitima una única forma de sociedad y civilización basada en un objetivo predeterminado o progreso.


– ¿Acaso tiene una actitud totalmente negativa de la Ilustración?


– Pienso que el Siglo de las Luces y su supuesto universalismo eran una forma de degeneración, estupidez y falsedad. En mi opinión, los enciclopedistas no eran capaces de pensar o crear conceptos nuevos: sus ideas son completamente equivocadas de principio a fin, lamentablemente las personas siguen muy influenciadas por ellos. Estudiar a los enciclopedistas es como cenar con idiotas. Vivimos en medio de esa oscura ilusión. La Postmodernidad ya a cuestionado muchas de las ideas de la Ilustración a la luz de la tradición europea occidental y han demostrado que existen muchas cosas malas dentro de la Modernidad.


Pero la Postmodernidad no es la solución, lo único que nos ofrecen es “llevar todo hasta las últimas consecuencias, ya que si hemos tomado el camino equivocado es necesario que nos hundamos en el abismo”. No obstante, eso implica estar de acuerdo con la Modernidad. Por lo que podemos decir que los posmodernos son compañeros de viaje que nos revelan las incoherencias de la Modernidad y el racionalismo que han creado los Nuevos Tiempos, pero lo que nos proponen es inaceptable para nosotros [los tradicionalistas], porque partimos de un principio completamente distinto. Nosotros nos revelamos contra el mundo moderno, sin embargo, estamos a favor de la revolución conservadora y nuestro punto de referencia es la Eternidad.


– En su obra de la Noomajía distingue entre tres clases de Logoi: primero habla de los Logoi de Apolo y Dionisio, que ya habían sido descritos por Nietzsche en El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, pero agrega el Logos de Cibeles, que considera el origen de la Modernidad: materialismo, liberalismo, marxismo, etc. ¿Cuál Logos considera que predomina en Rusia hoy en día?


– Creo que todos los ámbitos de la vida rusa de hoy están influidos por el Logos de Cibeles, excepto, quizás, el Estado, aunque este también se encuentra interesado únicamente en la materia. Por lo que el Estado es materialista, pesado y cibelino. Sin embargo, también existe el Logos de Dioniso que es horizontal y danza alegremente: este Logos es una combinación del cielo y la tierra. He llegado a la conclusión de que las raíces y la cultura del pueblo ruso es dionisiaca. Nuestras tradiciones, danzas y sueños son a la vez oscuros y luminosos, por lo tanto, son dionisiacos. “Dionisos fue arrastrado al abismo por Cibeles y engullido por las fauces de la materia”. Pero también fue Cibeles quien curo a Dionisio. El pueblo ruso rechaza el cibelinismo moderno. No obstante, no sabe que oponerle, ya que Dionisio se encuentra débil y necesita curarse primero así mismo con tal de liberarse de los “oscuros encantos de Cibeles” y de la Modernidad.


– Usted es un feroz crítico del liberalismo. ¿Por qué considera que el liberalismo es una ideología falsa y antinatural?


– No existe nada peor que el liberalismo. El liberalismo parte de la idea de que el hombre es un individuo, pero el hombre como individuo no existe, ya que siempre hace parte de algo más: es una alianza entre el alma-cuerpo, es parte de un pueblo, del mundo, de la humanidad, un representante de Dios en el universo. Eso es la humanidad. Cualquiera que no sea liberal es considerado un “fascista” por el liberalismo y eso significa que debe ser destruido: esa es la lógica antihumana que opera detrás de esta ideología. El liberalismo siempre ha sido malo desde el comienzo, desde Duns Escoto hasta llegar finalmente a Hobbes, Locke, Adam Smith, Hayek y Soros.


– ¿Cuál es el objetivo de la Unión de Juventudes Euroasiáticas que usted fundó e inspiró? ¿Acaso tiene como objetivo educar a las nuevas generaciones?


– De hecho, se trata de una asociación de jóvenes que son defensores de las ideas del eurasianismo. Y sí, su tarea es educar, iluminar y preservar a nuestra juventud. Todas las fuerzas patrióticas de Rusia que quieren eliminar el “veneno, la alienación y la mediocridad mental de la realidad en la que vivimos” defienden nuestro destino eurasiático con la intención de apoyar lo positivo que existe dentro del Estado y de ese modo luchar contra todo lo negativo dentro de él. Lo que importa es preservar nuestra cultura. Ninguno de nosotros hace esto siguiendo órdenes o recibiendo financiación de alguien. Quizás es por eso que nuestra organización ha durado tanto tiempo a diferencia de otras. Quienes están en ella defienden una idea y las ideas no cambian fácilmente: somos defensores de una Gran Rusia, de un gran imperio que tome en cuenta los intereses de las demás naciones y de nacimiento a un mundo multipolar. La esencia del eurasianismo no ha cambiado en más de un siglo.


– Después de escribir y expresar todas sus ideas en un libro, ¿cree haber cumplido con su misión como filosofo? ¿Acaso considera que le falta algo por expresar?


– Creo que ya he escrito la obra que condensa toda mi filosofía: “Noomajía”. Sin embargo, considero que esta obra no es más que una introducción a una colección de doscientos volúmenes. No pienso que sea capaz de escribir esos doscientos volúmenes en mi vida y tampoco creo que aparezca un seguidor fanático que entienda los pensamientos que he plasmado en ese libro y que además reciba financiación de un instituto que pueda invitar a personas de diferentes civilizaciones para que escriban sobre cada una: latinoamericanos, europeos, musulmanes, hindúes, chinos, etc. Solamente un colectivo de pensadores que representen su propio Logos y trabajen constantemente serian capaces de escribir esos doscientos volúmenes de Noomajía. En caso de que algo como eso no suceda, me contento con el índice que he escrito.


Recuerdo que Heráclito decía: “Hubo un momento en que no sabía nada y, de repente, comencé a saberlo todo”. Aristóteles distinguía entre la “phronesis” y la “sophia”, es decir, el “pensamiento secuencial” y la “iluminación”. Es cuando se produce este “destello de sophia” que de repente sabemos todo. Esta entrevista comenzó precisamente hablando de este “destello de sophia” que de repente llena el abismo y supera el pensamiento racional.


Heidegger dijo: “El filósofo que cree que puede ponerle punto final a su filosofar no es realmente un filósofo!”


Para la phronesis Noomajía es un testamento filosófico suficiente, pero para sophia esto no es más que un pequeño destello que ha escrito un veinteañero. Sin embargo, para sophia no existe el tiempo.



Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera


Notas del Traductor:


1. Dmitri Serguéievich Merezhkovski fue uno de los primeros y más eminentes ideólogos del simbolismo ruso. Su esposa, Zinaída Guíppius, poeta al igual que él, manejó un elegante salón en San Petersburgo. Ambos eran masones.


2. Zinaída Nikoláevna Gippius, conocida también por el seudónimo Anton Krainy fue una escritora y poetisa rusa notable de la Edad de Plata de la literatura rusa, considerada figura clave del simbolismo ruso.​ Autora de numerosas poesías, diarios personales y artículos críticos en diferentes revistas que fueron publicados bajo varios seudónimos masculinos, fue una mujer influyente entre la sociedad rusa del siglo xix y xx, organizó reuniones sociales con los intelectuales simbolistas más destacados del momento. Inició su actividad literaria entorno al pensamiento de Baudelaire, Nietzsche y Maeterlinck. Fue la impulsora de la Nueva conciencia religiosa, una corriente basada en renovar el cristianismo. Contraria a la revolución rusa se exilió a Polonia y Francia donde residió hasta su fallecimiento en 1945.


Cortesía de: El Espía Digital

Mundo

Para pensar



        

lunes, 11 de octubre de 2021

domingo, 10 de octubre de 2021

Pensamiento uniforme

 PAULO FREIRE: 'LAS ESCUELAS REPITEN LOS MISMOS PATRONES DE SOCIALIZACIÓN NEGATIVA'


"El ser alienado no busca un mundo auténtico. Esto provoca una nostalgia; añora otro país y lamenta haber nacido en el suyo. Tiene vergüenza de su realidad. Vive en el otro país y trata de imitarlo y se cree culto mientras menos nativo es". - Paulo Freire



                              

 Texto del filósofo y educador brasileño Paulo Freire, publicado por primera vez en el libro "Pedagogia dos sonhos possíveis" 



Creo que una de las dificultades más grandes que puede afrontar un docente con una perspectiva democrática es la de encontrarse solo. Es importante recordar que no es únicamente desde lo que se hace en el aula que podrá ayudar a sus alumnos y alumnas a reconstruir la posición que ocupan en el mundo. Es importante que sepamos que el tiempo limitado del aula representa apenas un momento en la experiencia social e individual total del alumno. El alumno despierta y tiene su primera interacción con sus padres. La socialización que él o ella recibe cotidianamente puede representar la negación del entendimiento humanista de la vida. Los alumnos pasan gran parte de su tiempo frente al televisor, viendo y vivenciando muchas formas de violencia extrema; vivencian la discriminación racial, sexual, cultural y de género —todo el tiempo— y después van a la escuela. En la mayoría de los casos las escuelas repiten los mismos patrones de socialización negativa respecto de la humanidad. Y así llegamos a la pregunta más importante: ¿qué debe hacer el docente para fomentar la reconstrucción del mundo en un sentido democrático? ¿Qué hacer? Estas preguntas funcionan como un estímulo para muchos docentes con los que hablo. Mencioné a los Estados Unidos, pero no sólo a ese país, mencioné la necesidad que tenemos como docentes de comenzar a desarrollar lo que denomino el mapa ideológico de la institución.


¿Y qué significa eso? Desarrollar un mapa ideológico de la institución significa intentar reunir en mi departamento o escuela a quienes concuerdan con mis ideas democráticas. Necesito tener una idea concreta de quiénes son mis enemigos. Necesito saber con quiénes puedo contar antes de empezar a actuar como docente democrático. Cuando trazo el mapa y sé que cuento con la solidaridad de cinco docentes y quince alumnos, por ejemplo, puedo convocar un primer encuentro para discutir, de manera muy informal, algunos pasos probables a dar hacia la democracia. Y en ese momento comenzaré a introducir algunas cuestiones respecto de mis dudas, de mis convicciones, de mis sueños. A partir de ese primer encuentro podemos empezar a explorar la posibilidad de establecer y continuar ese encuentro y esa discusión iniciales. En determinado momento es posible que los cinco docentes y los quince alumnos comiencen a organizar un plan de acción. Es probable que después de las primeras experiencias sea viable conversar sobre nuestros objetivos con otros docentes que no estén alineados totalmente con una visión negativa de la humanidad. Tal vez después de un tiempo, en vez de cinco, podamos contar con doce. Lo que no me parece posible es aislar el trabajo de los individuos, sobre todo el de aquellos que exigen trabajar críticamente rumbo al establecimiento de una democracia. En otras palabras, no se pueden realizar de manera individual demandas y exigencias de desarrollo de espacios pedagógicos que reaccionan ante la democracia «crítica y radical» como un individuo único. Eso es imposible. Es precisamente debido a su naturaleza individualista que muchos docentes —sobre todo en los Estados Unidos—, después de fallar en su tentativa individualista hacia una democracia «crítica y radical», reclaman que algunas de mis propuestas son inaplicables en el contexto norteamericano.


Por ejemplo, cuando Donaldo Macedo y yo mantenemos un diálogo, ambos nos volvemos más creativos. Esto ocurre, en parte, debido a nuestra formación como sujetos orales que no fuimos socializados exclusivamente a partir del texto escrito. Sería de veras importante e interesante que la sociedad, al alcanzar el momento gráfico —la forma escrita—, no lo transformara burocratizándolo a través de la enseñanza. En otras palabras, cuando la sociedad, que es esencialmente oral, alcanza el estado de la escritura no debería inmovilizar la oralidad burocratizándola. La oralidad exige solidaridad con el Otro. La oralidad es dialógica por naturaleza, puesto que no puede realizarse de manera individualista. Ahora bien, el desafío para las escuelas es no matar los valores solidarios que conducen al espacio democrático mediante un proceso que inmoviliza la naturaleza necesariamente dialógica de la oralidad a través de la aprehensión individualista del acto de leer y escribir. Esto es verdaderamente fundamental. En consecuencia, los alumnos que están familiarizados en extremo con la oralidad no deben jamás ser reducidos a una forma de pensamiento lineal e individualista. Paradójicamente, las escuelas hacen eso todo el tiempo: reducen a los alumnos a una forma de leer y pensar no oral y lineal. Y de ese modo esas mismas escuelas se ven frustradas por la dificultad de hacer que los estudiantes se involucren en formas dialógicas, puesto que esas formas exigen que sean resocializados en aquello que antes se mató. Esta dificultad es producto de la naturaleza mecánica del acto de leer y escribir en las sociedades consumistas modernas.


Este proceso reproduce las fuerzas antidemocráticas de las así llamadas escuelas democráticas. Esto es importante por el hecho de que, al inmovilizar el texto escrito, negamos la interrelación próxima e íntima entre la lectura de la palabra y la lectura del mundo, algo que ya discutí con anterioridad. Si consideramos que el texto escrito ofrece ambas posibilidades, no habrá oportunidad alguna de fijar la lectura del mundo en el tiempo y en el espacio porque eso significaría negar su historicidad, dado que el mundo nunca es fijo. Siempre está cambiando. Entonces, es una contradicción pensar que el mundo se toma ahistórico cuando lo escribimos. Este es un modo fundamental en que las escuelas de los Estados Unidos mantienen y expanden un sistema antidemocrático a partir de un mundo escrito e inmovilizado que, en consecuencia, desalienta a los estudiantes a pensarse como actores de la historia. El lenguaje es primera y esencialmente oral. No comenzamos por la escritura. La historia no comienza de forma escrita sino con palabras y acciones.



Bloghemia


miércoles, 6 de octubre de 2021

Luis Alberto Hara

CIENTÍFICOS DISEÑAN PATRONES GEOMÉTRICOS EN LAS CÉLULAS DEL CORAZÓN CON ONDAS SONORAS


LAS CÉLULAS DEL CORAZÓN RESPONDEN A LAS INTERVENCIONES SONORAS DE CIENTÍFICOS CON FORMAS GEOMÉTRICAS


La Universidad de Stanford es una de las instituciones líderes en desarrollo de tecnología médica y recientemente ha dedicado importantes recursos a la combinación del sonido y la ciencia. El sonido tiene numerosas aplicaciones en la ciencia médica, desde el diagnóstico hasta la aplicación farmacológica y, por supuesto, terapéutica. Pero el sonido, además, tiene una cualidad que le hace confluir fácilmente con el arte.


Un fascinante proyecto liderado por el cardiólogo Sean Wu y el ingeniero y profesor de radiología Uktan Demirci ha producido estas preciosas imágenes que muestran células del corazón manipuladas para generar patrones geométricos a través de sonido. Las células del corazón están entre las de mayor densidad del cuerpo. Según explica el sitio Stanford Medicine, en un terrón de azúcar se pueden comprimir 100 millones de células.


Esta compresión permite que las células se comuniquen entre sí y "latan como una sola". Esta es la ingeniería de la propia naturaleza, pero para los ingenieros de tejido para uso médico esto presenta el problema de que es muy difícil crear tejidos cardiacos que tengan el balance justo. Si las células se comprimen demasiado no se pueden absorber nutrientes, pero si la compresión es demasiado "suelta" las células no logran amalgamarse y  no producen latidos. El uso de la acústica tiene el fin de posibilitar una compresión de las células con la suficiente tensión sin perder "la capacidad de controlar y ajustar su organización", explica Wu.


Wu y Demirci emplean ondas Faraday para modular el "tejido cardiaco humano fisiológicamente relevante". Estas configuraciones celulares logran imitar el tejido cardiaco natural y podrían en un futuro cercano ser muy útiles para la medicina, particularmente en cuanto a opciones para personas que tienen paredes cardiacas muy débiles o que han sufrido daños por ataques.


Por otra parte, el uso del sonido para crear estas formas recuerda a lo que se conoce como cimática, el estudio y aplicación de los efectos periódicos del sonido y la vibración en la materia. Aunque la cimática tiene una veta new age y seudocientífica, tiene también una clara aplicación artística que converge con el uso terapéutico del sonido. Como en el caso de la manipulación sonora de los científicos de Stanford, a través de la cimática suelen generarse patrones geométricos o formas que evocan un orden matemático en la materia.


La investigación de Stanford deja abierta también la posibilidad del uso del sonido con fines terapéuticos, algo que se ha hecho no sólo en épocas recientes sino desde los tiempos más remotos de la humanidad. Entramos, sin embargo, a una etapa en la que la tecnología médica puede dirigir de manera más precisa el sonido y el potencial de las vibraciones. Otra rama sumamente prometedora en la ciencia médica es el uso de la luz para controlar y modular funciones celulares, lo que se conoce como optogenética.





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