miércoles, 24 de febrero de 2021

Atlantida

La historia prohibida de la humanidad

 


ALEJANDRO MARTÍNEZ GALLARDO

POR QUÉ EL ÚLTIMO PENSAMIENTO DEL DÍA ES TAN IMPORTANTE


EL ÚLTIMO PENSAMIENTO PUEDE DETERMINAR LA CALIDAD DE NUESTRO SUEÑO A LA VEZ QUE PUEDE USARSE PARA PRACTICAR YOGA EN LOS SUEÑOS Y COBRAR LUCIDEZ

Hoy en día muchas personas tienen hábitos poco conducentes a un buen dormir y menos aún a la exploración lúcida de los sueños. Se considera que lo importante es simplemente dormir –conciliar el sueño como sea y apagar la mente– sin pensar en la forma en la que hacemos esto, ni reparar en la riqueza posible del mundo onírico. Muchas personas se quedan dormidas viendo televisión o llevan sus celulares o tabletas a la cama y lo último que ven es una de esas pantallas brillantes. Además de que esto afecta los ciclos de melatonina que permiten dormir bien, de alguna manera también estos hábitos in-forman nuestros sueños, cruzando el umbral como fantasmas mentales y afectando el contenido de nuestros sueños.


Como los antiguos navegantes que zarpaban a lo desconocido y se encomendaban a santos o a deidades, al dormir uno puede realizar una pequeña oración y/o meditación como programación y purificación para tomar un buen camino. El maestro budista Chökyi Nyima Rinpoche señala:


Justo antes de quedarse dormido siempre hay un pensamiento final. Podemos intentar que ese último pensamiento sea uno noble y benevolente. Si lo hacemos, la cualidad de ese pensamiento puede permear todo nuestro sueño... podemos decir, desde un punto de vista espiritual, que nuestro sueño se vuelve un sueño virtuoso. Si tu último pensamiento es egoísta o hasta hostil, entonces quedarse dormido con eso en la mente satura todo el proceso de sueño con emociones poco sanas. Esto es una idea muy simple, pero es una importante. Sin mucha dificultad... podemos asegurarnos de que una parte significativa de nuestra vida se vea saturada de bondad.


Y es que resulta absurdo y francamente inconsciente abandonarse sin más, sin esperanza de recuerdo o provecho, a la oscuridad de los sueños, cuando en realidad no es tan difícil llevar con nosotros la lámpara de la conciencia. Andrew Holecek, en su libro Dream Yoga, hace énfasis en la importancia del último pensamiento del día:


Tomando un concepto del yoga del bardo: el último pensamiento que tienes antes de quedarte dormido tiende a reencarnar como el primer pensamiento o sensación en tu próximo estado de conciencia. Si puedes gentilmente sostener un pensamiento, intención o sensación antes de dormirte, ese pensamiento, intención o sensación tiende a surgir en tus sueños.


El sueño es la continuidad de nuestra mente, una zona porosa y permeable a los pensamientos y acciones de la vigilia, si bien más sensible a registros sutiles. Así podemos disolver la frontera dualista entre el sueño y la vigilia y tratar de tejer un contínuum no-dual, que permita construir una estado mental estable orientado a la paz y la sabiduría. Desperdiciar ese tercio de nuestra existencia, donde además podemos indagar la realidad bajo preciosas condiciones especiales, es casi imperdonable desde la perspectiva del espíritu.


Holecek recomienda realizar ciertas prácticas de limpieza y cultivo de virtud previas para prepararnos para el sueño, quizás de la misma manera que nos prepararíamos para un encuentro con un ser querido (el alma que en el misticismo es la amada) o que nos aseguraríamos de calmar nuestra mente antes de una cita importante. "Una buena higiene para dormir en el sentido espiritual tiene que ver con irse a dormir con un estado mental limpio para que puedas tener sueños claros y limpios". Después de hacer ejercicio o ensuciarse en la lluvia o en el lodo, generalmente una persona se bañaría antes de dormir. Esta misma higiene tiene sentido en su aspecto mental o espiritual. 


El lector que quiera hacer de su diaria incursión "oneironáutica" podría ensayar esta invocación de Guru Rinpoche: "Cuando te vas a dormir cultiva el Espíritu del Despertar (bodhicitta) pensando, 'Por el bien de todos los seres sintientes a lo largo y ancho del espacio practicaré el samadhi ilusorio, y lograré la perfecta budeidad. Para este propósito entrenaré en mis sueños" (Natural Liberation, trad. de Alan Wallace).


El samadhi ilusorio es la concentración durante el estado onírico y el dominio del cuerpo del sueño. Guru Rinpoche sugiere que el sueño puede usarse para precipitar nuestro propio despertar, el cual tiene el motivo esencial de servir para el despertar de los demás. Los sueños como un terreno sagrado, un "laboratorio" (palabra que sugiere tanto el lugar donde se labora como el lugar donde se ora). Para hacer disponible el sueño como espacio de labor espiritual es necesario reconocer el sueño como sueño, hacerlo consciente o lúcido. Al hacer esto uno entra en una dimensión de posibilidades casi infinitas, como uno de esos espacios paralelos en The Matrix en los cuales Neo realiza un entrenamiento acelerado descubriendo la naturaleza ilusoria de la realidad. 


En la tradición del budismo tibetano se recomienda mantener una visualización antes de quedarse dormido, una de las que se suelen usar es visualizar una A (puede ser tibetana, sánscrita, latina, etc.) en la garganta o una perla roja en este mismo punto. En la incipiente ciencia occidental de los sueños lúcidos se usan a veces dream signs, objetos mentales o señales particulares con las que el practicante trabaja a la manera de "memoria prospectiva" para detonar el sueño lúcido. Un ejemplo de esto es la peonza (o trompo) de la película Inception. Uno puede visualizar cierto objeto con la intención de reencontrarlo en el sueño y, cuando esto sucede, la identificación suele detonar la lucidez. 


No sólo los budistas han visto el sueño explícitamente como un espacio de integración y desarrollo espiritual. En Occidente, el filósofo neoplatónico Sinesio observó que los sueños eran indicadores de nuestro progreso espiritual y llamó a limpiar el espejo de la fantasía o de la imaginación para que pudiera reflejar la divinidad. Uno de los últimos grandes alquimistas de Occidente, René Schwaller de Lubicz, dijo:

 

El segundo antes de caer en el sueño es el momento más valioso del día, cuando el córtex cerebral se apaga y tú sigues en una conciencia despierta. Realmente es el estado meditativo perfecto, y las asociaciones hechas en ese estado no obedecen reglas lógicas; pueden traer consigo verdaderas revelaciones al liberarse de la rutina de los significados racionales. Como la mente ha abandonado el control, pero no la conciencia, deja el campo abierto al complejo emocional que usualmente yace suprimido y atado por la mente. Date cuenta que la presencia última de la más alta función intelectiva, aunque en un estado completamente pasivo, es esencial porque sin esa presencia simplemente estás dormido y soñando, y nadie nunca ha logrado nada en un estado de sueño profundo... Algunos estados de conciencia pueden compararse con sueños, pero si han de servir a la conciencia, deben ser una agudización, no una obnubilación.


Aunque lo que refiere aquí Schwaller tiene que ver más con el estado hipnagógico, "aquel que lleva al sueño", el cual recomienda usar como práctica contemplativa, no hay duda de que el cultivo de una relajación aguda (no obnubilada) en los momentos antes de quedarse dormido tendrá un efecto positivo en el sueño global. Schwaller exhorta a pasar de la inteligencia racional a lo que llama inteligencia del corazón, esto es, cortar el pensamiento discursivo y dejar que se "inscriba la vibración emotiva".


La práctica de los sueños, ya sea de los sueños lúcidos o del yoga tibetano de los sueños, es importante también porque es la forma que tenemos para ensayar nuestro paso de la vida a la muerte. Como dijo Shakespeare en La tempestad: "Estamos hechos de la misma materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño". Quizás el aprender a reconocer que estamos soñando, lo cual es favorecido por la atención y la intención que llevamos a nuestros últimos momentos antes de quedarnos dormidos, sea una forma de practicar el reconocimiento también del sueño de la muerte –el sueño que sigue al sueño de la vida. 


Al morir, según enseña el budismo tibetano, entramos a un mundo transitorio o intermedio, llamado bardo, el cual está compuesto de nuestro propio contenido mental, que es consecuencia de nuestro karma. La conciencia que llevamos al bardo y la forma en la que interactuamos con los fenómenos que producimos allí determinan nuestra siguiente reencarnación o incluso una posible trascendencia del ciclo de muerte y renacimiento. Lo fundamental en esto, al igual que en un sueño lúcido, es notar que lo que estamos experimentando está siendo generado por nuestra propia mente y no apegarnos a nuestras proyecciones mentales. Al igual que en los sueños, nuestros últimos pensamientos en vida pueden ser determinantes en la generación de los fenómenos del bardo, ya sean más puros y claros o más opacos y nebulosos y por lo tanto difíciles de ver su realidad. Al final todo se trata, en la vigilia o en el sueño, en la vida o en la muerte, de despertar, que es lo mismo que reconocer la luz de la propia conciencia y erradicar la ignorancia que es la fuente del sufrimiento.


Como dice al famoso texto revelado Bardo Thödol (el mal llamado Libro tibetano de los muertos): "la ignorancia es no reconocer que la luz que ves es el despliegue de tu propio ser".


Pijama Surf

domingo, 21 de febrero de 2021

Internet

  ZYGMUNT BAUMAN: SI INTERNET NO EXISTIERA, HABRÍA QUE INVENTARLA

foto sustraida de://www.elespectador.com/noticias/cultura/zygmunt-bauman-un-repaso-a-la-sociedad-volatil/


“Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño"

-Zygmunt Bauman

                                    

Texto del filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman, publicado el 09 de febrero del 2011, en  el libro This is not a diary


Internet no toma partido. Internet es neutral. Es una herramienta y las herramientas pueden ser utilizadas por todos y con una gran variedad de propósitos. Internet puede utilizarse para llamar a los amantes de la democracia a la plaza de la Liberación y también para convocar a los amantes de la tiranía. 


Esto es bueno, algo de lo que estar orgullosos. Si internet no existiera, habría que inventarla, cosa que cualquier protagonista de la democracia liberal aceptaría de buen grado. La neutralidad de internet es otro pilar para soportar la igualdad de oportunidades, una causa tan cara a todos y cada uno de los corazones que laten por la libertad. Los tiranos y presuntos tiranos de todo tipo saben demasiado bien que esto es así. No importa que tiendan a considerar internet con profunda antipatía y sospecha, como un veneno subrepticiamente vertido en un pozo o una bomba de relojería. Tampoco importa que deseen fervientemente su desaparición, a la par que hacen todo lo posible para intentar que eso ocurra. Internet augura visibilidad para los invisibles, audibilidad para los sordos, acción para quienes no pueden actuar. Resumiendo: eliminando algunos abusos que podían y debían ser cortados de raíz, internet equivale a libertad. Quizá la libertad de los que no son libres. Al menos potencialmente puede llegar a ser más que eso: el poder de los impotentes. Más exactamente: mientras impone restricciones a la fuerza de quienes detentan el poder, internet refuerza las exigencias y los proyectos de quienes se encuentran en el polo receptor del poder. 



Todo esto es manifiestamente cierto: las pruebas de su verdad abundan y las que apuntan a lo contrario escasean y se dan sólo de vez en cuando. O más bien se creyó que esa verdad era evidente y había sido confirmada, un caso irrevocable, hasta hace poco… 


Casi inadvertida por la prensa, y por la opinión pública a la que la prensa ha de mantener supuestamente alerta y al día, Stuxnet ha llegado a conmocionar, y quizás incluso a destruir, esa creencia. «Stuxnet», tal como leo en el artículo del bien informado Richard A. Falkenrath del 26 de enero en el New York Times, es un nombre en clave para «el gusano informático que el año pasado inutilizó muchas de las centrifugadoras de gas esenciales para el programa nuclear de Irán». Bien, Stuxnet es, obvia y descaradamente, un arma, un arma de un enorme poder destructivo. Un arma muy eficaz, aunque sigilosa e inadvertida: del tamaño de medio megabyte, pero capaz de lograr en pocos segundos lo que años de esfuerzos diplomáticos internacionales son incapaces de conseguir. No pretende ser una réplica electrónicamente mejorada de la tribuna de oradores de Hyde Park Corner. Y no prueba de manera inmediata en qué sentido su aparición socava la creencia en internet como promotora no partidista de la libertad y la autonomía, y la convicción de que no tomar partido y estar disponible para todos, en cualquier lugar, es la principal razón que explica esta cuestión. Esto no sería una preocupación de no ser por el hecho de que «Stuxnet atacó el programa nuclear iraní, pero lo hizo manipulando nocivamente productos de software comercial que grandes empresas occidentales vendieron en todo el mundo. Quienquiera que lanzara el ataque también infectó a miles de ordenadores en muchos países, entre ellos Australia, Gran Bretaña, Indonesia y Estados Unidos». Déjenme explicarlo sencillamente: Stuxnet es un arma cuya eficacia (léase poder de destrucción) depende de la escala y el alcance de las bajas colaterales, indispensables y, por tanto, irrenunciables, debidas a su uso. Y las bajas colaterales, como todos sabemos, no pueden, por su naturaleza, depender de límites o fruslerías como pruebas de inocencia y declaraciones de neutralidad. Borran la distinción entre combatientes y no combatientes y entre tomar y no tomar partido. 


Debido a que las bajas colaterales constituyen su inseparable compañía, la entrada de Stuxnet en internet (e indudablemente Stuxnet no es más que la vanguardia, una unidad de reconocimiento, un ensayo, cuya función es abrir camino al grueso del ejército que vendrá después) también borra otra distinción: la que se establece entre armas defensivas y ofensivas. Podemos discutir interminablemente si el ataque a las centrales nucleares iraníes fue o no un acto defensivo, pero apenas hay dudas de que discutir, y menos aún demostrar, la intención defensiva o el sentido de los daños causados a Australia o Reino Unido sería mucho pedir. Y, además, como observa Falkenrath, «los conocimientos para defenderse de un ciberataque son esencialmente indistinguibles de los necesarios para perpetrarlo». Como la pericia requerida y su equipo técnico es idéntico en estos dos casos de otra manera opuestos, no hay diferencia entre la agresión y la autodefensa en internet; en todo caso, la neutralidad declarada y practicada por internet no está lejos de los traficantes de armas ilegales, que con ecuanimidad proporcionan herramientas de destrucción a los dos bandos de una guerra tribal sin preocuparse por las relativas ventajas y desventajas éticas o ideológicas. La misma empresa, Siemens, suministró los mismos programas de control de datos para su uso en las instalaciones nucleares (entre ellas las de Irán) y para los diseñadores de Stuxnet, ¡aparentemente para que estos últimos defendieran a Estados Unidos de los ciberataques! 


En general, la actitud y la práctica, así como el efecto el-medio-es-el-mensaje de la variedad internáutica de «no tomar partido» tiene como consecuencia primordial poner en duda la misma noción de «tomar partido», así como la de legítima defensa, o incluso, en un futuro no tan lejano, la distinción entre «guerras justas» y «guerras injustas». Creo que esta es la razón por la que Falkenrath admite que la guerra en internet «es mucho menos controlable que las tradicionales operaciones militares y de inteligencia»; se requiere una nueva y amplia legislación, interna y posiblemente también «internacional» (independientemente de lo que quiera decir esa idea tan notablemente inidentificable y espectral) a fin de mitigar la actual «ambigüedad legal», pero incluso esto «no responderá a todas las preguntas». 


Tras admitir todo esto, Falkenrath —fiel a su estatus como ex consejero adjunto de seguridad del presidente George W. Bush— acaba con una llamada no a la razón y la buena voluntad sino a las armas: «Una cosa es segura: por mala que sea esta carrera por las armas, perderla sería aún peor».


Bloghemia

Viejos sabios

 Frase del Día

Nueva ruta de la seda

China se apodera de Europa

Biden-Harris

 ¿Y ahora qué? Entrevista a Thierry Meyssan


Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera


La derrota de Trump en su intento de llegar por segunda vez a ocupar la presidencia de los Estados Unidos ha hecho que la política exterior de su país volviera a retomar los caminos que seguía anteriormente: mientras que Donald fue el primer presidente estadounidense en 30 años en no iniciar una guerra, Joe Biden proviene de la administración del presidente Obama, presidente que fútilmente recibió un premio Nobel de la Paz y sin embargo no dudó en destruir la Libia de Gadafi bajo un huracán de bombas, hundir a Siria por medio de una guerra indirecta que la llevó al abismo y que al día de hoy ya ha durado nueve años. La administración Obama también exportó la democracia a Ucrania y fomentó un golpe de Estado nazi que desencadenó la anexión rusa de Crimea y la secesión defensiva de las regiones de habla rusa del Donbass como respuesta al golpe.


El presupuesto general de la política exterior de la administración Trump se vio particularmente afectado por el ataque con misiles contra Siria (que fue más un espectáculo que otra cosa) y el absurdo asesinato del gran general iraní Soleimani, asesinato que no consiguió que Trump fuera reelegido como presidente de la Casa Blanca. El hecho de que los Estados Unidos se retirarán del tratado INF y del tratado de cielos abiertos es una consecuencia del hecho de que esos tratados eran producto de una serie de realidades geopolíticas que han desaparecido: tanto los Estados Unidos de la década de 1970 y la Unión Soviética han dejado de existir. La retirada unilateral del JCPOA, por otro lado, deja a la República Islámica de Irán con las manos libres para reorganizar su defensa nacional, incluso si esto implica la salida de algunos acuerdos a los que llegaron Teherán y los países occidentales en otro tiempo.


¿Qué significado tuvo la presidencia de Donald Trump? ¿Fue resultado del simple capricho de un multimillonario que estaba acostumbrado a ser obedecido a cada instante? ¿Acaso el máximo placer que tiene todo magnate es el de comprar aquello de lo que se enamora? ¿O existe algo más profundo detrás de la innegable orgía del dólar que caracteriza a la política estadounidense?


Thierry Meyssan, fundador de la Red Voltaire [1], ha propuesto un análisis muy original para explicar la confrontación política interna de los Estados Unidos, análisis que es bastante diferente al que nos proporcionan los medios de comunicación. Según Meyssan, el choque entre las diversas partes del Estado profundo estadounidense tiene un carácter trascendental, incurable y que terminará por conducir al colapso de la entidad que conocemos como los "Estados Unidos de América".


1) ¿Podría explicarles a nuestros lectores a qué se refiere cuando habla de la lucha entre "Jacksonianos" y "Puritanos sin Dios" al interior de la sociedad estadounidense?


R) Los jacksonianos fueron los herederos del presidente que gobernó los Estados Unidos antes de la Guerra Civil, Henry Jackson. Se caracterizaban por una feroz defensa de su libertad y una profunda animosidad contra los banqueros. Esta escuela política desapareció de Washington después del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los "Puritanos sin Dios" son los herederos de los Padres Fundadores, los cuales son celebrados en la fiesta de "Acción de Gracias". Son calvinistas completamente secularizados. Ellos inventaron la cultura del "despertar". Para obtener acceso a la felicidad, un hombre debe primero expiar las faltas de sus padres. Estos dos grupos están inmersos en una batalla despiadada que tiene sus orígenes en la historia británica.


2) ¿Quiénes son los actores que pertenecen a un campo u otro del espectro político y hasta qué punto ambas facciones han penetrado en los círculos de poder de Washington?


R) Los jacksonianos son un movimiento popular que tiene muy poca representación en Washington. La elección de uno de ellos, Donald Trump, fue un shock para toda la clase política, tanto para los republicanos como para los demócratas. Es incorrecto interpretar los eventos de los Estados Unidos desde la crisis financiera del 2008 en términos de afiliaciones políticas. Es sobre todo una revuelta popular contra el rescate bancario que se hizo en detrimento de la gente corriente; los planes de ese rescate fueron ideados por los presidentes Bush (republicano) y Obama (demócrata).


3) ¿Existen acaso otras facciones en la sociedad estadounidense que no estén, al menos por ahora, completamente marginadas con respecto a la gestión del poder?


R) La sociedad se ha radicalizado muchísimo. La gente se vio obligada a elegir un bando determinado. Por un lado, encontramos a la clase política, a los banqueros y a los multimillonarios globalistas, y, por el otro, al Tea Party (republicano) y el senador Bernie Sanders (demócrata). En la actualidad es imposible encontrar otra división.


4) ¿El bando representado por la pareja Biden-Harris es el vencedor definitivo de este conflicto político al interior de los Estados Unidos, y de ser así, eso significa que ellos tienen las manos libres para gestionar el Estado a su antojo?


R) No creo que el dúo Biden-Harris realmente haya ganado. El escrutinio de los votos de las elecciones presidenciales fue llevado a cabo en muchos lugares a puerta cerrada, como si se tratara de una dictadura. Quienes ocupan la Casa Blanca son ciertamente los que salieron victoriosos, pero su victoria esta deslegitimada. Un tercio de los estadounidenses considera su llegada al poder como ilegítima. La gente ha perdido todo respeto por las autoridades. Un gobierno así será incapaz de hacer algún cambio interno, pero sin duda podrá actuar en el exterior con mucha libertad. Estados Unidos está cada vez más divido y se encamina a una guerra civil.


5) Tus ideas son muy originales: ¿existen acaso otros académicos que comparten esas ideas, quizás incluso a nivel gubernamental?


R) El asesor electoral del presidente Nixon, Kevin Phillips, realizó un análisis muy interesante sobre esta división. Nixon creía que este era el mayor peligro para los Estados Unidos. Phillips, como historiador, ha estudiado la oposición que han creado los puritanos a lo largo de la historia. Él ha demostrado que la Revolución de Lord Cromwell en Inglaterra, la Guerra Revolucionaria Estadounidense y la Guerra Civil Estadounidense son la continuación de un mismo conflicto. Por otro lado, cuando la Unión Soviética se desintegró, el profesor Panarin (a quien conocí en Moscú) predijo que Estados Unidos también se desmoronaría muy pronto. Panarin imaginaba que este país se dividiría en varios países distintos a lo largo líneas étnicas muy marcadas. Los eventos del 11 de septiembre pospusieron esta división y permitieron que Washington volviera a dominar el mundo. Durante todos estos años, los estadounidenses se han ido trasladando a diferentes sitios al interior de su propio país y se han agrupado en diferentes comunidades culturales. Si trasladamos la visión del profesor Panarin a la situación actual, no cabe dudas de que hemos entrado en una zona muy turbulenta. Esta distribución cultural en distintas zonas étnicas nos remite a la identidad misma que tenían estos pueblos que han sido muy influidos por sus antepasados; es una identidad que tiene su origen en las culturas del otro lado del Atlántico.


6) ¿Cree acaso que se reanudarán muy pronto las acciones hostiles dirigidas contra Siria?


R) No lo sé. Lo cierto es que Irán dará un giro de 180 grados. El presidente Rouhani quiere restablecer el Imperio Safavida, una entidad basada en el Islam chiíta. Mientras que la Guardia Revolucionaria aspira a continuar la misión del ayatolá Jomeini y liberar al Medio Oriente del imperialismo anglosajón. Rouhani fue el primero que contacto a los israelíes y los Estados Unidos durante el asunto Irán-Contras, algo que sucedió hace ya más de 30 años. Su ascenso al poder fue parte de las negociaciones secretas que llevaron a cabo el Guía de Irán, el ayatolá Jamenei, y la administración Obama. Los tres principales negociadores de los acuerdos nucleares de los Estados Unidos con Irán ocupan hoy día altos cargos en la administración Biden (son el director de la CIA, el asesor de seguridad nacional y el subsecretario de Estado). Los tres van a intentar convertir a Irán en algo muy parecido a lo que era en la época del Sah: el gendarme de la región. Irán, que por ahora es aliado de Siria, se convertirá entonces en su enemigo.


7) ¿Cuál crees que será la posición que asumirá Rusia con respecto a la cuestión siria?


R) Existe una muy grande y ridícula soberbia al interior de la burguesía siria que la hace creer que es una clase social indispensable. Pero Rusia no necesita a Siria. Rusia salvó a Siria simplemente porque quiere darle continuidad a la política de la zarina Catalina II y porque considera que el cristianismo nació en Damasco. Dejando esto claro, podémonos decir que Rusia obtendrá grandes ganancias fruto de su inversión. Rusia dependerá del presidente Assad para reorganizar el país. Bashar al-Assad y Vladimir Putin se respetan mutuamente.


8) ¿Y qué piensa de la Turquía de Erdogan? El activismo político-militar del presidente turco es particularmente evidente a lo largo y ancho del Medio Oriente...


R) Turquía es un país amputado que ha sido incapaz de encontrar su identidad después de haber sido creado como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. Dependiendo del momento en que nos encontremos, Turquía intenta restablecer el Imperio Otomano o integrarse en la Unión Europea o incluso ser el líder de los países de habla turca que se encuentran en Asia Central. El mismo presidente Erdogan ha llegado asumir estas tres posiciones y también ha intentado asumir otras dos más: ser el punto intermedio entre Estados Unidos y Rusia o convertirse en el nuevo Califa de los sunitas. Ahora está pagando el precio de llevar a cabo cambios de posición tan repentinos. Rusia ha pospuesto su ruptura diplomática con Turquía, pero los rusos saben muy bien que Turquía es su enemigo histórico.


9) Como última pregunta, me gustaría preguntarte cuál es el estado actual de la salud en Siria: ¿cómo se ha asumido la pandemia del COVID-19, qué decisiones ha tomado el gobierno para contenerla, cómo se encuentra la moral de la población siria?


R) Damasco y Alepo son las dos ciudades habitadas más antiguas del mundo. Siria es una región cultural que se encuentra dividida en varios Estados: Líbano, Israel, Jordania, Chipre y parte de Turquía. Después de una década de guerra, la República Árabe Siria está en gran parte destruida. Sus habitantes pueden recordar los sufrimientos de sus antepasados y se encuentran exhaustos. Ante tales dificultades, el COVID no es gran cosa. Después de unas semanas de histeria colectiva, como en Europa, los sirios han recobrado el sentido. Aceptan que esta enfermedad es fatal, pero mata muy poca gente comparada con la guerra.


El Espía Digital

miércoles, 17 de febrero de 2021

Centros de lectura cerrados

 ¿ES MÁS IMPORTANTE TENER ABIERTOS LOS CENTROS COMERCIALES QUE LAS LIBRERÍAS Y LAS BIBLIOTECAS?


SURGE LA POLÉMICA DE POR QUÉ PRIORIZAR LA APERTURA DE CIERTOS SITIOS O GIROS EN LA PANDEMIA


¿Qué es lo esencial? Para las sociedades actuales es esencial poder seguir comprando cosas. Los lugares de consumo son más importantes que los lugares culturales o religiosos. En otras palabras, la economía no soporta que no haya "crecimiento". Esto se ha notado, por ejemplo, en España y en México durante la pandemia, entre otros.


Aunque se entiende que las escuelas, las bibliotecas y las librerías estén cerradas durante una pandemia, particularmente en sus momentos más agudos, resulta por lo menos polémico que se abran los centros comerciales y otro tipo de plazas antes que dichos sitios. Se puede argumentar que los centros comerciales son menos propensos al contagio, pero al menos las bibliotecas y las librerías no tienen ninguna característica que las hagas más o menos "peligrosas" que, por ejemplo, las tiendas de ropa. 


Un artículo en El País justamente se pregunta sobre la prioridad que manifiesta nuestra civilización. Entre otras virtudes, el texto recupera uno de los discursos más célebres y emotivos García Lorca, el cual, de hecho, puede considerarse un elogio al libro y la cultura escrita, y cuyo inicio es contundente sobre este tema:


No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.


Y en otra parte:


Y yo ataco desde aquí violentamente  a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales, que es lo que los pueblos piden a gritos. (...) Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.


Otro poeta y escritor que se preocupó antes por la cultura, ante otra crisis que tocaba peligrosamente los fondos, fue Victor Hugo. El gran autor francés creía que al revés, cuando la crisis se presenta es el momento en el que hay que redoblar la educación y el conocimiento, pues se corre el peligro de que se exacerbe la ignorancia, el miedo y otras emociones que se ven fácilmente detonadas por los momentos de caos e incertidumbre. Especialmente si no hay espacios para pensar y cultivarse. Hugo creía que en esa instancia era necesario "multiplicar el pan del espíritu como el pan del cuerpo. Habría que multiplicar las escuelas, las cátedras, las bibliotecas, los museos, los teatros, las librerías".


Aunque la preocupación por la economía y la salud es legítima, también lo es la preocupación en torno a la constante pérdida de importancia que tiene la cultura en nuestra sociedad. Entre las industrias más afectadas por la pandemia se encuentran de hecho la cultural (una industria que es más que una industria). Asimismo, gobiernos que buscan reaccionar a la crisis económica han apostado fuertemente por una educación casi exclusivamente tecnológica y científica dejando de lado las carreras humanísticas, hasta casi el punto de penalizar a los jóvenes que se decantan hacia campos como la historia y la filosofía. Aunque abrir librerías y bibliotecas no necesariamente se traduce en educación y cultura, es evidente que hay una degradación cultural en el mundo y que esto es enormemente peligroso, especialmente en un tiempo en el que se necesita de la imaginación humana y no sólo de algoritmos.


Pijama Surf

Para pensar

 Ellos son profesionales de la salud, no teóricos conspirativos