sábado, 15 de agosto de 2020

Explorando

 ¿Sabias que ...


Cada año desaparecen 8 millones de niños alrededor del mundo.

Rey siamés Chulalongkor el grande o Rama V

En 1897, el imperio británico y la monarquía siamesa decidieron pactar un convenio para no construir un canal en Tailandia, con el fin de no perjudicar la posición estratégica y preponderante de Singapur.

(Imagen: Vladimir Grigorev / Alamy)

China tiene el ganado porcino mas grande del planeta con alrededor de 500 a 650 millones de cerdos convirtiéndose esta nación como el mayor consumidor mundial de esta carne.


La cifra más alta de nacimientos se registra a finales de agosto y el mes de septiembre siendo la casa de virgo el signo zodiacal mas común en el mundo.

lunes, 10 de agosto de 2020

Tu salud

 BENEFICIOS DE CAMINAR DESCALZO

Exponer la piel de los pies al contacto con la tierra, hierba o agua, constituye una excelente forma de fortalecer el organismo y conectar con la energía de la naturaleza, lo cual ha sido empleado desde tiempos de la antigua china hasta hoy, a través de diversas terapias alternativas.

Caminar sobre el pasto desarrolla más fuerza en los músculos de los pies, piernas y caderas. Favorece la circulación sanguínea, fortalece la musculatura de los pies, flexibiliza las venas y previene infecciones.

Entre los beneficios de caminar descalzo está el ajuste de los mecanismos del pie, pues esto ayuda a que éste tome la posición adecuada. Esto significa una mejoría en la forma de andar, con más agilidad y equilibrio. Por ello, los atletas terminan su rutina de ejercicios descalzos sobre el pasto.

Existen diversas corrientes de la reflexología que utilizan los puntos de la planta del pie para estimular neurológicamente diferentes estructuras orgánicas del cuerpo.

Caminar descalzos en el pasto implica estar en contacto la tierra y nos ayuda a sentirnos con fuerza, estabilidad, coherencia, solidez y el equilibrio. El planeta tiene su propia carga natural, y parece que nos va mejor cuando estamos en contacto directo con él.

Caminar por las mañanas en el pasto fresco puede generar una sensación de bienestar y relajación, así como entusiasmo y fuerza.

Andar descalzo puede ser tan beneficioso como placentero para el pie, sobre todo después de un arduo día de trabajo, debido a que la planta del pie es una de las partes del cuerpo con más terminaciones nerviosas. Por ello, llegar a casa y quitarse los zapatos, resulta una buena terapia para esta zona del cuerpo.


Fuente:

https://consejosdelconejo.com/salud/beneficios-de-caminar-descalzo/

sábado, 8 de agosto de 2020

Metafísica de la muerte

 Texto del filosofo alemán, Arthur Schopenhauer, publicado en su libro Parerga y Paralipómena, en el año 1851. 

La individualidad de la mayoría de los hombres es tan miserable y tan insignificante, que nada pierden con la muerte: lo que en ellos puede aún tener algún valor, es decir, los rasgos generales de humanidad, eso subsiste en los demás hombres. A la humanidad y no al individuo es a quien se le puede asegurar la duración. Si le concediese al hombre una vida eterna, la rigidez inmutable de su carácter y los estrechos límites de su inteligencia le parecerían a la larga tan monótonos y le inspirarían un disgusto tan grande, que para verse libre de ellos concluiría por preferir la nada. Exigir la inmortalidad del individuo es querer perpetuar un error hasta el infinito. Porque, en el fondo, toda individualidad es un error especial, una equivocación, algo que no debiera existir; y el verdadero objetivo de la vida es librarnos de él. Prueba de ello es que la mayoría de los hombres, por no decir todos, están constituidos de tal suerte que no podrían ser felices en ningún mundo donde soñasen verse colocados. Si ese mundo estuviera exento de miseria y de pena, se haría presa del tedio; y en la medida en que pudieran escapar de este, volverían a caer en las miserias, los tormentos, los sufrimientos. Así, pues, para conducir al hombre a un estado mejor, no bastaría con ponerle en un mundo mejor, sino que sería preciso de toda necesidad transformarle totalmente, hacer de modo que no sea lo que es y que llegara a ser lo que no es. Por tanto, necesariamente tiene que dejar de ser lo que es; esta condición previa la realiza la muerte, y desde este punto de vista concíbese su necesidad moral. Ser colocado en otro mundo y cambiar totalmente su ser son en el fondo una sola y misma cosa. Pero, una vez que la muerte ha puesto término a una conciencia individual, ¿sería deseable que esta misma conciencia se encendiese de nuevo para durar una eternidad? ¿Qué contiene, la mayor parte de las veces? Nada más que un torrente de ideas pobres, estrechas, terrenales. Así pues, dejadla descansar en paz para siempre.

Parece que la conclusión de toda actividad vital es un maravilloso alivio para la fuerza que la mantiene: esto explica tal vez esa expresión de dulce serenidad difundida en el rostro de la mayoría de los muertos.

¡Cuán larga es la noche del tiempo ilimitado si se compara con el breve ensueño de la vida!

Cuando en otoño se observa el pequeño mundo de los insectos y se ve que uno se prepara un lecho para dormir el pesado y largo sueño del invierno, que otro hace su capullo para pasar el invierno en estado de crisálida y renacer un día de primavera con toda su juventud y en toda su perfección, y, en fin, que la mayoría deç ellos, al tratar de tomar descanso en brazos de la muerte, se contentan con poner cuidadosamente sus huevecillos en un nuevo ser, ¿qué otra cosa es esto sino la doctrina de la inmortalidad, enseñada por la naturaleza? Esto quiere darnos a entender que entre el sueño y la muerte no hay diferencias radicales, que ni el uno ni la otra ponen en peligro la existencia. El cuidado con que el insecto prepara su celdilla, su agujero, su nido, así como el alimento para la larva que ha de nacer en la primavera próxima, y hecho esto, muere tranquilo, parécese en todo al cuidado con que un hombre coloca en orden por la noche sus vestidos y dispone su desayuno para la mañana siguiente, y luego se va a dormir en paz. Y esto no podría suceder si el insecto que ha de morir en otoño, considerado en sí mismo y en su verdadera esencia, no fuese idéntico al que ha de desarrollarse en primavera; lo mismo que el hombre que se acuesta es el que después se levanta.

Mirad vuestro perro: ¡qué tranquilo y contento está! Millares de perros han muerto antes de que este viniese a la vida. Pero la desaparición de todos aquellos no ha tocado para nada la idea del perro; esta idea no se ha oscurecido por su muerte. He aquí por qué vuestro perro está tan fresco, tan animado por fuerzas juveniles, como si este fuera su primer día y no hubiese de tener término; a través de sus ojos brilla el principio indestructible que hay en él, el archæus.

¿Qué es, pues, lo que la muerte ha destruido a través de millares de años? No es el perro: ahí está, delante de vosotros, sin haber sufrido detrimento alguno. Sólo su sombra, su figura, es lo que la debilidad de nuestro conocimiento no puede percibir sino en el tiempo.

Por su persistencia absoluta, la materia nos asegura una indestructibilidad, en virtud de la cual quien fuere incapaz de concebir otra podría consolarse con la idea de cierta inmortalidad. «¿Qué? —se dirá—. La persistencia de un puro polvo, de una materia bruta, ¿sería esto la continuidad de nuestro ser?».

¿Pero conocéis ese polvo, sabéis lo que es y lo que puede? Antes de menospreciarlo, aprended a conocerlo. Esta materia, que no es más que polvo y ceniza, disuelta muy pronto en el agua, va a convertirse en un cristal, a brillar con el brillo de los metales, a producir chispas eléctricas, a manifestar su poder magnético…, a modelarse en plantas y animales, y a desarrollar en fin, en su seno misterioso, esa vida cuya pérdida atormenta tanto a vuestro limitado espíritu. ¿No es nada, pues, el perdurar bajo la forma de esta materia? No conocemos mayor juego de dados que el juego del nacimiento y de la muerte; preocupados, interesados, ansiosos hasta el extremo, asistimos a cada partida, porque a nuestros ojos todo va puesto en ella. Por el contrario, la naturaleza, que no miente nunca, la naturaleza, siempre franca y abierta, se expresa acerca de este asunto de una manera muy diferente: dice que nada le importan la vida o la muerte del individuo; esto lo expresa entregando la vida del animal y también la del hombre a menores azares, sin hacer ningún esfuerzo para salvarlos. Fijaos en el insecto que va por vuestro camino: el menor extravío involuntario de vuestros pies decide su vida o su muerte. Ved el limaco de los bosques, desprovisto de todo medio de huir, defenderse, engañar, ocultarse, presa expuesta al primero que llegue; ved el pez, cómo juega libre de inquietudes dentro de la red aún abierta; la rana, a quien su lentitud impide huir y salvarse; el ave a la vista del halcón que se yergue sobre ella y a quien no ve; la oveja, espiada por el lobo oculto en el bosque: todas esas víctimas, débiles, inermes, imprudentes, vagan en medio de ignorados riesgos que a cada instante las amenazan. La Naturaleza, al abandonar así sin resistencia sus organismos, obras de un arte infinito, no sólo a la avidez del más fuerte, sino al azar más ciego, al humor del primer imbécil que pasa, a la perversidad del niño; la Naturaleza expresa así, con su estilo lacónico, de oráculo, que le es indiferente el anonadamiento de esos seres, que no puede perjudicarla, que nada significa, y que en tales casos tan indiferente es la causa como el efecto…

Así pues, cuando esta madre soberana y universal expone a sus hijos sin escrúpulo alguno a mil riesgos inminentes, sabe que al sucumbir, caen otra vez en su seno, donde los tiene ocultos; su muerte no es más que un retozo, un jugueteo. Lo mismo le sucede al hombre que a los animales. El oráculo de la Naturaleza se extiende a nosotros; nuestra vida o nuestra muerte no la conmueven y no debieran emocionarnos, porque nosotros también formamos parte de la Naturaleza.

Estas consideraciones nos traen a nuestra propia especie. Y si miramos adelante, hacia un porvenir muy remoto, y tratamos de representarnos las generaciones futuras, con sus millones de individuos humanos diferentes de nosotros en usanzas y costumbres, nos hacemos estas preguntas: ¿De dónde vendrán todos? ¿Dónde están ahora? ¿Dónde se halla el amplio seno de la nada, preñado del mundo, que aún guarda las generaciones venideras? Pero ante estas preguntas hay que sonreírse y responder: no puede estar sino donde toda realidad ha sido y será, en el presente y en lo que contiene; por consiguiente, en ti, preguntón insensato, que desconoces tu propia esencia y te pareces a la hoja en el árbol cuando, marchitándose en otoño y pensando en que se ha de caer, se lamenta de su caída y no quiere consolarse a la vista del fresco verdor con que se engalanará el árbol en la primavera, dice gimiendo: «No seré yo, serán otras hojas». ¡Ah, hoja insensata! ¿Adonde quieres ir, pues, y de dónde podrían venir las otras hojas? ¿Dónde está esa nada, cuyo abismo temes? Reconoce, pues, tu mismo ser en esa fuerza íntima, oculta, siempre activa, del árbol, que a través de todas sus generaciones de hojas no es atacado ni por el nacimiento ni por la muerte. ¿No sucede con las generaciones humanas como con las de las hojas?


Fuente:

https://www.bloghemia.com/2020/08/metafisica-de-la-muerte-por-arthur.html


El espacio y la vibración

 La evolución de la ciencia y los registros akashicos

martes, 4 de agosto de 2020

Antigua Grecia

 Batallas:  Las Termópilas y Salamina

Cuando Jerjes y su ejército llegaron a las Termópilas creyeron empresa fácil arrollar aquel insignificante destacamento; pero Leónidas y su puñado de valientes se mantuvieron firmes. No había manera de romper la línea de espadas griegas. Durante tres días los persas atacaron sin cesar, perdiendo muchos centenares de hombres, en vano.

Finalmente, un pastor griego llamado Sfialtes guió al ejercito invasor a través de las montañas y Leónidas y sus hombres se encontraron atacados por delante y por detras. Uno por uno, todos murieron valerosamente en sus puestos. Habían dado al mundo el ejemplo mas grande de valor y sacrificio por la patria. Y, el lugar donde fueron inmolados, la severa Esparta hizo este epitafio: "Extranjero, ve y di a los lacedemonios que aqui hemos muerto obedeciendo sus ordenes."


Mientras se desarrollaba este trágico episodio, los barcos griegos se enfretaban a la armada de Jerjes. Una tormenta había destrozado más de doscientos barcos persas. Los marinos griegos, más expertos, regresaron indemnes a Atenas y anclaron sus barcos en la bahía de Salamina.

Nada podía detener al ejército persa una vez franqueadas las Termópilas. Cayó sobre Atica como un vendaval. Los atenienses abandonaron su ciudad y buscaron refugio en las montañas o en las islas de la bahía. Al mirar hacia atrás podían ver el humo y las llamas que consumían a la hermosa Atenas, totalmente destruida por Jerjes.

Los marinos griegos estaban completamente abatidos. La flota espartana quería retirarse, y algunas naves así lo hicieron. Pero Temístocles, viendo aquella era su última oportunidad, hizo que un marino griego, fingiéndose desertor, pasara a la nave capitana de los persas, para informarles que la escuadra griega, derrotada, se disponía a emprender la huida. Para impedirlo, el rey persa ordenó a su flota que atacase a los griegos.


Las aguas cercanas al Atica son estrechas, de poco fondo y llenas de escollos a causa de la profusión de la islas, así que los persas, que no eran marinos muy expertos, se vieron en apuros para maniobrar sin chocar con las costas ni entre sí. Cuando las ligeras naves griegas se arrojaron sobre ellos, aumentó el desorden; unos barcos persas fueron lanzados contra otros, los mástiles se quebraron, los marineros cayeron al mar, y reinó el desconcierto.

Por ambas partes se luchó ferozmente. Los griegos atacaban sin cesar arrojando a sus enemigos al agua, persiguiéndolos a lanzazos sobre las resbaladizas cubiertas y llevándolos a la muerte o a la rendición. Al caer la noche, la flota persa estaba vencida; sus barcos habían sido capturados, habían naufragado o se habían dado a la fuga. Esta fue la batalla de Salamina -480 A.C,- unas de las acciones navales más famosas.

Temístocles tuvo entonces en sus manos la posibilidad de interceptar en el Helesponto el aprovisionamiento de los ejércitos de Jerjes. Pero los demás griegos no quisieron secundarlo, y la oportunidad se perdió. El rey persa regreso apresuradamente a Asia y dejó a Mardonió, con 50.000 hombres, para que pasase el invierno en Tesalia.

Temístocles

Al año siguiente -479 A.C.- los persas hicieron su último esfuerzo por conquistar a Grecia. Un ejército de 30,000 griegos se enfrento a Mardonio en Platea y, en una terrible batalla, las lanzas griegas volvieron a vencer a los arcos asiáticos. el diezmado ejército regresó a Asia para no volver jamas.


Nueva Enciclopedia Tematica: Prehistoria, Historia Antigua. Panamá, Editorial Richards, S.A. 1963.

lunes, 3 de agosto de 2020

Alemania

El pueblo alemán se manifiesta en Berlín en contra de las medidas de confinamiento provocadas por el corona virus.

Los mass media hablan de unas 15,000 personas pero según datos de la policía berlinesa en el evento se concentraron aproximadamente 1,300,000 personas.

Muchas ciudadanos alemanes sin protección alguna vociferaban consignas anti-globalización, plan-demia, y sobre todo en contra de las vacunas de la OMS.

Cabe destacar que el pueblo alemán es un pueblo muy educado con un alto IQ de 99 a 102 a nivel mundial. Por lo tanto no se puede alegar ignorancia o desconocimiento de la nación alemana  sobre la problemática actual.

sábado, 1 de agosto de 2020

Asia

Orígenes


"Magia"

Su etimología nace en la antigua Persia donde existían unos peculiares sacerdotes llamados magi, cuya religión era oscura y negativa contraria a las enseñanzas de Zoroastro que tenia una filosofía de pureza y belleza de la vida. La palabra magos también se deriva de este vocablo.