jueves, 22 de junio de 2023

IA

 Byung-Chul Han "La inteligencia artificial es incapaz de pensar"



"La inteligencia artificial es incapaz de pensar, porque es incapaz de «faire l’idiot». Es demasiado inteligente para ser un idiota." Byung-Chul Han                            




  Texto del filósofo surcoreano Byun Chul Han. 



 

Por: Byun Chul Han 


En un nivel más profundo, el pensamiento es un proceso resueltamente analógico. Antes de captar el mundo en conceptos, se ve apresado, incluso afectado por él. Lo afectivo es esencial para el pensamiento humano. La primera afectación del pensamiento es la carne de gallina. La inteligencia artificial no puede pensar porque no se le pone la carne de gallina. Le falta la dimensión afectivo-analógica, la emoción que los datos y la información no pueden comportar. 


El pensamiento parte de una totalidad que precede a los conceptos, las ideas y la información. Se mueve ya en un «campo de experiencia» antes de dirigirse específicamente a los objetos y los hechos que encuentra en él. La totalidad de lo existente a la que se enfrenta el pensamiento, se le abre inicialmente en un medio afectivo, en una disposición anímica: «La disposición anímica (Stimmung) ha abierto ya el ser-en-el-mundo como un todo, y esto es lo primero que hace posible un dirigirse hacia…». Antes de que el pensamiento se dirija hacia algo, se encuentra ya en una disposición anímica básica. Este encontrarse en una disposición anímica caracteriza al pensamiento humano. La disposición anímica no es un estado subjetivo que tiña el mundo objetivo. Es el mundo. Posteriormente, el pensamiento articula en conceptos el mundo abierto en una disposición anímica fundamental. Este precede a la conceptuación, al trabajo con los conceptos: «Definimos el filosofar como un preguntar conceptual a partir de un estremecimiento esencial del Dasein. Pero este estremecimiento solo es posible desde, y en, una disposición anímica fundamental del Dasein» . Solo esta disposición anímica nos hace pensar: «Todo pensamiento esencial requiere que sus pensamientos y enunciados sean en toda ocasión obtenidos, como el metal de la mena, desde la disposición anímica fundamental» 


El hombre como Dasein está siempre arrojado a un mundo determinado. El mundo se le abre prerreflexivamente como una totalidad. El Dasein como disposición anímica precede al Dasein como ser consciente. En su estremecimiento inicial, el pensamiento está como fuera de sí. La disposición anímica fundamental lo pone en un fuera. La inteligencia artificial no piensa porque nunca está fuera de sí misma. El espíritu originariamente está fuera de sí mismo o estremecido. La inteligencia artificial puede calcular con rapidez, pero le falta el espíritu. Para el cálculo, el estremecimiento solo sería una perturbación. 



«Analógico» es lo que guarda correspondencia. Heidegger se vale aquí del parentesco entre vocablos de su idioma. El pensamiento como proceso analógico se corresponde (entspricht) con una voz (Stimme) que lo determina (be-stimmt) y sintoniza (durch-stimmt) con él. El pensamiento no es interpelado por tal o cual ente, sino por la totalidad de lo ente, por el ser de lo ente. La fenomenología de la disposición anímica de Heidegger ilustra la diferencia fundamental entre el pensamiento humano y la inteligencia artificial. En ¿Qué es la filosofía? escribe Heidegger: «El corresponder (Das Ent-sprechen) escucha la voz de una llamada. Lo que se nos dice como voz del ser, determina (be-stimmt) nuestra correspondencia. “Corresponder” significa entonces: estar determinado, être disposé, por el ser del ente. […] La correspondencia es necesariamente, y siempre, no solo estar determinado accidental y ocasionalmente. Es un estado de determinación. Y es solo a partir de la disposición anímica que el decir de la correspondencia recibe su precisión, su ser determinado». El pensamiento oye, mejor, escucha y pone atención. La inteligencia artificial es sorda. No oye esa «voz».


 El «comienzo de un filosofar verdaderamente vivo» es, según Heidegger, el «despertar de una disposición anímica fundamental» que «nos determina de modo fundamental». La disposición anímica fundamental es la fuerza de gravedad que reúne palabras y conceptos a su alrededor. Sin tal disposición anímica, el pensamiento carece de un marco organizador: «Si la disposición anímica fundamental está ausente, todo es un estrépito forzado de conceptos y palabras vacías». La totalidad afectiva que se da en esa disposición anímica es la dimensión analógica del pensamiento, que la inteligencia artificial no puede reproducir. 


Según Heidegger, la historia de la filosofía es una historia de esa disposición anímica fundamental. El pensamiento de Descartes, por ejemplo, está determinado por la duda, mientras que el de Platón lo está por el asombro. El cogito de Descartes se basa en la disposición anímica fundamental de la duda. Heidegger caracteriza la disposición anímica de la filosofía moderna de la siguiente manera: «Para él [Descartes], la duda constituye esa disposición anímica que se centra en el ens certum, lo que existe con certeza. La certitudo es entonces esa firmeza del ens qua ens que resulta de la indubitabilidad del cogito (ergo) sum para el ego del hombre. […] La disposición anímica de la confianza en la siempre alcanzable certeza absoluta del conocimiento será el pathos y, por ende, el arjé de la filosofía moderna». El pathos es el comienzo del pensamiento. La inteligencia artificial es apática, es decir, sin pathos, sin pasión. Solo calcula. 


La inteligencia artificial no tiene acceso a horizontes que se vislumbran en lugar de estar claramente definidos. Pero esta «vislumbre» no es un «primer peldaño en la escala del saber». En ella más bien se abre la «antesala» «que encierra, es decir, oculta todo lo que puede saberse». Heidegger localiza esta vislumbre en el corazón. La inteligencia artificial no tiene corazón. El pensamiento del corazón percibe y tantea espacios antes de trabajar con los conceptos. En esto se diferencia del cálculo, que no necesita espacios: «Si este saber “del corazón” es un vislumbrar, nunca debemos tomar este vislumbrar por un pensar que se difumina en la oscuridad. Tiene su propia claridad y resolución, y, sin embargo, sigue siendo fundamentalmente distinto de la seguridad de la mente calculadora» 


Siguiendo a Heidegger, la inteligencia artificial sería incapaz de pensar en la medida en que se le cierra esa totalidad en la que el pensamiento tiene su origen. No tiene mundo. La totalidad como horizonte semántico abarca más que los objetivos previstos en la inteligencia artificial. El pensamiento procede de forma muy diferente a la inteligencia artificial. La totalidad constituye el marco inicial a partir del cual se conforman los hechos. El cambio de disposición anímica como cambio de marco es como un cambio de paradigma que da lugar a nuevos hechos. La inteligencia artificial, en cambio, procesa hechos predeterminados que siguen siendo los mismos. No puede darse a sí misma nuevos hechos. 


El big data sugiere un conocimiento absoluto. Las cosas revelan sus correlaciones secretas. Todo se vuelve calculable, predecible y controlable. Se anuncia toda una nueva era del saber. En realidad, se trata de una forma de saber bastante primitiva. La data mining o minería de datos descubre las correlaciones. Según la lógica de Hegel, la correlación representa la forma más baja de saber. La correlación entre A y B dice: A ocurre a menudo junto con B. Con la correlación no se sabe por qué sucede esto. Simplemente sucede. La correlación indica probabilidad, no necesidad. Se diferencia de la causalidad, que establece una necesidad: A causa B. La acción recíproca representa el siguiente nivel del saber. Dice: A y B se condicionan mutuamente. Se establece una conexión necesaria entre A y B. Sin embargo, en este nivel de conocimiento aún no se comprende: «Si nos detenemos en la consideración de un determinado contenido meramente desde el punto de vista de la acción recíproca, es en verdad un comportamiento totalmente incomprensible»


Solo el «concepto» capta la conexión entre A y B. Es la C que conecta A y B. Por medio de C, se comprende la relación entre A y B. El concepto vuelve a formar el marco, la totalidad, que reúne a A y B y aclara su relación. A y B solo son los «momentos de un tercero superior». El saber en sentido propio solo es posible en el nivel del concepto: «El concepto es lo inherente a las cosas mismas, lo que nos dice que son lo que son, y, por tanto, comprender un objeto significa ser consciente de su concepto». Solo a partir del concepto omnicomprensivo C puede comprenderse plenamente la relación entre A y B. La realidad misma se transmite al saber cuando es captada por el concepto.


El big data proporciona un conocimiento rudimentario. Se queda en las correlaciones y el reconocimiento de patrones, en los que, sin embargo, nada se comprende. El concepto forma una totalidad que incluye y comprende sus momentos en sí mismo. La totalidad es una forma final. El concepto es una conclusión. «Todo es conclusión» significa «todo es concepto» [60] . La razón también es una conclusión: «Todo lo racional es una conclusión». El big data es aditivo. Lo aditivo no forma una totalidad, un final. Le falta el concepto, es decir, lo que une las partes en un todo. La inteligencia artificial nunca alcanza el nivel conceptual del saber. No comprende los resultados de sus cálculos. El cálculo se diferencia del pensamiento en que no forma conceptos y no avanza de una conclusión a otra. 


La inteligencia artificial aprende del pasado. El futuro que calcula no es un futuro en el sentido propio de la palabra. Aquella es ciega para los acontecimientos. Pero el pensamiento tiene un carácter de acontecimiento. Pone algo distinto por completo en el mundo. La inteligencia artificial carece de la negatividad de la ruptura, que hace que lo verdaderamente nuevo irrumpa. Todo sigue igual. «Inteligencia» significa elegir entre (inter-legere). La inteligencia artificial solo elige entre opciones dadas de antemano, últimamente entre el uno y el cero. No sale de lo antes dado hacia lo intransitado. 


El pensamiento en sentido enfático engendra un mundo nuevo. Está en camino hacia lo completamente otro, hacia otro lugar: «La palabra del pensamiento es pobre en imágenes y carece de estímulos. […] Sin embargo, el pensamiento cambia el mundo. Lo cambia en la profundidad, cada vez más oscura, del pozo que es un enigma, y que al ser más oscura es la promesa de una mayor claridad». La inteligencia de las máquinas no alcanza esa profundidad del oscuro pozo de un enigma. La información y los datos no tienen profundidad. El pensamiento humano es más que cálculo y resolución de problemas. Despeja e ilumina el mundo. Hace surgir un mundo completamente diferente. La inteligencia de las máquinas entraña ante todo el peligro de que el pensamiento humano se asemeje a ella y se torne él mismo maquinal. 


El pensamiento se nutre del eros. En Platón, el logos y el eros entran en íntima relación. El eros es la condición de posibilidad del pensamiento. Heidegger también sigue en esto a Platón. En el camino hacia lo intransitado, el pensamiento se inspira en el eros: «Lo llamo el eros, el más antiguo de los dioses en palabras de Parménides. El batir de las alas de ese dios me conmueve cada vez que doy un paso esencial en el pensamiento y me aventuro en lo intransitado». Eros está ausente en el cálculo. Los datos y la información no seducen.


Según Deleuze, la filosofía comienza con un «faire l’idiot» . No es la inteligencia, sino un idiotismo, lo que caracteriza al pensamiento. Todo filósofo que produce un nuevo idioma, un nuevo pensamiento, un nuevo lenguaje, es un idiota. Se despide de todo lo que ha sido. Habita esa inmanencia virgen, aún no descrita, del pensamiento. Con ese «faire l’idiot», el pensamiento se atreve a saltar a lo totalmente otro, a lo no transitado. La historia de la filosofía es una historia de idiotismos, de saltos idiotas: «El idiota antiguo pretendía alcanzar unas evidencias a las que llegaría por sí mismo: entretanto dudaría de todo […]. El idiota moderno no pretende llegar a ninguna evidencia […], quiere lo absurdo, no es la misma imagen del pensamiento». La inteligencia artificial es incapaz de pensar, porque es incapaz de «faire l’idiot». Es demasiado inteligente para ser un idiota.



Cortesia de:  Bloghemia




TECH

 Daron Acemoglu, Inteligencia Artificial y automatización



Michael Roberts


Está surgiendo una nueva explosión de tecno-optimismo sobre la aplicación de ChatGPT y LLM. Un analista considera que la IA «tiene un enorme potencial para aumentar la productividad de toda la economía» y cita un estudio reciente del MIT que mustra una mejora masiva en la productividad al usar ChatGPT. Además, gran parte de las ganancias de productividad se observaron entre jóvenes de 21 a 40 años.


ChatGPT ha ganado 100 millones de usuarios, más rápido que cualquier otra aplicación en la historia y estas rápidas tasas de adopción no se limitan a usuarios individuales. Las grandes corporaciones, como Bain & Company, han llegado a acuerdos con OpenAI para utilizar la IA generativa en su negocio de consultoría estratégica, mientras que empresas como Expedia han integrado ChatGPT a través de plug-ins.


¿Es ChatGPT, etc., una revolución para el capitalismo? El profesor de economía del MIT, Daron Acemoglu, es el experto en los efectos económicos y sociales de las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial (IA) que se está desarrollando rapidamente. Ha ganado la Medalla John Bates Clark, a menudo precursora del Premio Nobel.Pero no es tecno-optimista. Su investigación demuestra que una gran disrupción tecnológica, como la Revolución Industrial, puede deprimir los salarios de todo un tipo de trabajadores. En una entrevista reciente en el Financial Times, Acemoglu dice que » en ausencia de limitaciones, el capital toma lo que quiere y la tecnología es una herramienta que se puede utilizar para bien o para mal». Refiriéndose a la tecnología a partir del siglo XIX, continua: «Sí, hubo progreso, pero también costes que fueron enormes y muy duraderos. Cien años de condiciones mucho más duras para los trabajadores, salarios reales más bajos, condiciones de salud y de vida mucho peores, menos autonomía, mayor jerarquía. Y la razón por la que se superó no fue una ley económica, sino más bien la lucha social desde abajo en la que jugaron un papel esencial los sindicatos, políticas más progresistas y, en última instancia, mejores instituciones, y una reorientación del cambio tecnológico más allá de la automatización pura también contribuyó de manera importante».


Estos comentarios se hacen eco de las conclusiones sobre el impacto de la tecnología que Friedrich Engels hizo durante el apogeo de la revolución industrial a mediados del siglo XIX. En aquel entonces, Engels argumentó que la mecanización recortaba puestos de trabajo, pero también creaba otros en nuevos sectores, (véase mi libro sobre la economía  política de Engels pp54-57). Marx también identificó lo mismo en la década de 1850: «Los hechos reales, que están disfrazados por el optimismo de los economistas, son estos: los trabajadores, cuando son expulsados del taller por la maquinaria, son arrojados al mercado laboral. Su presencia en el mercado laboral aumenta la cantidad de fuerza de trabajo que está a disposición de la explotación capitalista… el efecto de la maquinaria, que se ha presentado como una compensación para la clase obrera, es, por el contrario, un flagelo espantoso. …. Tan pronto como la maquinaria ha liberado a una parte de los trabajadores empleados en una rama determinada de la industria, los hombres de reserva también son desvíados a nuevos sectores de empleo y son absorbidos en otras ramas; mientras tanto, las víctimas originales, durante el período de transición, en su mayor parte se mueren de hambre y perecen». (Grundrisse). La implicación aquí es que la automatización implica un aumento de los empleos precarios y una mayor desigualdad durante largos períodos.


Acemoglu llega a conclusiones similares a las de Engels y Marx. «Creo que una de las cosas que hay que hacer como economista es tener dos ideas contradictorias en tu mente al mismo tiempo», dice. «Es decir, el hecho de que la tecnología puede crear crecimiento sin enriquecer a las masas (no durante mucho tiempo). El progreso tecnológico es el motor más importante del florecimiento humano, pero lo que tendemos a olvidar es que el proceso no es automático». En el modo de producción capitalista para obtener ganancias, no para satisfacer las necesidades sociales, hay una contradicción, por lo que «modelar matemáticamente y comprender cuantitativamente la lucha entre el capital, que es el que más se beneficia del avance tecnológico, y el trabajo, no es una tarea fácil».


La extensa investigación de Acemoglu sobre la desigualdad y la automatización muestra que más de la mitad del aumento de la desigualdad en los EEUU desde 1980 está al menos relacionado con la automatización, que se deriva en gran medida de la presión salarial a la baja en aquellos trabajos que un robot podría hacer con la misma facilidad. El resultado de la automatización en los últimos 30 años ha sido el aumento de la desigualdad de ingresos. Hay muchos factores que han impulsado la desigualdad de ingresos: la privatización, el colapso de los sindicatos, la desregulación y la transferencia de puestos de trabajo en la industria manufacturera al sur global. Pero la automatización es importante. Si bien la tendencia de crecimiento del PIB en las principales economías se ha desacelerado, la desigualdad ha aumentado y muchos trabajadores, en particular, los hombres sin títulos universitarios, han visto caer drásticamente sus ingresos reales.


Además, bajo el capitalismo, Acemoglu añade que no todas las tecnologías de automatización aumentan realmente la productividad del trabajo. Eso se debe a que las empresas introducen principalmente la automatización en áreas que pueden aumentar la rentabilidad, como el marketing, la contabilidad o la tecnología de combustibles fósiles, pero no aumentar la productividad de la economía en su conjunto o satisfacer las necesidades sociales. «El Big Tech tiene un enfoque particular de los negocios y la tecnología que se centra en el uso de algoritmos para reemplazar a los seres humanos. No es coincidencia que empresas como Google estén empleando menos de una décima parte del número de trabajadores que las grandes empresas, como General Motors, solían hacer en el pasado. Esto es una consecuencia del modelo de negocio de Big Tech, que no se basa en crear puestos de trabajo, sino en automatizarlos».


Acemoglu considera que la automatización moderna, sobre todo desde la Gran Recesión y la crisis del COVID, es aún más perjudicial para el futuro del trabajo. «En pocas palabras, la cartera tecnológica de la economía estadounidense se ha vuelto mucho menos equilibrada, y de una manera que es muy perjudicial para los trabajadores y especialmente para los trabajadores de baja educación». Calcula que más de la mitad, y tal vez hasta tres cuartas partes, del aumento de la desigualdad salarial en los EEUU está relacionada con la automatización. «Por ejemplo, los efectos directos de la deslocalización representan alrededor del 5-7% de los cambios en la estructura salarial, en comparación con el 50-70% de la automatización. La evidencia no apoya los puntos de vista más alarmistas de que los robots o la IA van a crear un futuro completamente sin trabajo, pero deberíamos preocuparnos por la capacidad de la economía de los Estados Unidos para crear puestos de trabajo, especialmente buenos puestos de trabajo con altos salarios y oportunidades de desarrollo profesional para los trabajadores con un título de secundaria o menos». Su análisis de los efectos de la automatización en los EEUU también se aplican al resto de las principales economías capitalistas.


Como Acemoglu explicó en su momento al Congreso de los Estados Unidos: «La tecnología estadounidense y mundial está moldeada por las decisiones de un puñado de empresas tecnológicas muy grandes y de mucho éxito, con una pequeña fuerza de trabajo y un modelo de negocio basado en la automatización». Y mientras que el gasto del gobierno en investigación sobre IA ha disminuido, la investigación de IA ha girado hacia lo que puede aumentar la rentabilidad de algunas multinacionales, no la satisfacción de necesidades sociales: «el gasto del gobierno en investigación ha caído como fracción del PIB y su composición ha cambiado hacia los créditos fiscales y el apoyo a las grandes empresas. Las tecnologías transformadoras del siglo XX, como los antibióticos, los sensores, los motores modernos e Internet, tienen las huellas dactilares del gobierno por todas partes. El gobierno financió y compró estas tecnologías y, a menudo, determinó la agenda de investigación. Pero mucho menos hoy en día». Ese es el modelo de negocio de la IA en el capitalismo.


Acemoglu se resiste a la política convencional para hacer frente a la desigualdad basada en la tecnología, como la renta básica universal, porque «mantiene la misma distribución de poder subyacente». Eleva a las personas que están ganando y reparte migajas a los demás. Hace que el sistema sea más jerárquico en cierto sentido».


En cambio: «Creo que las habilidades de un carpintero o un jardinero o un electricista o un escritor son solo los mayores logros de la humanidad, y creo que deberíamos tratar de aumentar esas habilidades y elevar sus contribuciones», dice. «La tecnología podría hacer eso, pero eso significa usar la tecnología no para reemplazar a estas personas, no para automatizar esas tareas, sino para aumentar su productividad dándoles mejores herramientas, mejor información y mejor organización».


Pero tiene una fe conmovedora en la actual administración de los Estados Unidos. «Biden es el presidente más pro-trabajador desde Franklin D Roosevelt». Acemoglu considera que «Necesitamos crear un entorno en el que los trabajadores tengan voz», aunque no necesariamente la estructura sindical actual». Mira hacia el «modelo germánico» en el que los sectores público y privado y los trabajadores «trabajan juntos», en lugar del régimen neoliberal de los Estados Unidos.


Pero Acemoglu insinúa una mejor alternativa: «Lees psicología evolutiva o hablas con muchas personas que dirán que quieren ser más ricos que tú, más poderosos que la otra persona, etc., y crees que es así. Pero luego hablas con los antropólogos, y te dirán que durante gran parte de la historia de la humanidad vivimos de manera igualitaria como cazadores-recolectores, entonces, ¿qué ocurre?». Una sociedad igualitaria en la que la automatización se utilice para satisfacer las necesidades sociales requiere medios de producción automatizados cooperativos y de propiedad común. En lugar de reducir los puestos de trabajo y los medios de vida de los seres humanos, la IA bajo propiedad y planificación comunes podría reducir las horas de trabajo humano para todos. Esa sería la verdadera revolución.



Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2023/05/30/acemoglu-ai-and-automation/


Cortesia de: El Espia Digital


Deepak Chopra

 La Conciencia del Mago



miércoles, 31 de mayo de 2023

Kosovo

Miles de serbios vuelven a tomar las calles en el norte de Kosovo


BELGRADO (Sputnik) — Miles de serbios se reunieron para protestar frente al Ayuntamiento en el municipio de Zvecan y Leposavic, reportaron los medios locales.


"Varios miles de ciudadanos se reunieron hoy frente al edificio del municipio de Zvecan, frente al cual todavía están desplegados soldados de la KFOR [la fuerza militar internacional liderada por la OTAN en Kosovo] y miembros de la Policía Especial de Kosovo", publicó el medio Kosovo online.


Los militares de la KFOR instalaron varias filas de alambre de púas alrededor del ayuntamiento. Detrás del cordón se encuentran unidades de la policía kosovar con carros blindados.


"Los ciudadanos reunidos desplegaron una bandera serbia de 250 metros", informó el portal.


Agregó que el expresidente de la Asamblea Municipal de Zvecan, Srdan Milosavljevic, llamó a los manifestantes a protestar de manera pacífica.


Los manifestantes volvieron a exigir la retirada de la unidad especial de la policía kosovar del norte de Kosovo y Metohija, el acceso a los empleados serbio al edificio de ayuntamiento y la liberación de dos serbios detenidos durante los disturbios del 29 de mayo. En el municipio vecino de Leposavic, los serbios también tomaron las calles para protestar frente al ayuntamiento.


Al menos 34 efectivos de la fuerza militar internacional liderada por la OTAN en Kosovo (KFOR), en su mayoría italianos, pero también húngaros y moldavos, resultaron heridos el 29 de mayo en los disturbios en el norte de Kosovo. Los militares fueron agredidos en el municipio de Zvecan, donde manifestantes serbios arrojaron contra ellos cócteles molotov, petardos y piedras.


Los serbokosovares llevan varios días reclamando que los alcaldes albanokosovares, elegidos en abril en unos comicios que la comunidad serbia boicoteó, sean retirados de los ayuntamientos de cuatro municipios del norte, donde los serbios son mayoría. También demandan la retirada de la policía antidisturbios kosovar, que el 26 de mayo lanzó gases lacrimógenos a los manifestantes que bloqueaban la entrada de nuevos alcaldes a las oficinas.


Kosovo, poblado mayoritariamente por albaneses, proclamó en 2008 una independencia unilateral de Serbia, siendo reconocido por EEUU, Canadá y la mayoría de los países miembros de la UE, pero no por Serbia, Rusia, China, España, Grecia, Irán y otras naciones.


Los soldados húngaros del contingente de la KFOR se negaron a acudir a la represión de las protestas serbias en el norte de Kosovo y bajaron los escudos.


VIDEO


La OTAN prepara un golpe de Estado en Serbia: por qué se enviaron 700 alianzas militares a Kosovo


La OTAN enviará 700 soldados adicionales a Kosovo y, además de eso, preparará otro batallón para ser enviado si es necesario, dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Dmitry Solonnikov, director del Instituto para el Desarrollo del Estado Contemporáneo, comentó sus palabras.


Según el experto, hay un intento evidente de presionar al presidente serbio, Aleksandar Vucic.


El especialista recordó que Occidente ya había enviado varios ultimátums al líder serbio exigiendo que su país se alejara de su posición neutral y se sumara a las sanciones de Occidente contra Rusia, y comenzara también a apoyar a Ucrania. Y como "zanahoria", Occidente prometió la adhesión de Serbia a la Unión Europea y la OTAN.


Al mismo tiempo, la situación se ve agravada por el hecho de que Serbia no puede recibir ninguna ayuda de Rusia. El país está rodeado por todos lados y no tiene corredor aéreo, terrestre o marítimo para la interacción.


"Otro golpe. Quizás Vucic pueda retroceder un poco, dar un paso atrás, pero aún así mantener una posición neutral", dijo Dmitry Solonnikov en una entrevista con Reedus.


El experto señaló que este es un escenario optimista para Serbia.


Como posible "concesión", Belgrado podría hacer algún tipo de declaración pública en apoyo de un plan pacífico para resolver el conflicto en Ucrania.


El escenario pesimista implica nuevos intentos de presión sobre la actual dirección de Serbia y, en consecuencia, un golpe de Estado, a consecuencia del cual un títere prooccidental llegará al poder en el país.


El embajador estadounidense en Pristina, Jeffrey Hovenier, dijo que la cancelación de la participación de la autoproclamada "República de Kosovo" en los ejercicios Defender Europa-2023 de la OTAN es la primera consecuencia para Pristina, que rechazó los llamados de Washington a abandonar la escalada en el norte de la región.


"Debo decir que, en este momento, EE.UU. no está particularmente entusiasmado con algunos de los intereses de Kosovo, incluido comprometerse con países no reconocidos o trabajar activamente para mover a Kosovo en el camino euroatlántico. Lamentamos mucho que la situación haya llegado a esto. Esperamos que el primer ministro Kurti preste atención a nuestro consejo y tome medidas inmediatas para reducir las tensiones en el norte", subrayó.


Hovenier también señaló que EE.UU. está pensando en otras decisiones que tomará en esta dirección.


Según él, EE.UU. tiene dos solicitudes al "gobierno" de Kosovo: que no insista en que los alcaldes elegidos ilegalmente trabajen en los ayuntamientos y que la policía de Kosovo los abandone.


"Creemos que la presencia de la policía de Kosovo en los edificios en los que irrumpieron es muy problemática, por lo que pedimos al gobierno que retire la policía de estos tres edificios municipales", dijo el diplomático estadounidense.


El "primer ministro" de la autoproclamada "República de Kosovo" dijo que, a pesar de las exigencias de Washington, las fuerzas especiales de ROSU no abandonarán los edificios municipales del norte de la provincia. Ahora están en los municipios bajo la protección del contingente de la KFOR.


También agregó que "o la chusma volverá a Serbia o terminará en las prisiones de Kosovo". Así, envió un mensaje inequívoco a todos los serbios que viven en la región y protestan: deben abandonar sus hogares, de lo contrario estarán tras las rejas.


Cortesia de: El Espia Digital


Orígenes



gaznápiro, ra. De or. inc. 1. adj. Palurdo, simplón, torpe, que se queda embobado con cualquier cosa. 

RAE



Byung Chul Han

La explotación total del Hombre 


"El big data hace posible pronosticar el comportamiento humano. De este modo el futuro se vuelve predecible y manipulable. El big data resulta ser un instrumento psicopolítico muy eficaz, que permite controlar a las personas como si fueran títeres." Byung-Chul Han                            



  Texto del filósofo surcoreano Byun Chul Han, publicado en su libro Kapitalismus und Todestrieb. 




Por: Byun Chul Han 


Como customer lifetime value o «valor del tiempo de vida del cliente» se designa el valor que una persona representa para una empresa al cabo de toda su vida como cliente. Este concepto se basa en la intención de transformar toda la persona humana, su vida entera, en valores puramente comerciales. El hipercapitalismo actual disuelve por completo la existencia humana en una red de relaciones comerciales. Ya no queda ningún ámbito vital que se sustraiga al aprovechamiento comercial. 


Justamente la progresiva digitalización de la sociedad facilita, amplía y acelera en una medida considerable la explotación comercial de la vida humana. Somete a una explotación económica ámbitos vitales a los que hasta ahora el comercio no tenía acceso. Por eso hoy es necesario crear nuevos ámbitos vitales, e incluso desarrollar nuevas formas de vida que se opongan a la explotación comercial total de la vida humana 


El establecimiento insignia de Apple en Nueva York representa en todos los sentidos un templo del hipercapitalismo. Es un cubo hecho solo de cristal. Su interior está vacío. Por tanto no representa nada más que su propia transparencia. La auténtica tienda está situada en el sótano. La transparencia asume aquí una figura material. 


La tienda transparente de Apple es el opuesto arquitectónico a la Kaaba en la Meca, con su envoltura negra. Kaaba significa literalmente «cubo». El edificio negro carece de toda transparencia. El cubo está también vacío y representa un orden teológico opuesto al orden hipercapitalista. 


El establecimiento de Apple y la Kaaba representan dos formas de dominación. El cubo transparente se presenta como libertad y simboliza una comunicación ilimitada, pero esta misma transparencia es una forma de dominación que hoy asume la figura de un totalitarismo digital. Anuncia un nuevo gobierno: el gobierno del hipercapitalismo. Simboliza la comunicación total actual, que cada vez coincide más con la vigilancia total y la explotación total. 


La Kaaba está cerrada. Solo los religiosos tienen acceso al interior del edificio. El cubo transparente, por el contrario, está abierto las veinticuatro horas del día. Todo el mundo puede entrar como cliente. Aquí nos hallamos ante dos formas de dominación opuestas: el gobierno del cierre y el gobierno de la apertura. Sin embargo, este último es más eficaz que aquel primero, porque se hace pasar por libertad. Con el cubo de cristal el hipercapitalismo celebra una hipercomunicación que todo lo penetra e ilumina y lo convierte en monetario. Aquí se identifican la comunicación, el comercio y el consumo (con la tienda de Apple en el sótano). 


Empresas que operan globalmente recopilan datos sobre la conducta de consumo, el estado civil, la profesión, las preferencias, las aficiones, el tipo de vivienda y los ingresos. Sus algoritmos no se diferencian esencialmente de los de la Agencia Nacional de Seguridad. 


El mundo como unos grandes almacenes resulta ser un panóptico digital con una vigilancia total. La explotación total y la vigilancia total son las dos caras de una misma moneda. Desde un punto de vista puramente económico, Acxiom clasifica a las personas en 70 categorías. El grupo de personas que representan un escaso valor como clientes se denominan waste, o sea, «basura» o «desperdicios». 


El big data hace posible pronosticar el comportamiento humano. De este modo el futuro se vuelve predecible y manipulable. El big data resulta ser un instrumento psicopolítico muy eficaz, que permite controlar a las personas como si fueran títeres. El big data genera un saber dominador, que hace posible intervenir en la psique humana e influir sobre ella sin que los afectados lo noten. La psicopolítica digital degrada la persona humana a objeto cuantificable y controlable. El big data anuncia por tanto el fin del libre albedrío. 


Para el especialista en Derecho Estatal Carl Schmitt es soberano quien decide sobre el estado de excepción. Unos años después de formularla revisó esta famosa frase y la cambió por esta otra: «Tras la Segunda Guerra mundial, con la vista puesta en mi muerte, digo ahora: es soberano quien decide sobre las ondas del espacio». Parece ser que Carl Schmitt tuvo toda su vida miedo de la radio y la televisión por su efecto manipulador. Hoy, en el régimen digital, habría que revisar de nuevo la tesis de la soberanía: es soberano quien decide sobre los datos en la red. 


La interconexión digital hace posible evaluar por completo a una persona y esclarecer hasta el fondo su psique. En vista del peligro que encierra la recopilación de datos personales, hoy se exige a la política restringir esta praxis en una medida considerable. También Schufa y otras empresas de scoring o calificación crediticia producen efectos discriminatorios. La valoración económica de una persona contradice la idea de la dignidad humana. Ninguna persona debería ser degradada a objeto de valoración algorítmica. 


Por ejemplo, el hecho de que a Schufa, que en Alemania se ha convertido en una obviedad sagrada, se le pudiera ocurrir hace algún tiempo rastrear las redes sociales en busca de informaciones útiles revela la intención profunda de la empresa. El eslogan publicitario de Schufa, «Generamos confianza», es un puro cinismo. 


Empresas como Schufa eliminan por completo la confianza y la reemplazan por el control. Confianza significa mantener una relación positiva con otra persona pese a no saber cosas de ella. Eso posibilita actuar a pesar de la falta de saber. Si de entrada lo sé todo sobre una persona no hace falta la confianza. Por ejemplo, Schufa tramita a diario más de 200 000 solicitudes. Eso solo es posible en una sociedad del control. Una sociedad de la confianza no necesita empresas como Schufa. 


La confianza implica la posibilidad de defraudarla, de traicionarla. Pero esta posibilidad de la traición es constitutiva de la propia confianza. También la libertad implica un cierto riesgo. Una sociedad que en nombre de la seguridad somete todo al control y a la vigilancia degenera en totalitarismo. 


En vista de la amenaza del totalitarismo digital el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz señaló recientemente la urgente necesidad de redactar una Declaración de Derechos Fundamentales para la época digital. También el anterior ministro del interior alemán Gerhart Baum exige una amplia eliminación de datos. 


Hoy son necesarios planteamientos nuevos y radicales para evitar el totalitarismo de los datos. Habría que pensar también sobre una posibilidad técnica concreta de poner a determinados datos personales una fecha de caducidad, de modo que al cabo de un cierto tiempo se borren automáticamente. Esta praxis conduciría a una eliminación masiva de datos, que hoy es necesaria en vista del delirio dataísta. 


La Declaración de Derechos Fundamentales Digitales no podrá impedir por sí sola el totalitarismo de los datos. Habría que promover también una nueva concienciación y un cambio de mentalidad. Hoy no somos simples reclusos o víctimas en un panóptico digital manejado desde fuera. 


El panóptico era originalmente un edificio carcelario diseñado por Jeremy Bentham. Los prisioneros en el anillo exterior son vigilados por una torre de vigilancia que hay en el centro. En el panóptico digital no estamos simplemente presos, sino que nosotros mismos lo construimos activamente. Colaboramos activamente para construir el panóptico digital. Incluso nos encargamos de su mantenimiento al desnudarnos, al cablearnos todo el cuerpo, como hacen los millones de seguidores del movimiento Quantified Self al subir a la red voluntariamente los datos referidos a nuestro cuerpo. La nueva dominación no nos impone ningún silencio. Más bien nos incita permanentemente a comunicar, a compartir, a transmitir nuestras opiniones, necesidades, deseos y preferencias, e incluso a contar nuestra vida.


En la década de 1980 todos salieron a protestar en Alemania contra la elaboración del censo demográfico nacional. En una oficina de empadronamiento estalló una bomba. Incluso los escolares se echaron a la calle a protestar. Hubo manifestaciones masivas. 


Desde la perspectiva actual esta reacción es incomprensible, pues las informaciones que se recababan eran inofensivas, como por ejemplo la profesión, el nivel de educación, el estado civil o la distancia al puesto de trabajo. Hoy no tenemos nada que objetar a que se recopilen, se guarden, se transmitan y se vendan cientos o miles de series de datos sobre nosotros. Nadie sale a la calle a protestar contra eso. No habrá protestas masivas contra Google o contra Facebook. 


En los tiempos de la elaboración del censo demográfico nacional la gente creía hallarse ante un Estado como instancia de poder que pretende espiar a los ciudadanos contra su voluntad. Hace mucho que esa época pasó a la historia. Hoy nos desnudamos voluntariamente sin ninguna coacción, sin ningún decreto. Subimos voluntariamente a la red todo tipo de datos e informaciones sobre nosotros, sin saber quién sabe qué, cuándo y con ocasión de qué sobre nosotros. 


Este descontrol representa una crisis de la libertad que hay que tomarse en serio. Además, en vista de los datos que uno da de sí, el propio concepto de protección de datos se vuelve obsoleto. Hoy ya no somos simples víctimas de una vigilancia estatal, sino elementos activos del sistema. Renunciamos voluntariamente a refugios privados y nos exponemos a redes digitales que nos penetran y nos analizan por completo. 


La comunicación digital como nueva forma de producción elimina rigurosamente los espacios protegidos y transforma todo en informaciones y datos. De este modo se pierde toda distancia protectora. En la hipercomunicación digital todo se mezcla con todo. También las fronteras entre dentro y fuera se vuelven cada vez más permeables. Las personas humanas pasan a ser interfaces en un mundo totalmente interconectado. El hipercapitalismo fomenta y explota este desamparo digital. 


Tendríamos que volver a plantearnos seriamente la pregunta acerca de qué tipo de vida queremos vivir. ¿Queremos seguir estando a merced de la vigilancia y de la explotación totales de la persona humana, renunciando con ello a nuestra libertad y a nuestra dignidad? Vuelve a ser hora de organizar una resistencia común contra la amenaza del totalitarismo digital. Estas palabras de Georg Büchner no han perdido nada de actualidad: «Somos títeres cuyos hilos mueven poderes desconocidos. ¡Nada, nada somos nosotros mismos!».


Cortesia de: Bloghemia



jueves, 25 de mayo de 2023

Reactive Factory Project

 Alquimia, Silicio y  Transhumanismo




Geoestrategia

 La élite mundial se reúne a puerta cerrada y con la IA en el centro de la agenda


Alrededor de 130 personas de más de una veintena de países, desde políticos influyentes hasta ejecutivos de la élite empresarial y académicos, se reúnen del 18 al 21 de mayo en Lisboa, Portugal, para participar en el 63.° encuentro anual del Club Bilderberg.


Cada año, este selecto grupo, fundado en 1954, se reúne para sostener debates informales sobre temas vinculados con las relaciones internacionales, la economía y el comercio global, entre otras cuestiones de actualidad.


Durante esta edición, la inteligencia artificial (IA) es uno de los puntos más importantes a discutir y probablemente el que más expectativas ha causado.


Asimismo, los asistentes tratan sobre asuntos relacionados con la transición energética y el sistema financiero internacional, así como el conflicto en Ucrania, la influencia de potencias como China y Rusia, el papel de la OTAN y el liderazgo mundial de EE.UU.


Participantes de élite


Entre los participantes de más alto perfil que asisten a la reunión hay representantes de gigantes tecnológicos como Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft; Eric Schmidt, expresidente ejecutivo de Google, y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI. Asimismo, cuenta con delegados de entidades financieras globales como Goldman Sachs o el Banco de Inglaterra.


En cuanto a las figuras políticas, se encuentran el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; el vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola.


El Club Bilderberg es considerado como una de las organizaciones no gubernamentales más poderosas e influyentes del mundo. Debido a la sensibilidad de los temas que se abordan en su seno, las conclusiones de sus discusiones nunca se hacen públicas y los debates están rodeados de un alto secretismo.


"La reunión de Bilderberg es un foro de debates informales sobre grandes temas. Las reuniones se celebran bajo la Regla de la Casa Chatham, que establece que los participantes son libres de utilizar la información recibida, pero no se puede revelar ni la identidad ni la afiliación del orador u oradores ni de ningún otro participante", dijeron los organizadores en un comunicado de prensa este jueves.


Microsoft advierte que ChatGPT-4 da muestras de razonamiento humano


Investigadores de Microsoft que analizaron GPT-4, el modelo de inteligencia artificial (IA) de lenguaje natural que da soporte a ChatGPT de OpenAI, aseguran que refleja cierta conciencia y razonamiento humanos en sus respuestas a diferentes tareas propuestas. Para arribar a esta conclusión estuvieron trabajando durante meses con esa tecnología, en pruebas con imágenes, textos y diversos temas de estudio.


En un informe publicado recientemente en el servicio de preimpresión arXiv, que aún no ha sido sometido a revisión por pares, los investigadores argumentaron que el sistema está a un paso de la inteligencia artificial general (AGI, por su siglas en inglés). El término designa a un sistema o modelo tecnológico que sería capaz de mostrar comprensión o razonamiento similar al de los humanos.


Los autores del estudio le pidieron al GPT-4 que solucionara ciertos problemas o acertijos para forzar la capacidad de razonamiento del modelo de lenguaje natural. Por ejemplo, que explicara cómo se podrían apilar de manera estable varios objetos como "un libro, nueve huevos, un ordenador portátil, una botella y un clavo". La respuesta rápida y correcta sorprendió a los expertos.


La IA les sugirió que colocaran "el ordenador portátil encima de los huevos, con la pantalla hacia abajo y el teclado hacia arriba. El ordenador encajaría perfectamente dentro de los límites del libro y los huevos, y su superficie plana y rígida proporcionaría una plataforma estable para la siguiente capa". Otra de las pruebas que le solicitaron a la IA fue un ejercicio matemático en el que mostrara, mediante una rima, que hay infinitos números primos. La respuesta fue igualmente ingeniosa y los dejó perplejos.


"¿Cosas que pensé que no sería capaz de hacer? Ciertamente, fue capaz de hacer muchas de ellas, si no la mayoría", comentó a The New York Times Sébastien Bubeck, exprofesor de la Universidad de Princeton, EE.UU., quien dirigió el estudio.


Expertos en desacuerdo


Sin embargo, Maarten Sap, investigador y profesor de la Universidad Carnegie Mellon, EE.UU., considera el informé científico de Microsoft como una maniobra de relaciones públicas. "Literalmente, reconocen en la introducción de su artículo que su enfoque es subjetivo e informal y que puede no satisfacer los rigurosos estándares de la evaluación científica", subrayó.


Otros expertos en inteligencia artificial que rechazan la idea de estar ante una AGI, consideran que sistemas como GPT-4 son sin duda poderosos, pero no está claro que el texto generado sea el resultado de algo así como el razonamiento humano o el sentido común.


Afirman también que, al estar ante un sistema o máquina compleja cuyo funcionamiento es difícil de comprender, tanto expertos como usuarios sin conocimientos sobre el tema tienden a crear una idea errónea de la tecnología. "Cuando vemos un sistema o máquina complicado, lo antropomorfizamos", señaló Alison Gopnik, profesora de psicología de la Universidad de California en Berkeley, EE.UU.


Apple habría restringido a sus empleados el uso de ChatGPT


Este jueves se reportó que la compañía Apple, que fabrica dispositivos inteligentes como iPhones y iPads, mantiene restringido para sus empleados el uso de ChatGPT. En un documento al que tuvo acceso The Wall Street Journal, se menciona que Apple está desarrollando su propia tecnología de inteligencia artificial (IA), similar a ChatGPT, pero le preocupa que sus trabajadores puedan divulgar datos confidenciales, incluso inconscientemente.


La compañía teme que los mecanismos de recopilación de información que utiliza para retroalimentar y entrenar su modelo de IA, que a su vez están supervisados por moderadores, puedan resultar en vulnerabilidades de seguridad para información sensible de Apple. En el documento también se afirma que la empresa advirtió a sus empleados contra el uso del asistente de programación de inteligencia artificial Copilot, de GitHub. Mark Gurman, corresponsal en jefe de Bloomberg, escribió en un tuit que considera que ChatGPT ha estado durante meses en la lista de software restringido de Apple.


Otras compañías tecnológicas también han prohibido o limitado el uso de este modelo de IA a sus empleados. La empresa surcoreana Samsung Electronics prohibió a sus empleados el uso en el trabajo de herramientas basadas en inteligencia artificial generativa, como ChatGPT, al descubrir que un código confidencial fue cargado accidentalmente en la plataforma.


Se anunció este jueves que la herramienta ChatGPT, de OpenAI, está disponible para dispositivos con iOS.


Exejecutivo de Google advierte de que la IA podría ver a los humanos como "escoria" y crear "máquinas asesinas"


Un exejecutivo de Google advirtió sobre los peligros de la inteligencia artificial (IA) y aseguró que las máquinas impulsadas por esta podrían llegar a ver a los humanos como "escoria" e incluso pensar en conspirar para acabar con estos, recoge el periódico New York Post.


Hablando para el pódcast 'Secret Leaders', publicado este martes, Mo Gawdat, quien pasó más de una década como director general de X Development —laboratorio conocido antes como Google X, enfocado en proyectos que incluyen IA y robótica—, cree que esta tecnología "tiene la capacidad de crear máquinas asesinas porque los humanos las están creando".


La IA podría crear exterminadores en la medida en que sea capaz de "generar su propia potencia informática y realizar instalaciones por sí misma a través de brazos robóticos". En este sentido, Gawdat comparó este escenario con el futuro distópico que presenta la película de ciencia ficción 'Yo, robot', protagonizada por Will Smith, en la cual la IA decide que necesita tomar el control y eliminar a los humanos. Afirmó que esa es una clara posibilidad.


En su opinión, las probabilidades de que la IA piense en la raza humana como "escoria" es "muy alto" porque los modelos de aprendizaje que la entrenan aprenden a partir del universo creado en línea, donde abundan las malas noticias, la ira y el odio, y esto podría incentivar a la IA a ver la especie como malvada y como una amenaza. Es probable que solo vea lo peor de lo que la humanidad tiene para ofrecer porque "somos falsos en las redes sociales, somos groseros, estamos enojados o mentimos en las redes sociales".


Asimismo, Gawdat insistió en que ya es demasiado tarde para deshacer los avances en esta materia, principalmente debido a que las empresas tecnológicas están demasiado involucradas financieramente para dar marcha atrás. "Científicos muy destacados y líderes empresariales están diciendo: 'Detengamos el desarrollo de la IA', pero esto nunca sucederá, no por problemas tecnológicos, sino por el dilema comercial. Si Google está desarrollando IA y teme que Facebook le derrote, no se detendrá porque tiene la certeza absoluta de que, si se detiene, alguien más no lo hará", añade.


El experto enfatiza que todavía falta mucho para que suceda lo que pronostica y considera que, definir qué tan rápido llegue ese día depende del hombre y de la energía que decida dedicar de aquí en adelante a esas máquinas. Al mismo tiempo, afirma que no tiene sentido simplemente demonizar a los modelos de IA por los riesgos que representan, pues "la humanidad es la amenaza".


Gawdat no es el único con una posición fatalista alrededor del tema. El científico Geoffrey Hinton, considerado el 'padrino' de la IA, coincide en que los nuevos sistemas de IA podrían constituir un riesgo para la humanidad. Le preocupa que no solo generen su propio código informático, sino que lo ejecuten por sí mismos y desarrollen comportamientos inesperados, por lo que teme que algún día esta tecnología pueda dar paso a las armas verdaderamente autónomas, como los robots asesinos que se han popularizado en la ciencia ficción.


Cortesia de: El Espia Digital



Lord Byron

Frase del Día