lunes, 23 de enero de 2023

Geoestrategia

 Rusia y China en el nuevo orden mundial - examinando las teorías de Aleksandr Dugin y Jiang Shigong


Markku Siira


A medida que el nuevo orden mundial toma forma en el ojo del Gran Juego geopolítico y de la "tormenta perfecta" de la economía mundial, los conservadores de Occidente también se preguntan qué está por venir. Jonathan Culbreath ha incursionado en las teorías rusas y chinas de un orden mundial multipolar en The European Conservative.


Repasa la historia reciente y reconoce que tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, ansioso de victoria, empezó a remodelar el mundo a su imagen y semejanza. El triunfo de la democracia liberal sobre las potencias del Eje marcó una nueva fase en la historia. Tras la caída de la Unión Soviética, la ideología y la forma política estadounidenses, así como el sistema económico que había heredado de su predecesor británico, trataron de globalizarse. Fue una era monopolar de hegemonía estadounidense.


El desarrollo económico en todo el mundo tuvo lugar en los términos definidos por las instituciones creadas por el nuevo hegemón. Incluso grandes países como Rusia y China tuvieron que jugar con las reglas de Occidente. Para muchos, este capitalismo global era visto como "colonialismo americano", admite Culbreath.


Desde entonces, China se ha convertido en la segunda superpotencia y en la mayor economía del mundo. Contrariamente a las expectativas occidentales, la mercantilización y la apertura de China al mundo no condujeron a una liberalización ideológica de China, sino que permitieron a Pekín convertirse en el principal adversario de la hegemonía occidental.


Aunque para Culbreath la recuperación económica de Rusia desde el colapso de la Unión Soviética no ha sido tan impresionante como la de China, Rusia se ha convertido en una fuente crítica de energía para gran parte de Occidente y el resto del mundo. Como han demostrado claramente los recientes acontecimientos, Rusia también tiene influencia geopolítica, por lo que, al igual que China, es un importante competidor del poder angloamericano.


Tras el colapso de la Unión Soviética, Rusia se sumió en el caos bajo la presidencia de Boris Yeltsin. La transición de una economía socialista planificada a una economía de mercado capitalista y a la democracia liberal provocó inflación y austeridad, causadas por la aplicación acelerada de la terapia de choque económica neoliberal occidental en la gran potencia del Este.


Desde entonces, durante los años de gobierno del presidente Vladimir Putin, Rusia se ha reintegrado de forma impresionante en el mercado mundial, debido principalmente a la gran cantidad de sus importantes recursos naturales. Esto ha conducido a una fuerte recuperación económica. El desprecio mostrado por Occidente también ha dado lugar a nuevas tendencias ideológicas en Rusia.


Culbreath cree que el objetivo de Rusia es convertirse -sin la ayuda de Occidente- en "una civilización grande e independiente de nuevo, arraigada en una nueva conciencia de la singularidad política, económica y cultural de Rusia".


Aunque Rusia y China están muy alineadas en su oposición a la autocracia occidental, las superpotencias han visto el emergente mundo multipolar de forma diferente. Las diferentes circunstancias también han influido en las ideologías que han surgido en suelo ruso y chino.


Culbreath cita a Aleksandr Dugin y Jiang Shigong como ejemplos cuyas teorías pueden utilizarse para comprender las diferentes formaciones ideológicas de la Rusia y la China contemporáneas.


La ideología euroasiática de Aleksandr Dugin


El politólogo Aleksandr Dugin ha formulado una nueva ideología rusa en el marco de la "multipolaridad". Su línea de pensamiento, que se engloba bajo el epígrafe general de "cuarta teoría política", trata de vislumbrar el futuro global desde una perspectiva rusa -o más ampliamente euroasiática- en un mundo postoccidental y posunipolar.


Después del sistema angloamericano, el globo en la visión de Dugin se divide en varios "grandes espacios", cada uno con sus propios sistemas políticos, económicos y culturales únicos. Aquí Dugin sigue explícitamente la teoría del Großraum, el gran espacio, del alemán Carl Schmitt, que es también la base de las teorías "realistas" de las relaciones internacionales representadas por John Mearsheimer y otros académicos.


Para su teoría de un mundo multipolar, Dugin se considera en deuda con el politólogo estadounidense Samuel P. Huntington, que escribió su controvertida obra El choque de civilizaciones y la remodelación del orden mundial, en protesta contra la tesis triunfalista del "fin de la historia" de Francis Fukuyama.


Dugin está de acuerdo con el argumento de Huntington de que el final de la Guerra Fría no significó la victoria del modelo democrático liberal de gobierno y sus formas económicas y culturales asociadas sobre el resto del mundo. Más bien, el colapso del sistema bipolar estadounidense-soviético simplemente allanó el camino para el surgimiento de un mundo multipolar, en el que las civilizaciones independientes se convertirían en nuevos actores de la historia mundial y en fuentes potenciales de nuevos conflictos.


El mundo de la monsivilización emerge ahora en la era posmonopolista, como consecuencia inevitable del rechazo de la hegemonía estadounidense y de la desintegración del mundo monopolar en un conjunto de Estados civilizados que buscan la soberanía dentro de sus propios marcos políticos, económicos y culturales.


En el pensamiento idealista de Dugin, la multipolaridad rusa no sólo pretende levantar su propia cabeza geopolítica, sino también liberar a las incipientes civilizaciones del mundo en África, India, China, Sudamérica y otros lugares de la embestida del globalismo estadounidense y dotar a las civilizaciones separadas de su propia soberanía.


Por otra parte, los críticos de Dugin siguen pensando que aboga por el liderazgo ruso en el nuevo orden. Quizá sus antiguos escritos influyan en la forma en que el eurasianismo de Dugin es visto por algunos como una versión reaccionaria del neoconservadurismo estadounidense.


Jiang Shigong y el globalismo chino


La mercantilización de China en la década de 1980, un periodo de modernización y apertura, siguió una trayectoria muy diferente a la de Rusia, argumenta Culbreath. La economía rusa fue sometida a una "terapia de choque" ultraliberal de la que aún no se ha recuperado del todo, pero el comunismo de mercado chino permitió una fuerte aceleración del crecimiento de su productividad económica, convirtiendo a China en uno de los países más ricos del mundo en pocas décadas.


Mientras que los relatos occidentales típicos de la reforma y apertura de China bajo Deng Xiaoping la describen como un alejamiento de la anterior visión maoísta del socialismo chino, existe otra opinión que considera este periodo de la historia china como un retorno al enfoque científico marxista-leninista propugnado por el propio Mao Zedong.


Según esta interpretación, el propio capitalismo cumple un propósito específico en el progreso histórico hacia el socialismo y el comunismo. De hecho, los escritos de Vladimir Lenin están llenos de repeticiones de esta formulación básica: el propio socialismo depende del capitalismo para el desarrollo de los medios de producción, de acuerdo con las leyes del desarrollo capitalista expuestas por Karl Marx.


La política de reformas de China chocaba con la "terapia de choque" que paralizó a Rusia. En lugar de liberalizar todos los precios a la vez, los dirigentes comunistas decidieron liberalizar los precios gradualmente dentro de su propio sistema. Este enfoque más prudente de la mercantilización permitió al aparato central controlar la reforma e incluso fomentar la creación de nuevos mercados y zonas de producción, con el notable efecto de que la prosperidad de China empezó a crecer.


El capital también comenzó a fluir hacia China desde Occidente, contribuyendo a su ascenso durante las tres décadas siguientes, recuerda el estadounidense Culbreath. China se convirtió en un destino privilegiado para la subcontratación occidental, transformándola en una "fábrica del mundo" superindustrial. China se convirtió no sólo en un miembro plenamente integrado en la comunidad mundial, sino también en el principal productor mundial de bienes de consumo baratos y de productos "más pesados" como el acero. En cierto sentido, el mundo entero se hizo dependiente de China.


El proceso de transformación de China ha dado lugar a una comprensión ideológica particular de su papel en la historia mundial. El presidente Xi Jinping encarna esta ideología en su filosofía de gobierno. La explicación y defensa más autorizada del pensamiento de Xi, según Culbreath, procede de Jiang Shigong, un distinguido erudito en derecho constitucional de la Universidad de Pekín.


Algunos de los escritos de Jiang se han publicado en inglés en Reading the China Dream, junto con ensayos y discursos de otros destacados estudiosos del desarrollo moderno de China. Jiang Shigong explica las ideas de Xi Jinping -o, más ampliamente, la ideología del socialismo chino- y la describe en términos marxistas como una "superestructura ideológica natural que complementa la base material del socialismo chino".


Jiang rebate la interpretación común que intenta ver una contradicción entre las épocas de Mao Zedong y Deng Xiaoping. Más bien, describe el desarrollo histórico de Mao a Deng y Xi Jinping como una evolución continua y coherente con tres etapas: bajo Mao, China "se levantó"; bajo Deng, "se enriqueció"; y bajo Xi, la República Popular, que está llegando al espacio, "se está haciendo fuerte".


Al igual que el ruso Alexander Dugin en su teoría de la multipolaridad, Jiang presenta la ideología del socialismo chino como una alternativa radical a la teorización de Fukuyama sobre el fin de la historia dominada por Estados Unidos. Jiang comparte la visión de Dugin y otros teóricos de la multipolaridad sobre el fin de la dominación del mundo occidental y del capitalismo.


Sin embargo, el enfoque de Jiang sobre la globalización difiere del de Dugin porque el globalismo ocupa un lugar central en su narrativa del desarrollo de China. Jiang cree que la posición única de China en el sistema internacional le confiere una responsabilidad especial ante toda la humanidad, que no se limita al interior de las fronteras chinas.


Convertida en la segunda economía mundial, China se encuentra ahora en el centro de la escena mundial y, en opinión de Jiang, no puede ignorar sus responsabilidades para con el resto del mundo centrándose únicamente en su propio destino. China debe "equilibrar su relación con el mundo y vincular la construcción del socialismo con el desarrollo del mundo entero a la manera china, y participar activamente en la gobernanza mundial".


Jiang Shigong ve la progresión de la historia mundial desde unidades políticas más pequeñas a conglomerados más grandes, o imperios, que culminan en la última fase del "imperio mundial", liderado actualmente por Estados Unidos.


La dirección irreversible de la historia en esta narrativa es hacia un "orden universal de las cosas". El tono de Jiang es casi fatalista: todos los países, incluida China, tendrán inevitablemente un papel que desempeñar en la construcción de este imperio mundial.


Así pues, la interpretación de Jiang de un mundo multipolar no es un retorno a la era de los imperios civilizacionales regionales, sino una lucha por el liderazgo económico y político tras la realización de un imperio mundial.


Se trata de una variación del esquema marxista clásico de la lucha de clases, en el que la propia China desempeña el papel implícito del proletariado que lucha contra la burguesía, que Estados Unidos personifica a su vez. La toma del liderazgo de los capitalistas de Occidente es en realidad el establecimiento de una "dictadura del proletariado" mundial.


Jiang no duda en sugerir que las propias aspiraciones de China van precisamente en esta dirección, sobre todo porque parece que "vivimos en una era de caos, conflicto y cambio masivo, con el imperio mundial 1.0 [es decir, el imperio global estadounidense] en declive y colapso".


Los escritos de Jiang pueden interpretarse en el sentido de que cree que es responsabilidad de China asumir un papel de liderazgo en el "imperio mundial 2.0" para facilitar el desarrollo de todas las naciones, más allá del modelo de desarrollo capitalista unilateral que ha dominado el sistema centrado en Occidente.


La multipolaridad sigue desempeñando un papel en esta fase, en la que China anima a todos los países en desarrollo a abrir sus propios caminos hacia la modernización. Como ha argumentado Xi Jinping, China ofrece "una nueva alternativa a otros países y naciones que quieren acelerar su desarrollo manteniendo su independencia".


Jiang reitera y desarrolla esta idea, argumentando que el objetivo de China no es obligar a otros países a seguir un modelo único de desarrollo económico, como ha hecho Occidente, sino precisamente facilitar su desarrollo a lo largo de sus propios caminos regionales, determinados por sus propias limitaciones políticas y culturales locales.


La preocupación por el desarrollo de las economías regionales refleja también la característica "confianza comunista" de China en el potencial de desarrollo de la humanidad en su conjunto, por lo que sus aspiraciones son claramente universales y cosmopolitas, no meramente nacionalistas.


El globalismo, o universalidad, sigue siendo clave en la concepción que China tiene de sí misma y de su destino histórico, que es coherente no sólo con su actual ideología comunista sino también con el concepto cosmológico confuciano clásico de tianxia (天下), o "todo bajo el cielo".


Conclusiones de Culbreath


Aleksandr Dugin prevé un orden mundial definido por varias civilizaciones independientes. Esta visión es incompatible con un orden mundial universal (a menos que Dugin realmente quisiera que el Russki mir, el "mundo ruso", acabara gobernando el planeta de una forma u otra).


En opinión de Jiang Shigong, el orden correspondiente está regido por "un soberano universal pero benévolo, cuyo propósito es permitir que los diversos pueblos bajo su providencia persigan su prosperidad según sus propias vías separadas de desarrollo".


Mientras que la visión de Dugin de un mundo multipolar con una entidad política que gobierne cada civilización intenta, de forma casi hegeliana, fusionar los diversos rasgos de los Estados premodernos, la visión de Jiang del próximo orden mundial consigue incluso fusionar el globalismo con un comunismo confuciano omnímodo.


Rusia y China tienen su propio e importante papel que desempeñar en la definición de los parámetros ideológicos o teóricos dentro de los cuales todos los países deben considerar la cuestión de su futuro en las tendencias más amplias de la historia mundial. Esta reflexión va más allá de los límites de las ideologías políticas tradicionales.


La cuestión de cómo será el mundo posterior al "fin de la historia" preocupa a todos. Por esta razón, las teorías político-filosóficas de la multipolaridad formuladas en países opuestos a la autocracia estadounidense, como Rusia y China, deben, en opinión de Culbreath, tomarse en serio.


Cortesia de: El Espia Digital



Diccionario

   Orígenes

Emuná:

Palabra de orígen hebreo (אמונה) que significa estar en calma a persar de no tener aun todas las respuestas. / Fe, certeza, convicción, seguridad, firmeza.


Reflejo interior

Reflexiones

 

Divisas

 Sur global: Monedas respaldadas por oro para reemplazar al dólar estadounidense


Pepe Escobar


La adopción de monedas respaldadas por productos básicos por parte del Sur Global podría cambiar el dominio del dólar estadounidense y nivelar el campo de juego en el comercio internacional.


Comencemos con tres hechos multipolares interconectados.


Primero: una de las conclusiones clave de la fiesta anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, es cuando el ministro de Finanzas saudita, Mohammed al-Jadaan, en un panel sobre "La transformación de Arabia Saudita", dejó en claro que Riyadh "considerará el comercio de divisas que no sea el dólar estadounidense”.


Entonces, ¿el petroyuan finalmente está a la mano? Posiblemente, pero Al-Jadaan optó sabiamente por una cobertura cuidadosa: “Disfrutamos de una relación muy estratégica con China y disfrutamos de esa misma relación estratégica con otras naciones, incluido EE. UU., y queremos desarrollarla con Europa y otros países”.


Segundo: Los Bancos Centrales de Irán y Rusia están estudiando la adopción de una “moneda estable” para los acuerdos de comercio exterior, en sustitución del dólar estadounidense, el rublo y el rial. La multitud de cripto ya está en pie de guerra, reflexionando sobre los pros y los contras de una moneda digital del banco central (CBDC) respaldada por oro para el comercio que, de hecho, será impermeable al dólar estadounidense armado.


Una moneda digital respaldada por oro


El tema realmente atractivo aquí es que esta moneda digital respaldada por oro sería particularmente efectiva en la Zona Económica Especial (SEZ) de Astrakhan, en el Mar Caspio.


Astrakhan es el puerto ruso clave que participa en el Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur (INTSC), con Rusia procesando carga que viaja a través de Irán en barcos mercantes hasta Asia occidental, África, el Océano Índico y el sur de Asia.


El éxito del INSTC, vinculado progresivamente a una CBDC respaldada por oro, dependerá en gran medida de si decenas de países asiáticos, asiáticos occidentales y africanos se niegan a aplicar las sanciones dictadas por Estados Unidos tanto a Rusia como a Irán.


En su forma actual, las exportaciones son principalmente energía y productos agrícolas; Las empresas iraníes son el tercer mayor importador de cereales rusos. Lo siguiente serán las turbinas, los polímeros, los equipos médicos y las piezas de automóviles. Solo la sección Rusia-Irán del INSTC representa un negocio de $ 25 mil millones.


Y luego está el ángulo energético crucial de INSTC, cuyos principales actores son la tríada Rusia-Irán-India.


Las compras de crudo ruso por parte de la India se han incrementado año tras año por un increíble factor de 33. India es el tercer mayor importador de petróleo del mundo; en diciembre recibió 1,2 millones de barriles de Rusia, que desde hace varios meses se sitúa por delante de Irak y Arabia Saudí como principal proveedor de Delhi.


'Un sistema de pago más justo'


Tercero: Sudáfrica ocupa la presidencia rotatoria de los BRICS de este año. Y este año marcará el inicio de la expansión BRICS+, con candidatos que van desde Argelia, Irán y Argentina hasta Turquía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.


La ministra de Relaciones Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, acaba de confirmar que los BRICS quieren encontrar una manera de eludir el dólar estadounidense y así crear "un sistema de pago más justo que no sesgue hacia los países más ricos".


Desde hace años, Yaroslav Lissovolik, jefe del departamento analítico del negocio corporativo y de inversión de Russian Sberbank, ha sido un defensor de una integración BRICS más estrecha y la adopción de una moneda de reserva BRICS .


Lissovolik nos recuerda que la primera propuesta “para crear una nueva moneda de reserva basada en una canasta de monedas de los países BRICS  fue formulada por el Valdai Club en 2018”.


¿Estás listo para el R5?


La idea original giraba en torno a una cesta de monedas similar al modelo de Derechos Especiales de Giro (SDR), compuesta por las monedas nacionales de los miembros de BRICS y luego, más adelante, otras monedas del círculo BRICS+ ampliado.


Lissovolik explica que elegir las monedas nacionales BRICS tenía sentido porque “se encontraban entre las monedas más líquidas de los mercados emergentes. El nombre de la nueva moneda de reserva, R5 o R5+, se basó en las primeras letras de las monedas BRICS, todas las cuales comienzan con la letra R (real, rublo, rupia, renminbi, rand)”.


Entonces, los BRICS ya tienen una plataforma para sus deliberaciones en profundidad en 2023. Como señala Lissovolik, “a la larga, la moneda R5 BRICS podría comenzar a desempeñar el papel de liquidaciones/pagos, así como el depósito de valor/reservas para los bancos centrales de las economías de mercados emergentes”.


Es prácticamente seguro que el yuan chino ocupará un lugar destacado desde el principio, aprovechando su “estado de reserva ya avanzado”.


Los candidatos potenciales que podrían formar parte de la cesta de divisas R5+ incluyen el dólar de Singapur y el dirham de los Emiratos Árabes Unidos.


Muy diplomáticamente, Lissovolik sostiene que “el proyecto R5 puede convertirse así en una de las contribuciones más importantes de los mercados emergentes para construir un sistema financiero internacional más seguro”.


El proyecto R5 o R5+ se cruza con lo que se está diseñando en la Unión Económica de Eurasia (EAEU) , dirigida por el Ministro de Macroeconomía de la Comisión Económica de Eurasia, Sergey Glazyev.


Un nuevo estándar de oro


En Golden Ruble 3.0 , su artículo más reciente, Glazyev hace una referencia directa a dos ahora notorios informes del estratega de Credit Suisse Zoltan Pozsar, ex miembro del FMI, el Departamento del Tesoro de EE. UU. y la Reserva Federal de Nueva York:  War and Commodity Encumbrance (diciembre 27) y  War and Currency Statecraft (29 de diciembre).


Pozsar es un partidario acérrimo de un Bretton Woods III, una idea que ha tenido una enorme aceptación entre la multitud escéptica de la Fed.


Lo que es bastante intrigante es que el estadounidense Pozsar ahora cita directamente al ruso Glazyev y viceversa, lo que implica una convergencia fascinante de sus ideas.


Comencemos con el énfasis de Glazyev sobre la importancia del oro. Señala la acumulación actual de saldos en efectivo multimillonarios en las cuentas de los exportadores rusos en monedas "blandas" en los bancos de los principales socios económicos extranjeros de Rusia: naciones de la UEEA, China, India, Irán, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.


Luego procede a explicar cómo el oro puede ser una herramienta única para luchar contra las sanciones occidentales si se recalculan los precios del petróleo y el gas, los alimentos y los fertilizantes, los metales y los minerales sólidos:


“Fijar el precio del petróleo en oro al nivel de 2 barriles por 1g dará un segundo aumento en el precio del oro en dólares, calculó el estratega de Credit Suisse, Zoltan Pozsar. Esta sería una respuesta adecuada a los 'precios máximos' introducidos por Occidente: una especie de 'piso', una base sólida. Y la India y China pueden ocupar el lugar de los comerciantes mundiales de productos básicos en lugar de Glencore o Trafigura”.


Así que aquí vemos a Glazyev y Pozsar convergiendo. Bastantes jugadores importantes en Nueva York se sorprenderán.


Glazyev luego establece el camino hacia Gold Ruble 3.0. El primer patrón oro fue presionado por los Rothschild en el siglo XIX, lo que “les dio la oportunidad de subordinar Europa continental al sistema financiero británico a través de préstamos en oro”. Golden Ruble 1.0, escribe Glazyev, "siempre que el proceso de acumulación capitalista".


Golden Ruble 2.0, después de Bretton Woods, “garantizó una rápida recuperación económica después de la guerra”. Pero luego, el “reformador Jruschov canceló la vinculación del rublo con el oro, llevando a cabo una reforma monetaria en 1961 con la devaluación real del rublo en 2,5 veces, formando las condiciones para la posterior transformación del país [Rusia] en un “apéndice de materia prima” del sistema financiero occidental”.


Lo que Glazyev propone ahora es que Rusia impulse la extracción de oro hasta el 3 por ciento del PIB: la base para un rápido crecimiento de todo el sector de las materias primas (30 por ciento del PIB ruso). Con el país convirtiéndose en líder mundial en la producción de oro, obtiene "un rublo fuerte, un presupuesto fuerte y una economía fuerte".


Todos los huevos del Sur Global en una canasta


Mientras tanto, en el centro de las discusiones de la EAEU, Glazyev parece estar diseñando una nueva moneda no solo basada en el oro, sino en parte basada en las reservas de petróleo y gas natural de los países participantes.


Pozsar parece considerar esto potencialmente inflacionario: podría serlo si resulta en algunos excesos, considerando que la nueva moneda estaría vinculada a una base tan grande.


Extraoficialmente, fuentes bancarias de Nueva York admiten que el dólar estadounidense sería “aniquilado, ya que es una moneda fiduciaria sin valor, si Sergey Glazyev vinculara la nueva moneda con el oro. La razón es que el sistema de Bretton Woods ya no tiene una base de oro y no tiene un valor intrínseco, como la moneda criptográfica FTX. El plan de Sergey que también vincula la moneda con el petróleo y el gas natural parece ser un éxito”.


Entonces, de hecho, Glazyev puede estar creando toda la estructura monetaria para lo que Pozsar llamó, medio en broma, el "G7 del Este": los 5 BRICS actuales más los 2 siguientes que serán los primeros nuevos miembros de BRICS+.


Tanto Glazyev como Pozsar saben mejor que nadie que cuando se creó Bretton Woods, Estados Unidos poseía la mayor parte del oro del Banco Central y controlaba la mitad del PIB mundial. Esta fue la base para que Estados Unidos se hiciera cargo de todo el sistema financiero mundial.


Ahora, vastas franjas del mundo no occidental están prestando mucha atención a Glazyev y al impulso hacia una nueva moneda distinta del dólar estadounidense, completa con un nuevo patrón oro que con el tiempo reemplazaría totalmente al dólar estadounidense.


Pozsar entendió completamente cómo Glazyev persigue una fórmula que presenta una canasta de monedas (como sugirió Lissovolik). Por mucho que entendiera el impulso innovador hacia el petroyuan. Él describe las ramificaciones industriales así:


“Dado que, como acabamos de decir, Rusia, Irán y Venezuela representan alrededor del 40 por ciento de las reservas probadas de petróleo del mundo, y cada uno de ellos actualmente vende petróleo a China por renminbi con un gran descuento, encontramos que la decisión de BASF de reducir permanentemente su tamaño operaciones en su planta principal en Ludwigshafen y, en cambio, cambiar sus operaciones químicas a China fue motivado por el hecho de que China está asegurando energía con descuentos, no con márgenes como Europa”.


La carrera para reemplazar el dólar


Una conclusión clave es que las principales industrias intensivas en energía se trasladarán a China. Beijing se ha convertido en un gran exportador de gas natural licuado (GNL) ruso a Europa, mientras que India se ha convertido en un gran exportador de petróleo ruso y productos refinados como el diésel, también a Europa. Tanto China como India, miembros de los BRICS, compran por debajo del precio de mercado a Rusia, miembro de los BRICS, y revenden a Europa con una gran ganancia. ¿Sanciones? ¿Qué sanciones?


Mientras tanto, continúa la carrera por constituir la nueva canasta de divisas para una nueva unidad monetaria. Este diálogo a larga distancia entre Glazyev y Pozsar se volverá aún más fascinante, ya que Glazyev intentará encontrar una solución a lo que Pozsar ha declarado: el aprovechamiento de los recursos naturales para la creación de la nueva moneda podría ser inflacionario si también aumenta la oferta monetaria rápidamente.


Todo lo que está sucediendo mientras Ucrania, un enorme abismo en un cruce crítico de la Nueva Ruta de la Seda que bloquea a Europa de Rusia/China, desaparece lenta pero seguramente en un agüjero negro. El Imperio puede haber engullido a Europa por ahora, pero lo que realmente importa geoeconómicamente es cómo la mayoría absoluta del Sur Global decide comprometerse con el bloque liderado por Rusia y China.


El dominio económico de los BRICS+ puede tardar no más de 7 años, independientemente de las toxicidades que pueda inventar ese gran estado nuclear disfuncional al otro lado del Atlántico. Pero primero, pongamos en marcha esa nueva moneda.


Cortesia de: El Espia Digital



jueves, 19 de enero de 2023

Astronomia Web

10,000 años al futuro de la humanidad en 13 minutos

 

Cuerpo humano

  EL PODER DEL OMBLIGO!!


Nuestro ombligo es un regalo increíble que nos dio nuestro creador.

La primera parte creada después de la concepción es el ombligo

Luego se conecta la placenta de mamá a través del cordón umbilical.

Nuestro ombligo seguro es algo increíble! Según la ciencia, después de que fallece una persona, el ombligo permanece tibio por hasta 3 horas.


Esto sucede porque hay un punto detrás del ombligo llamado ′′ Pechoti ′′ que tiene más de 72.000 venas.

Fuimos generados y alimentados a través de él durante 9 meses en gestación.

Esta es la razón por la que todas nuestras venas están conectadas a nuestro ombligo.


¡El ombligo es vida!

Al aplicar aceite en el ombligo, cura la sequedad de los ojos, la vista discapacitada, el páncreas, los talones y labios agrietados, además de mantener la cara y el cabello brillante.

Los dolores de rodillas, los escalofríos, la piel seca, el torpor y demás dolores en las articulaciones.

Mejora la visión y ayuda a la sanación de hongos.


 INSTRUCCIONES:

Por la noche, antes de acostarse, coloca 3 gotas de aceite de Coco en tu ombligo y difunde hasta 4 cm alrededor.


- Para dolores de rodilla

Por la noche, al acostarse, coloca 3 gotas de aceite de ricino y haz el mismo procedimiento.


 Para temblores y letargo, alivio del dolor en las articulaciones y piel seca 

Usa 3 gotas de aceite de mostaza y el mismo procedimiento.


 ¿Por qué poner aceite en el ombligo?


El ombligo mediante la conexión de las venas, detecta y maneja el aceite y sus nutrientes y las va hidratando...

Cuando un bebé tiene dolor de barriga, al masajear con aceite tibio el dolor desaparece.

No hay riesgos.

Puedes mantener un frasco pequeño con aceite requerido al lado de tu cama y poner unas gotas sobre tu ombligo y masajearlo antes de dormir y sentir estos beneficios.


 Fray Augusto de Matos, terapeuta naturista con más de 60 años de experiencia...



BYUNG-CHUL HAN

 LA PARADOJA DEL PRESENTE 


"Ante una multitud de posibilidades de enlace, la conclusión acaba por no tener mucho sentido. Quien llega a una conclusión, incluso puede quedarse sin conexión»,"-Byung-Chul Han


                                 

Artículo del filósofo surcoreano  Byung-Chul Han




Por: Byung-Chul Han


Los intervalos o los umbrales forman parte de la topología de la pasión. Son zonas de olvido, de pérdida, de muerte, de miedo y de angustia, pero también de anhelo, de esperanza, de aventura, de promesa y de espera. El intervalo, en muchos sentidos, también es una fuente de sufrimiento y dolor. La pasión recuerda, en su lucha contra el tiempo, aquello que lo acontecido relega al olvido. La novela sobre el tiempo de Proust es, visto así, una historia de la pasión. La espera se convierte en pasión cuando el intervalo temporal que separa el presente del futuro esperado se prolonga en lo abierto. Provoca sufrimiento cuando el cumplimiento de lo ansiado o prometido, es decir, el momento de la posesión o de la llegada definitivas, se dilata.



El intervalo temporal se extiende entre dos situaciones o acontecimientos. El intermedio es un tiempo de transición, en el que uno no se encuentra en una situación definida. Nada puede definir este «en medio de». El exceso de indefinición genera un sentimiento de inquietud y angustia, más concretamente, un sentimiento límite (Schwellengefühl). El paso a lo desconocido inquieta y angustia. En el umbral el andar vacila. También el recelo forma parte del sentimiento límite. El intermedio que separa la partida de la llegada es un tiempo indefinido, en el que hay que prever lo imprevisible. Pero también es el tiempo de la esperanza o de la espera que prepara la llegada.



El camino que separa el lugar de partida de la meta también es un intervalo. Posee una semántica rica, como el propio lugar. La peregrinación, por ejemplo, no es un espacio intermedio vacío que habría que recorrer lo más rápido posible. Es, más bien, constitutiva de la meta a la que se llega. Estar en camino adquiere aquí una gran importancia. El caminar apunta a la penitencia, la sanación o el agradecimiento. Es una plegaria. El peregrinaje no es un mero andar, sino una transición hacia un lugar. El peregrino se dirige, temporalmente, al futuro, en el que espera la curación. En este sentido, no es un turista. Este no conoce ninguna transición. En todos los sitios se trata del aquí y el ahora. El turista no está en camino en sentido estricto. Los caminos son reducidos a trayectos vacíos que no merecen visita alguna. La totalización del aquí y el ahora despoja a los espacios intermedios de cualquier semántica. En la actualidad, esa experiencia se caracteriza por ser muy pobre en transiciones.



Cuando uno se dirige únicamente a un objetivo, el intervalo espacial hasta el destino solo es un obstáculo que debe superarse lo más rápido posible. La orientación exclusiva a una meta hace que el espacio intermedio no tenga ninguna importancia, lo reduce a un pasillo sin valor propio. La aceleración es el intento de hacer desaparecer el intervalo temporal necesario para la superación del intervalo espacial. Desaparece la prolífica semántica del camino. Es más, el propio camino desaparece. Este ha perdido su aroma. La aceleración conlleva un empobrecimiento semántico del mundo. El tiempo y el espacio ya no tienen demasiada importancia.



Cuando el intervalo espacio-temporal solo está ligado a la negatividad de la pérdida y el retraso, todos los esfuerzos se concentran en hacer que desaparezca. Las memorias electrónicas o cualquier otra posibilidad técnica de repetición anulan el intervalo temporal, que es el responsable del olvido. Hacen que el pasado esté disponible al momento. Nada debe impedir el acceso instantáneo. Se eliminan los intervalos, que se oponen a la instantaneidad. La instantaneidad del correo electrónico se debe a que este acaba con los caminos como intervalos espaciales. Se libera del propio espacio. Los intervalos son suprimidos en pos de una proximidad y simultaneidad totales. Se elimina cualquier distancia o lejanía. Se trata de hacer que todo esté a disposición aquí y ahora. La instantaneidad se convierte en pasión. Todo lo que no se puede hacer presente no existe. Todo tiene que estar presente. Los intervalos espaciales y temporales que se oponen al presente son suprimidos. Solo hay dos estados: nada y presente. Ya no hay intermedio. Pero el Ser es mucho más que la presencia. La vida humana se empobrece cuando se queda sin cualquier intermedio. La cultura humana también es rica en intermedios. A menudo, las fiestas dan forma al intermedio. Como la época de Adviento, que es un entretiempo, un tiempo de espera.



La totalización del aquí aleja el allí. La proximidad del aquí destruye el aura de la lejanía. Desaparecen los umbrales que distinguen el allí del aquí, lo invisible de lo visible, lo desconocido de lo conocido, lo inhóspito de lo familiar. La ausencia de umbrales conlleva una visibilidad total y una disponibilidad absoluta. El allí se desvanece en una sucesión ininterrumpida de acontecimientos, sensaciones e informaciones. Todo está aquí. El allí ya no tiene ninguna importancia. El hombre ya no es un animal de umbrales. Los umbrales provocan sufrimiento y pasión pero también hacen feliz.


Los intervalos no funcionan únicamente como retardadores. También tienen como misión ordenar y articular. Sin intervalos no hay más que una yuxtaposición o un caos de acontecimientos desarticulados, desorientados. Los intervalos no solo estructuran la percepción sino también la vida. Las transiciones y los cortes le confieren una orientación determinada, es decir, un sentido. La desaparición de los intervalos genera un espacio desorientado (ungerichtet). Al no haber ningún segmento definido, ninguna fase puede llegar a su final ni integrarse juiciosamente en la siguiente. Cuando los acontecimientos se relevan rápidamente, tampoco puede surgir la firme determinación de concluir. En un espacio desorientado, se puede interrumpir la acción en cualquier momento y comenzar de nuevo. Ante una multitud de posibilidades de enlace, la conclusión acaba por no tener mucho sentido. Quien llega a una conclusión, incluso puede quedarse sin conexión. Un espacio formado por posibilidades de enlace no conoce ninguna continuidad. Aquí se decide constantemente, y todo el tiempo nuevas aparecen posibilidades, lo que da como resultado un tiempo discontinuo. No hay decisión que sea definitiva. Cada vez que se toma una decisión, surgen otras nuevas. El tiempo lineal e irreversible, es decir, el tiempo del destino, queda superado (aufgehoben).



El espacio de la red tampoco tiene dirección. Es un tejido de posibilidades de conexión, de links, que en lo fundamental no se distinguen demasiado los unos de los otros. No hay rumbo, ninguna opción cobra preponderancia absoluta sobre las demás. En una situación ideal, en cualquier momento se puede producir un cambio de direción. Nada tiene un carácter definitivo. Todo está en la cuerda floja. El espacio de la red no se transita paseando, caminando o marchando, sino surfeando o explorando. Estas formas de movimiento no tienen dirección. No siguen ningún camino.



El espacio de la red no está formado por fases continuadas y transiciones, sino por acontecimientos o circunstancias discontinuas. Allí no hay progreso ni desarrollo alguno. No tiene historia. El tiempo de la red es un tiempo-ahora (Jetzt-Zeit) discontinuo y puntual. Se va de un link al otro, de un ahora al otro. El ahora no tiene ninguna duración. No hay nada que incite a detenerse durante mucho tiempo en un punto del ahora (Jetzt-Stelle). La multitud de posibilidades y alternativas hace que uno no tenga la obligación ni la necesidad de demorarse en un lugar. Demorarse largo y tendido solo provocaría aburrimiento.




El final de la condición lineal del mundo no solo genera pérdidas. También hace que sean posibles y necesarias nuevas formas del Ser y de la percepción. El progreso deja lugar a una suspensión (Schweben). La percepción cobra sensibilidad ante los comportamientos no causales. El final de toda linealidad narrativa, que encaja a los acontecimientos por medio de una estricta selección en una trayectoria estrecha, hace que sea necesario moverse y orientarse entre una gran espesura de acontecimientos. El arte y la música actuales también reflejan esta nueva forma de percepción. Las tensiones estéticas no se crean a partir de un desarrollo narrativo, sino de una superposición y densificación de acontecimientos.



Si los intervalos se acortan, se acelera la sucesión de acontecimientos. La densificación de acontecimientos, informaciones e imágenes hace imposible la demora. El veloz encadenamiento de fragmentos no deja lugar a una demora contemplativa. Las imágenes, que pasan de manera fugaz por la retina, no logran captar una atención duradera. Propagan su atractivo visual y se desvanecen. En contraposición al saber y la experiencia en sentido intenso, las informaciones y los acontecimientos no tienen un efecto duradero o profundo. La verdad y el conocimiento, entretanto, suenan arcaicos. Remiten a la duración. La verdad debe perdurar, pero se disipa en virtud de un presente cada vez más breve. Y el conocimiento es el resultado de una recolección temporal que incluye el pasado y el futuro en el presente. Tanto la verdad como el conocimiento se definen por una extensión temporal.



Los intervalos cada vez más cortos también definen la fabricación de los productos técnicos o digitales. Hoy en día quedan obsoletos muy rápido. Las nuevas versiones y modelos hacen que tengan una vida muy breve. El impulso de la novedad reduce los ciclos de renovación. Ello se debe a que nada es capaz de generar una duración. No hay ninguna obra, ningún final, solo una sucesión infinita de versiones y variaciones. También el diseño, como libre juego de formas —en el sentido kantiano de la belleza «libre», es decir, de la bella apariencia sin sentido profundo, sin la dimensión trascendental que da lugar a una «satisfacción» desinteresada—, apunta desde su definición misma a un cambio constante, a una variación constante que debe servir para activar el ánimo (Gemüt), en otras palabras, mantener la atención. No hay un sentido que otorgue una duración a la bella apariencia. No hay un sentido que rija el tiempo.



La retracción del presente no vacía ni diluye el tiempo. La paradoja consiste en que todo es en un presente simultáneo, todo tiene la posibilidad, o debe tenerla, de ser ahora. El presente se acorta, pierde la duración. Su marco temporal es cada vez más pequeño. Todo apremia simultáneamente en el presente. Eso tiene como consecuencia una aglomeración de imágenes, acontecimientos e informaciones que hacen imposible cualquier demora contemplativa. Así es como vamos haciendo zapping por el mundo.


Cortesia de: Bloghemia



Ucrania-Rusia

 Entrevista a Emmanuel Todd: «La tercera guerra mundial ya comenzó»




Alexandre Devecchio*


Hay estudiosos cuyo nivel de análisis, basado en un sólido trabajo de investigación, y en una no menos sólida base intelectual, superan ampliamente la banalidad de la propaganda política. Emmanuel Todd es uno de ellos. Decir que Todd es brillante, es poco decir. Uno puede compartir, o no, sus puntos de vista. Pero su aporte a la reflexión es imprescindible. Esta entrevista es una preciosa contribución a la inteligencia colectiva.


Emmanuel Todd es antropólogo, historiador, ensayista, prospectivista, autor de numerosos libros. Varios de ellos, como «La caída Final», «La Ilusión económica» o «Después del Imperio», se han convertido en clásicos de las ciencias sociales. Su última obra ,» La Tercera Guerra mundial ya comenzó», se publicó en 2022 en Japón y ha vendido más de 100.000 ejemplares.


Pensador escandaloso para algunos, intelectual visionario para los demás, o «rebelle destroy» según sus propias palabras, Emmanuel Todd no deja indiferente. El autor de “La Caída Final”, que predijo ya en 1976 el colapso de la Unión Soviética, se había mantenido discreto en Francia sobre el tema de la guerra en Ucrania. El antropólogo ha reservado hasta ahora la mayoría de sus intervenciones sobre el tema al público japonés, incluso publicando en el Archipiélago un ensayo con el provocativo título: La Tercera Guerra Mundial ya comenzó. En esta entrevista para Le Figaro detalla su tesis iconoclasta. Recuerda que si Ucrania resiste militarmente, Rusia no ha sido aplastada económicamente. Una doble sorpresa que hace que, según él, el resultado del conflicto sea incierto.


LE FIGARO. ¿Por qué publicar un libro sobre la guerra en Ucrania en Japón y no en Francia?


Emmanuel TODD. Los japoneses son tan anti-rusos como los europeos. Pero están geográficamente lejos del conflicto, por lo que no hay un sentimiento real de urgencia, ellos no tienen nuestra relación emocional con Ucrania.


Y en Japón no tengo el mismo estatus que en Francia. Aquí tengo la absurda reputación de ser un «líder rebelde», mientras que en Japón soy un antropólogo, un historiador y un geopolítico respetado, que se expresa en todos los principales periódicos y revistas, y del que se publican todos los libros. Puedo expresarme allí en un ambiente sereno, lo que hice primero en revistas, luego publicando este libro, que es una recolección de entrevistas. Este trabajo se llama La Tercera Guerra Mundial ya comenzó, con 100.000 copias vendidas al día de hoy.


Es obvio que el conflicto, en pasar de una guerra territorial limitada a una confrontación económico global, entre todo Occidente por un lado y Rusia, respaldada por China, por otro lado, se ha convertido en un guerra mundial.


LF: ¿Por qué este título?


Porque esta es la realidad, la Tercera Guerra Mundial ya comenzó. Es verdad que comenzó “en pequeño” y con dos sorpresas. Partimos en esta guerra con la idea de que el ejército de Rusia era muy poderoso y que su economía era muy débil. Se pensaba que Ucrania iba a ser aplastada militarmente y que Rusia sería aplastada económicamente por Occidente. Ahora bien, ocurrió todo lo contrario. Ucrania no ha sido aplastada militarmente a pesar de que a la fecha perdió el 16% de su territorio; Rusia no ha sido aplastada económicamente. En el momento en que hablo, el rublo ha ganado un 8% frente al dólar y un 18% frente al euro con relación a la víspera de la entrada en guerra.


Así es que hubo una suerte de malentendido. Pero es evidente que el conflicto, pasando de una guerra territorial limitada a un enfrentamiento económico global, entre todo Occidente por un lado y Rusia respaldada por el China, por otro, devino una guerra mundial. Aun si la violencia militar es baja comparada con la de las guerras mundiales anteriores.


LF: ¿No está exagerando? El occidente no está directamente involucrado militarmente…


Proporcionamos armas de todos modos. Matamos rusos, aun si no nos exponemos nosotros mismos. Pero sigue siendo cierto que los europeos estamos sobre todo comprometidos económicamente. Por lo demás sentimos nuestra verdadera entrada en guerra por la inflación y la escasez.


Putin cometió un gran error al comienzo, que presenta una gran interés socio-histórico. Quienes trabajaban (investigaban) sobre Ucrania en vísperas de la guerra consideraban ese país, no como una democracia naciente, sino como una sociedad en descomposición y un «Estado fallido» en devenir. Nos preguntábamos si Ucrania había perdido 10 millones o 15 millones de habitantes desde su independencia. No podíamos decidir porque Ucrania no ha realizado un censo desde 2001, clásica señal de una sociedad que le tiene miedo a la realidad.


Pienso que el cálculo del Kremlin fue que esta sociedad en descomposición colapsaría al primer impacto, o incluso diría » bienvenida mamá » a la santa Rusia. Pero lo que descubrimos, por el contrario, es que una sociedad en descomposición, si es alimentada por recursos financieros y militares del exterior, puede encontrar en la guerra un nuevo tipo de equilibrio, incluso un horizonte, una esperanza. Los rusos no podían preverlo. Nadie podía.


LF: Pero los rusos no subestimaron, a pesar del estado real de descomposición de la sociedad, la fuerza del sentimiento nacional ucraniano, o la fuerza del sentimiento europeo de apoyo a Ucrania? Y Ud.mismo ¿no lo subestima?


No lo sé. Estoy trabajando en ello, pero como investigador, es decir, admitiendo que hay cosas que no sabemos. Y para mí, curiosamente, uno de los campos sobre los que tengo muy poca información para decidir, es Ucrania. Podría decirle, sobre la base de datos antiguos, que el sistema familiar de la Pequeña Rusia (Ucrania) era nuclear, más individualista que el sistema Gran Ruso, que era más comunal, colectivista. Eso, lo puedo decir, pero lo que devino Ucrania, con masivos movimientos de población, una auto-selección de ciertos tipos sociales por su permanencia en el país o por su emigración antes y durante la guerra, no puedo decirlo, no lo sabemos en este momento.


Una de las paradojas a las que me enfrento, es que Rusia no me plantea un problema de comprensión. Es en eso en lo que estoy más alejado con relación a mi entorno occidental. Comprendo la emoción de todos, es penoso para mí hablar como un frío historiador. Pero cuando pensamos en Julio César encerrando a Vercingétorix en Alesia, llevándolo luego a Roma para celebrar su triunfo, no nos preguntamos si los romanos eran malvados, o deficientes con relación a los valores. Hoy, en la emoción, en sintonía con mi propio país, veo claramente la entrada del ejército ruso en territorio ucraniano, los bombardeos y los muertos, la destrucción de las infraestructuras energéticas, los ucranianos muriendo de frío durante todo el invierno. Pero para mí, el comportamiento de Putin y los rusos es legible de otra manera y le diré cómo.


Para empezar, confieso haber sido cogido en frío al principio de la guerra, no la creía posible. Yo adhiero ahora al análisis del geopolítico «realista» estadounidense John Mearsheimer.


Mearsheimer hacía la siguiente constatación: nos decía que Ucrania, cuyo ejército había sido controlado por militares de la OTAN (estadounidenses, británicos y polacos) desde al menos 2014, era por lo tanto un miembro de facto de la OTAN, y que los rusos habían anunciado que no tolerarían nunca una Ucrania miembro de la OTAN.


Estos rusos hacen pues (como Putin nos dijo el día antes del ataque) una guerra de su punto de vista defensiva y preventiva. Mearsheimer agregaba que no tendríamos ninguna razón para alegrarnos de las eventuales dificultades de los rusos porque, como para ellos se trata de una cuestión existencial, mientras más difícil fuese, más fuerte golpearían. El análisis parece verificarse. Yo añadiría un complemento y una crítica al análisis de Mearsheimer.


“Así que esta guerra se ha convertido en existencial para Estados Unidos. No más que Rusia, no pueden retirarse del conflicto, no pueden dejarlo ir. Esto es para que ahora estamos en una guerra sin fin, en una- frente, cuyo resultado debe ser el colapso de uno o el otro.”


LF: ¿Cuáles?


El complemento: cuando él dice que Ucrania era un miembro de facto de la OTAN, no va suficientemente lejos. Alemania y Francia se habían convertido en socios menores en la OTAN y no estaban al tanto de lo que se tramaba en Ucrania en el ámbito militar. Se ha criticado la ingenuidad francesa y alemana porque nuestros gobiernos no creían en la posibilidad de una invasión rusa. Cierto, pero porque no sabían que estadounidenses, británicos y polacos podían permitirle a Ucrania librar una guerra ampliada. El eje fundamental de la OTAN ahora es Washington-Londres-Varsovia-Kiev.


Ahora la crítica: Mearsheimer, como buen estadounidense, sobreestima a su país. Considera que, si para los rusos la guerra en Ucrania es existencial, para los estadounidenses no es en el fondo sino un «juego» de poder como otros. Después de Vietnam, Irak y Afganistán, una debacle más o menos… ¿Qué importa?


El axioma básico de la geopolítica estadounidense es: «Podemos hacer lo que queramos porque estamos al abrigo, en la distancia, entre dos océanos, nunca nos pasará nada».


Nada sería existencial para EEUU. Insuficiencia de análisis que conduce hoy a Biden a una fuga hacia adelante. Estados Unidos es frágil. La resistencia de la economía rusa empuja el sistema imperial estadounidense hacia el precipicio.


Nadie había previsto que la economía rusa resistiría frente al «poderío económico» de la OTAN. Yo creo que ni los propios rusos lo habían anticipado.


Si la economía rusa resistiera indefinidamente a las sanciones y lograse agotar la economía europea, mientras que ella misma subsistiera, respaldada por China, el control monetario y financiero estadounidense del mundo colapsaría, y con él la posibilidad para Estados Unidos de financiar su enorme déficit comercial a cambio de nada.


Esta guerra por lo tanto, se ha vuelto existencial para los Estados Unidos. No más que Rusia pueden retirarse del conflicto, no pueden soltar nada. Es por eso que ahora estamos en una guerra sin fin, en una confrontación cuyo resultado debe ser el colapso de una o del otro. Chinos, indios y saudíes, entre otros, celebran.


LF: Pero el ejército ruso parece no obstante en una muy mala postura. Algunos van hasta predecir el colapso del régimen, ¿Ud. no lo cree?


No, al principio parece que hubo, en Rusia, una vacilación, la sensación de haber sido abusado, de no haber sido prevenido. Pero allá, los rusos se instalaron en la guerra, y Putin beneficia de algo que no tenemos idea, y es que los años 2000, los años de Putin, fueron para los rusos los años del regreso al equilibrio, el retorno a una vida normal.


Pienso que Macron representará por el contrario para los franceses el descubrimiento de un mundo impredecible y peligroso, un reencuentro con el miedo.


Los años 90 fueron para Rusia un período de sufrimiento inaudito. Los años 2000 han sido una vuelta a la normalidad, y no solo en términos de nivel de vida: vemos colapsar las tasas de suicidio y homicidio, y sobre todo, mi indicador favorito, la tasa de mortalidad infantil, caer incluso por debajo de la tasa en EEUU.


En la mente de los rusos, Putin encarna (en el sentido fuerte, crístico), esta estabilidad. Y, fundamentalmente, los rusos comunes estiman, como su presidente, hacer una guerra defensiva. Son conscientes de haber cometido errores al principio, pero su buena preparación económica aumentó su confianza, no frente a Ucrania (la resistencia de los ucranianos es interpretable para ellos, son valientes como los rusos, ¡los occidentales nunca lucharían así!), pero frente a lo que llaman «Occidente colectivo», o bien «Estados Unidos y sus vasallos».


La verdadera prioridad del régimen ruso no es la victoria militar en el terreno, es no perder la estabilidad social adquirida en los últimos 20 años. Así que están haciendo esta guerra «a la económica», especialmente economizando sus hombres. Porque Rusia sigue teniendo su problema demográfico, con una fecundidad de 1,5 hijo por mujer. En cinco años tendrán clases de edad vacías.


En mi opinión, deben ganar la guerra en 5 años, o perderla. Una duración normal para una guerra mundial. Hacen pues esta guerra a la económica, reconstruyendo una economía de guerra parcial, pero buscando preservar a los hombres. Este es el sentido de la retirada de Jersón, después de la de las regiones de Járkov, y de Kiev.


Nosotros contamos los kilómetros cuadrados retomados por los ucranianos, pero los rusos esperan la caída de las economías europeas. Somos su frente principal.


Obviamente puedo equivocarme, pero vivo con la idea de que el comportamiento de los rusos es legible, porque es racional y duro. Las incógnitas están en otro sitio.


LF: Ud. explica que los rusos perciben este conflicto como «una guerra defensiva», pero nadie intentó invadir Rusia, y hoy, debido a la guerra, la OTAN nunca había tenido tanta influencia en el Este con los países bálticos que quieran integrarla.


Para responderle, le propongo un ejercicio psico-geográfico, que puede realizarse mediante un zoom hacia atrás. Si miramos el mapa de Ucrania, vemos la entrada de tropas rusas por el Norte, el Este, el Sur… Y allí, efectivamente, tenemos la visión de una invasión rusa, no hay otra palabra. Pero si hacemos un inmenso zoom atrás, hacia una percepción del mundo, pongamos hasta Washington, vemos que los cañones y misiles de la OTAN convergen desde muy lejos hacia el campo de batalla, movimiento de armas que había comenzado antes de la guerra.


Bakhmut está a 8.400 kilómetros de Washington, pero a 130 kilómetros de la frontera rusa. Una sencilla lectura del mapa del mundo permite, pienso yo, considerar la hipótesis de que «Sí, desde el punto de vista ruso, esta debe ser una guerra defensiva.»


“Cuando miramos los votos de las Naciones unidos, encontramos que el 75% del mundo no sigue a Occidente, lo que entonces parece muy pequeño. Podemos ver entonces que este conflicto, descrito por nuestros medios de comunicación como conflicto de valores políticos, está a un nivel más profundo un conflicto de valores antropológicos.”


*LF: Según usted, la entrada en la guerra de los rusos también se explica por la relativa decadencia de Estados Unidos…


En Después del Imperio, libro publicado en 2002, yo evocaba la decadencia a largo plazo de los Estados Unidos y el regreso del poderío ruso. Desde 2002, Estados Unidos conoce una secuencia de derrotas y repliegues. Los Estados Unidos invadieron Irak, pero salieron de allí dejando a Irán como un actor mayor en el Medio Oriente. Huyeron de Afganistán. La satelización de Ucrania por Europa y por los Estados Unidos no representó un dinamismo adicional de occidente, sino el agotamiento de una ola lanzada alrededor de 1990, reforzada por el resentimiento anti-ruso de los polacos y de los bálticos.


Ahora bien, es en este contexto de reflujo estadounidense que los rusos tomaron la decisión de poner a Ucrania en vereda, porque tenían la sensación de tener por fin los medios técnicos para hacerlo.


Acabo de terminar de leer un libro de S. Jaishankar, Ministro de Asuntos Exteriores de la India (The India Way), publicado justo antes de la guerra, que ve la debilidad estadounidense, que sabe que la confrontación entre China y Estados Unidos no verá un triunfador, pero dará espacio a un país como la India, y a muchos otros. Añado: pero no a los europeos. En todas partes vemos el debilitamiento de los Estados Unidos, pero no en Europa ni en Japón porque uno de los efectos de la retracción del sistema imperial es que los Estados Unidos refuerzan su control sobre sus protectorados iniciales.


Si leemos a Brzeziński (El Gran Tablero de ajedrez), vemos que el imperio estadounidense se constituyó al fin de la Segunda Guerra Mundial con la conquista de Alemania y de Japón, que todavía hoy en día son sendos protectorados. A medida que el sistema estadounidense se encoge, pesa cada vez más sobre las élites locales de los protectorados (y yo incluyo aquí al conjunto de Europa).


Los primeros en perder toda autonomía nacional, serán (o ya son) los ingleses y los australianos. Internet ha producido en la anglo-esfera una interacción humana con Estados Unidos de tal intensidad que sus élites académicas, mediáticas y artísticas fueron, por así decirlo, anexadas.


En el continente europeo estamos un poco protegidos por nuestras lenguas nacionales, pero la caída de nuestra autonomía es considerable y rápida. Recordemos la guerra de Irak, cuando Chirac, Schröder y Putin hacían conferencias de prensa conjuntas contra la guerra.


LF: Muchos observadores señalan que Rusia tiene el PIB de España, ¿no sobreestima Ud. su poder económico y su capacidad de resistencia?


La guerra se convierte en un test de la economía política, ella es la gran reveladora. El PIB de Rusia y Bielorrusia representa el 3,3% del PIB occidental (Estados Unidos, anglo-esfera, Europa, Japón, Corea del Sur), prácticamente nada. Uno puede preguntarse cómo este PIB insignificante puede hacer frente y continuar produciendo misiles.


La razón de esto es que el PIB es una medida ficticia de la producción. Si retiramos del PIB de los Estados Unidos la mitad de sus sobre-facturados gastos de atención médica, luego la «riqueza producida» por la actividad de sus abogados, por las prisiones más llenas del mundo, y luego por toda una economía de servicios mal definidos, incluida la «producción» de sus 15 a 20 mil economistas con un salario promedio de $120,000, nos damos cuenta que una parte significativa de este PIB es vapor de agua.


La guerra nos devuelve a la economía real, nos permite comprender cuál es la verdadera riqueza de las naciones, la capacidad de producción, y por lo tanto la capacidad de guerra. Si volvemos a a las variables materiales, vemos la economía rusa. En 2014 implementamos las primeras sanciones importantes contra Rusia, pero Rusia aumenta su producción de trigo, que pasa de 40 a 90 millones de toneladas en 2020. Mientras que, gracias al neoliberalismo, la producción de trigo estadounidense, entre 1980 y 2020, pasó de 80 a 40 millones de toneladas.


Rusia también se convirtió en el primer exportador de centrales nucleares. En 2007, los estadounidenses explicaban que su adversario estratégico estaba en tal estado de delicuescencia nuclear que pronto los Estados Unidos tendrían una capacidad de primer ataque sobre una Rusia que no podría responder. Hoy en día, los rusos son en superioridad nuclear con sus misiles hipersónicos.


Rusia tiene una verdadera capacidad de adaptación. Cuando queremos burlarnos de las economías centralizadas, enfatizamos su rigidez, y cuando hacemos la apología del capitalismo, ensalzamos su flexibilidad. Tenemos razón. Para que una economía sea flexible, hace falta por cierto el mercado, mecanismos financieros y monetarios. Pero primero necesitamos un población activa que sepa hacer las cosas.


Estados Unidos tienen ahora más del doble de población que Rusia (2,2 veces en los grupos de edad estudiantil). Solo que, con proporciones por cohortes comparables de jóvenes en la educación superior, en Estados Unidos el 7% estudia ingeniería, mientras que en Rusia es el 25%. Lo que significa que con 2,2 veces menos personas estudiando, los rusos forman 30% más ingenieros.


Estados Unidos tapan el agujero con estudiantes extranjeros, pero que son principalmente indios y más aún chinos. Este recurso de sustitución no es seguro y ya está disminuyendo. Es el dilema fundamental de la economía estadounidense: solo puede hacerle frente a la competencia china importando mano de obra cualificada china. Yo propongo aquí el concepto de equilibrismo económico.


La economía rusa, en cuanto a ella, aceptó las reglas de funcionamiento del mercado (es incluso una obsesión para Putin el preservarlas), pero con un gran papel del Estado, que mantiene su flexibilidad de formación de ingenieros que permitan las adaptaciones, industriales y militares.


LF: Muchos observadores piensan, por el contrario, que Vladimir Putin se aprovechó de la renta de las materias primas sin haber sabido desarrollar su economía…


Si ese fuera el caso, esta guerra no habría tenido lugar. Una de las cosas más llamativas de este conflicto, y que lo hace tan incierto, es que plantea (como cualquier guerra moderna), la cuestión del equilibrio entre tecnologías avanzadas y producción en masa.


No hay duda de que Estados Unidos dispone de ciertas tecnologías militares muy avanzadas, y que a veces han sido decisivas para los éxitos militares ucranianos. Pero cuando entramos en la duración, en una guerra de desgaste, no solo del lado de los recursos humanos, sino también materiales, la capacidad de continuar depende de la industria de producción de armas de menor gama.


Y encontramos, volviendo por la ventana, la cuestión de la globalización y el problema fundamental de los occidentales: hemos reubicado tal proporción de nuestras actividades industriales que no sabemos si nuestra producción bélica puede seguir.


El problema está admitido. CNN, el New York Times y el Pentágono se preguntan si Estados Unidos logrará relanzar las líneas de producción de tal o cual tipo de misil. Pero no sabemos tampoco si los rusos son capaces de seguir el ritmo de tal conflicto. El resultado y la solución de la guerra dependerán de la capacidad de ambos sistemas para producir armamento.


LF: Según usted, esta guerra no es no solo militar y económica, sino también ideológica y cultural…


Me expreso aquí sobre todo como antropólogo. Hubo estructuras familiares en Rusia más densas, comunitarias, algunos de cuyos valores han sobrevivido. Hay un sentimiento patriótico ruso que es algo de lo que aquí no tenemos idea, nutrido por el subconsciente de una nación familia.


Rusia tenía una organización familiar patrilineal, es decir, en la que los hombres son centrales y ella no puede adherir a todas las innovaciones occidentales neo-feministas, LGBT, transgéneros… Cuando vemos la Duma rusa votar una legislación aún más represiva sobre la «propaganda LGBT», nos sentimos superiores. Puedo sentirme así como un occidental ordinario. Pero desde un punto de vista geopolítico, si pensamos en términos de poder blando (soft-power), es un error.


En el 75% del planeta, la organización parental era patrilineal y allí pueden sentir una fuerte comprensión de las actitudes rusas. Para el colectivo no occidental, Rusia afirma un conservadurismo moral reconfortante. América Latina, sin embargo, está aquí del lado Occidental.


Cuando hacemos geopolítica, nos interesamos en múltiples ámbitos: las relaciones de poder energéticas, militares, producción de armas (que re-envía a la relaciones de fuerza industrial). Pero también está la relación de fuerzas ideológica y cultural, lo que los estadounidenses llaman el «soft power”.


La URSS tenía una cierta forma de soft power, el comunismo, que influyó en parte de Italia, los chinos, los vietnamitas, los serbios, los trabajadores franceses… Pero el comunismo era aborrecible para todo el mundo musulmán por su ateísmo y no inspiraba nada de particular a la India, fuera de Bengala Occidental y Kerala.


Ahora bien, hoy en día, Rusia tal como se reposicionó como arquetipo de una gran potencia, no solo anticolonialista, sino también patrilineal y conservadora de costumbres tradicionales, puede seducir muchos más lejos.


Los estadounidenses se sienten traicionados por Arabia Saudita, que se niega a aumentar su producción de petróleo, a pesar de la crisis energética debida a la guerra, y toma de hecho el partido de los rusos: por una parte, por supuesto, por interés petrólero. Pero es evidente que la Rusia de Putin, devenida moralmente conservadora, se ha vuelto simpática para los saudíes, de los cuales estoy seguro que no entienden los debates estadounidenses sobre el acceso de las mujeres transgénero (definidas como hombres desde la concepción) al baño de señoras.


Los periódicos occidentales son trágicamente divertidos, no paran de decir: «Rusia está aislada, Rusia está aislada». Pero cuando miramos los votos de las Naciones Unidas, constatamos que el 75% del mundo no sigue a Occidente, que entonces aparece muy pequeño.


Si se es antropólogo, se puede explicar el mapa, por un lado de países clasificados con un buen nivel de democracia por The Economist (es decir, la anglo-esfera, Europa…), por otra parte los países autoritarios, que van de África hasta China, atravesando el mundo árabe y Rusia. Para un antropólogo, este es un mapa banal.


En la periferia «occidental» encontramos los países de estructura familia nuclear con sistemas de parentesco bilaterales, es decir, donde las parentelas masculina y femenina son equivalentes en la definición del estatus social del niño. Y en el centro, con el grueso de la masa afro-euro-asiática, encontramos organizaciones familiares comunitarias y patrilineales.


Se ve entonces que este conflicto, descrito por nuestros medios de comunicación como un conflicto de valores políticos, es en un nivel más profundo un conflicto de valores antropológicos. Es esta inconsciencia y esta profundidad que hacen peligrosa la confrontación.


Fuente: Le Figaro


Cortesia de: El Espia Digital