domingo, 5 de septiembre de 2021

Telegram CEO

 Pavel Durov desde el canal Durov's Channel.


Generalmente asumimos que el mundo se está convirtiendo en un lugar mejor cada año. Pero cuando se trata de libertades individuales, ocurre lo contrario. La mayoría de los estudios muestran que la humanidad es ahora menos libre que hace varios años.


Hace 20 años teníamos Internet descentralizado y un sistema bancario relativamente irrestricto. Hoy en día, Apple y Google censuran la información y las aplicaciones en nuestros teléfonos, mientras que Visa y Mastercard limitan los bienes y servicios por los que podemos pagar. Cada año cedemos más poder y control sobre nuestras vidas a un puñado de ejecutivos corporativos irresponsables que no elegimos.


La mayoría de nosotros llevamos voluntariamente dispositivos de rastreo, nuestros teléfonos, y permitimos que las corporaciones usen nuestros datos privados para dirigirnos a nosotros con contenido que nos distraiga con entretenimiento de baja calidad. A diferencia de hace 20 años, ahora estamos rodeados de cámaras de vigilancia, que en países como China usan IA para asegurarse de que nadie pueda esconderse.


En 2017, China superó a los EE. UU. Como la mayor economía del mundo en poder adquisitivo, mostrando al mundo que las libertades individuales no son necesarias para el desarrollo económico. Al observar el éxito de China, más países se vuelven autoritarios, frenando derechos humanos esenciales como la libertad de expresión, circulación y reunión.


¿Quién lo va a arreglar?


Las mentes más activas y creativas de nuestra generación están demasiado ocupadas jugando en el sandbox que se reduce rápidamente llamado "libre empresa" o produciendo contenido digital para mantener a todos los demás pegados a sus dispositivos por más tiempo. El resto parece estar demasiado distraído con la abundancia de entretenimiento digital barato para evaluar críticamente la tendencia y tomar medidas.


Al ver esto, me pregunto cuál será el legado de nuestra generación. ¿Pasaremos a la historia como aquellos que dejaron que las sociedades libres se convirtieran en pesadillas distópicas? ¿O seremos recordados como los que defendieron las libertades por las que las generaciones anteriores lucharon tanto por conquistar?


#telegram #Durov #Canal #Resistencia #Libertad


Reino Unido

Vacunas experimentales tóxicas




domingo, 29 de agosto de 2021

Salud Visual

Cómo recuperar la vista sin necesidad de lentes ni cirugía


Conoce 9 consejos para recuperar la vista de manera natural.


La vista va desgastándose con el paso del tiempo, principalmente cuando se está la mayor parte del tiempo en frente de gadgets electrónicos como el teléfono celular o la computadora. Por ello es importante ejercitarlo pues los ojos, como todo músculo, necesita una serie de actividades físicas para fortalecerse. 


La falta de ejercitación visual puede producir casos de ambliopía, un defecto de refracción como la miopía, astigmatismo e hipermetropía, o de estrabismo –ojo bizco–. Si bien existen tratamientos como las operaciones de láser u lentes con graduación, también es posible estimular las vías neuronales del ojo afectado a través de ejercicios oculares. 



Recuperar la vista puede realizarse con facilidad en cualquier lugar y a cualquier hora, pues se requieren sólo una serie de ejercicios que te compartimos a continuación: 


– Evita la presión en los ojos al mantenerlos cerrados durante unos minutos cada dos o tres horas. 



– Sólo con los ojos sigue la línea de estos 16 ejercicios de gimnasia ocular. 



– Da masajes en puntos especiales. Con la punta de los dedos de en medio e índice, presiona ligeramente el contorno del ojo durante durante ocho ocasiones. Evita que la sensación sea displacentera. Después de eso, con la punta de los dedos índice presiona el punto durante dos veces. 





– Camina más seguido. 


– Bebe jugo de zanahoria con unas gotas de aceite de oliva. 



– Remoja tus ojos con agua caliente. 


– No uses la computadora dos horas antes de ir a la cama.


– Reduce al máximo posible la tensión y el estrés. 


– Haz el ejercicio indio “Trataka“: Fija un punto directo para usarlo como foco de atención. Pon toda la concentración posible en este punto –un pequeño objeto, la luz de una vela, un punto negro–. Esto fortalecerá la visión y estimulará el tercer ojo –trataka–. Cuando los ojos comiencen a cansarse, ciérralos y relájate. El ejercicio consiste en prestarle atención a un objeto para purificar la mente. Evita hacerlo frente a un espejo, pues puede desencadenar un brote psicótico.  


Ecoosfera

viernes, 27 de agosto de 2021

Nicolás Mavrakis

 Heidegger y “el olvido del Ser”: un vigoroso pensamiento contra la civilización tecnificada que cobra vigencia cada día


El 26 de mayo de 1976, “después de un agradable despertar por la mañana”, anota el biógrafo Rüdiger Safranski, uno de los más grandes filósofos del siglo, Martin Heidegger, se adormeció otra vez y a los 87 años murió.


Dos días antes había escrito sus últimas palabras, un saludo para Bernhard Welte, un teólogo nacido en la misma ciudad alemana que él, Messkirch, no muy lejos de la Selva Negra, donde menciona una de las cuestiones por las que el pensamiento heideggeriano, a través del tiempo y la distancia, sigue entre nosotros: “Es necesaria la reflexión acerca de cómo puede existir todavía una patria en la época de la civilización del mundo uniformemente tecnificada”.


Esta preocupación por el impacto de la técnica en la existencia acompañó a Heidegger durante toda su vida. En 1910, con apenas 21 años, ya le reprochaba a la modernidad su “sofocante atmósfera, el hecho de ser un tiempo de la cultura exterior, de la vida rápida, de una furia innovadora radicalmente revolucionaria, de los estímulos del instante, y, sobre todo, el hecho de que representa un salto alocado por encima del contenido anímico más profundo de la vida y del arte”, recuerda Safranski. ¿Y acaso esta condena al vértigo provocado por la técnica (la tecnología, diríamos ahora) no suena parecida a la que cualquier crítico contemporáneo hoy le reprocha a lo que internet hace con nuestras vidas?


Si pensamos en filósofos actuales de la técnica como el surcoreano-alemán Byung-Chul Han, el italiano Franco “Bifo” Berardi o el francés Éric Sadin, el trazo grueso de sus advertencias contra una civilización digitalizada converge en lo mismo: a la sombra de las ideas de Heidegger, a su modo todos repiten con fórmulas como “la sociedad del rendimiento y la transparencia”, “tormenta de infoestimulación” o “siliconización del mundo”, que la humanidad aún es despojada de su esencia por el avance de la técnica (bajo la forma de redes sociales, algoritmos y pantallas), motivo por el cual nos convertimos en poco más que eslabones inertes de un mecanismo de pura explotación mercantil.


Es este “olvido del Ser”, en las palabras de Heidegger, lo que en pleno siglo XXI aún establece las coordenadas del conflicto entre el hombre y la máquina. Para entenderlo del modo más simple posible, nada mejor que las palabras del ensayista argentino Eduardo Grüner en La obsesión del origen (Ubu Ediciones): lo que la pregunta heideggeriana por la técnica revela es “una lógica cuya finalidad es la sustitución de la Verdad del Ser por un Saber mecanicista que hace del mundo una imagen eficiente, pero despojada de fundamento y valor profundo”.


El frenesí de la técnica desenfrenada


Si Heidegger marca todavía la raíz de las grandes inquietudes provocadas por los dispositivos tecnológicos que rodean nuestra existencia, es porque las computadoras, la televisión y los teléfonos celulares ocupan de manera creciente gran parte de nuestro tiempo “y la técnica presenta este hecho como un triunfo del espíritu”, explica el ensayista argentino Oscar del Barco en El estupor de la filosofía (Biblioteca Internacional Martin Heidegger). De hecho, la injerencia de la técnica incluso en la intimidad de la vida es presentada como lo que “salva”, escribe del Barco, en el sentido de que, tal como nos indica la lógica exhibicionista de las redes sociales, “la transparencia total es exhibida como felicidad”.


El punto clave está en que este proceso conduce a un mundo cada vez más anulado, rígidamente racional “y simultáneamente desprovisto de razón”, subraya del Barco. Y aún así, lo que el actual salto tecnológico digital hoy nos demuestra de manera cotidiana, Heidegger lo percibió antes (y mejor) bajo la idea de una naturaleza que se convierte en un objeto de cálculo, de manera que también el hombre empieza a mirarse a sí mismo como si se tratara de una cosa entre cosas. En términos heideggerianos, el Ser, es decir, la esencia humana que debería “desocultarse” para que pueda acontecer la verdad, resulta “velado” por la técnica.


Algunas obras del autor alemán


Pero la diferencia entre lo que estas ideas significaron para Heidegger y lo que hoy significan para sus acólitos quedó marcada por el singular contexto histórico del gran pensador alemán. A comienzos de los años treinta, cuando en el apogeo de su carrera Heidegger ya era rector de la Universidad de Friburgo, la tecnificación de la existencia era disputada por dos grandes poderes antagónicos en lo ideológico pero idénticos en lo modernizador: el comunismo y el capitalismo. Y ante “este mismo siniestro frenesí de la técnica desenfrenada y de la organización sin raíces del hombre normatizado”, como escribió Heidegger, fue entonces que con sus promesas de recuperación de los valores del suelo y la tradición, el nacionalsocialismo de Adolf Hitler sedujo al filósofo como una opción superadora.


Pensar antes y después del nazismo


De las perspectivas conjugadas durante décadas para entender la raíz filosófica del vínculo entre Heidegger y el nazismo, una de las más interesantes es la que encuentra el punto clave en el carácter de “revolución conservadora” del Tercer Reich. En tanto signo de aborrecimiento de lo moderno, por lo tanto, la decisión de Heidegger en favor del nazismo (al que se afilió y acompañó en público como académico hasta 1934, cuando renunció al rectorado de Friburgo) podría pensarse como una toma de posición humanística y, a la vez, antidemocrática, “replegada en los valores de la tradición y las raíces representados por el Führer”, como explican los franceses Luc Ferry y Alain Renaut en Heidegger y los modernos.


Según esta explicación, lo que Heidegger habría valorado en el proyecto de poder nazi es un retorno ideal a un “universo premoderno”, capaz de establecer en nombre de la identidad y la tradición germánicas un límite impenetrable a la avasallante tecnificación de la esencia humana (entre cuyos efectos estaba el fracaso de la democracia, ya que esta sólo reproduce la voluntad del poder técnico bajo la ilusión del voto). Aunque el entusiasmo duró apenas hasta 1934, lo interesante de esta perspectiva es que, a su manera, vuelve a plantear un dilema actual. ¿Es posible limitar el desarrollo tecnológico? ¿Acaso el siglo XXI no se pregunta todavía qué tanta internet es positiva y qué tanta es negativa? Y si ese límite fuera mensurable y se fijara en nombre de una tradición o una utopía, ¿quién lo establecería y cómo lo haría cumplir?


Desde ya, ninguna explicación sobre la relación entre Heidegger y el nazismo puede soslayar la contradicción entre los caminos abstractos del pensar y los rieles de acero que llevaron a millones de judíos a los campos de exterminio (de los que el filósofo se enteró después de 1945). Sin embargo, afirmar que Heidegger fue antisemita es inconsecuente con su vida privada o pública. En tal caso, si su romance con Hannah Arendt, la brillante filósofa judía que conoció en Marburgo cuando era apenas una estudiante, suele mencionarse como prueba de que Heidegger, evidentemente, no practicaba ningún “nazismo biológico” (como también lo prueba el vínculo tutelar con Leo Strauss, Karl Löwith o Emmanuel Levinas), su rechazo a viajar durante la guerra a los países ocupados como representante oficial del pensamiento alemán marca sus claras reservas como “nazi político”. En este sentido, el retiro oficial de los profesores judíos en Friburgo, por ejemplo, fue una política racial de la burocracia nazi a la que Heidegger (a pesar de sus a veces caricaturescos comentarios antisemitas en los Cuadernos negros) nunca dio una palabra pública de apoyo.


Serenidad ante las cosas y apertura al misterio


Concluida la Segunda Guerra Mundial y extinguido el Tercer Reich, se daría inicio a un largo debate académico (que durante unos años mantendría a Heidegger impedido de dar clases en las universidades) acerca de si se debía “cancelar” o no al autor de Ser y tiempo como filósofo o si, en el mejor caso, él mismo debía ofrecer el mea culpa de rigor que le permitiera rehabilitarse oficialmente como pensador. Contra lo más previsible, sin embargo, Heidegger sostuvo un sólido silencio sobre su etapa como simpatizante nazi que, con el correr de los años, fue llenándose con la abierta admiración de su obra por parte de nuevos y agradecidos difusores, en especial franceses, como Jean-Paul Sartre, Jacques Lacan, Michel Foucault y Jacques Derrida, entre otros.


Alrededor de la misma época, el pensamiento de Heidegger daría un giro (o un “retorno ahondado de lo mismo”, como apunta Grüner) hacia una versión más ligada al acontecimiento poético del Ser y su historia, movimiento con el cual retomará la pregunta por la técnica del modo en que todavía circula entre los filósofos del presente. Este proceso tuvo lugar durante los años en que, proscripto en los ámbitos universitarios, Heidegger siguió con sus seminarios y conferencias entre un público muy distinto: la burguesía de Bremen y Múnich, ciudades en las que trabajó gracias a la ayuda de viejos alumnos a pesar de que los empresarios, los comerciantes y las amas de casa que asistían a sus lecciones en clubes y salones no tenían la formación filosófica para entenderlo del todo. En 1953, a pesar de esto, Heidegger pronunció en Múnich una de sus conferencias más importantes, La pregunta por la técnica.


Pero fue en 1955 en su Messkirch natal donde Heidegger habló sobre la “serenidad”, un concepto con el que ofreció una respuesta propia al avance del engranaje de la tecnificación que marca, también hasta hoy, la paradoja en la que se deslizan quienes denuncian con espanto una sociedad digitalizada frente a la que tampoco es viable una actitud de negación o fuga. Esta “serenidad”, explica Heidegger, requiere una “actitud de simultáneo sí y no al mundo técnico con una palabra antigua: desasimiento de las cosas”, por lo que deberíamos dejar a los objetos técnicos “dentro de nuestro mundo cotidiano y a la vez afuera”. Por supuesto, la “serenidad” remite a la disposición a un nuevo destino (que al ocurrir aclare “la esencia del Ser”) antes que a una práctica concreta y calculada sobre los aparatos que nos rodean. Mientras tanto, debemos asumir “serenidad ante las cosas y apertura al misterio”.


Un incandescente legado filosófico en favor y en contra


Martin Heidegger no sólo tiene rigurosos adeptos entre los más populares autores de la filosofía actual (en La sociedad paliativa, el nuevo libro de Byung-Chul Han, se alude incluso a su concepto de “tierra” como lo que se oculta contra la “curiosa penetración calculadora”), sino que aún un marxista tan ajeno a sus ideas como Slavoj Žižek lo menciona (también en su nuevo libro, Como un ladrón en pleno día) tanto para subrayar la importancia de un pensar dispuesto a avanzar contra sí mismo como para recordar qué significa “el fin de la naturaleza” en manos de la biogenética. La misma estela recorre a autores argentinos como Eduardo Grüner y Oscar del Barco, capaces de iluminar los últimos debates en torno a Heidegger, aunque también es palpable en otras líneas de análisis que, a partir de las premisas de su filosofía de la técnica, ofrecen ideas propias para pensar el presente. Es el caso de La imprevisibilidad de la técnica (UNR editora), de Margarita Martínez e Ingrid Sarchman.


A la luz de discípulos díscolos de Heidegger como el francés Gilbert Simondon o el alemán Peter Sloterdijk, las autoras trazan una relación con las máquinas del siglo XXI que escapa de la “histeria antitecnológica” que se niega a asumir, precisamente bajo el peso de los preceptos heideggerianos, que la naturaleza humana es “el resultado de la técnica circundante”. A partir de ahí, sus discusiones abordan asuntos tan distintos como el significado del término “deconstrucción” (acuñado por Derrida antes de resurgir en las disputas de género mediante una reapropiación de los conceptos de Heidegger sobre el lenguaje técnico) o procesos urbanos como la “gentrificación”, que permite entender cómo funciona ese “espectro de la melancolía” que renueva en clave vintage la fascinación por los discos de vinilo o los cassettes, objetos cuya extinción se tiñe con los mismos tonos sepia con los que Instagram exhibe nuestra última selfie. Y es otra vez sobre el territorio digital, entonces, que nuestras imágenes virtuales se (y nos) tensionan entre “el develamiento y la ocultación”.


Por lo demás, la presencia de Heidegger continúa entre quienes apuestan por pensar dentro de las universidades como entre quienes, por el contrario, lo hacen más allá de las aulas. Es por esta razón que, aún si los académicos que analizan los pormenores más detallados de su obra siguen publicando y discutiendo nuevos libros año tras año, al mismo tiempo su nombre reaparece tanto en la obra de un autor novel como el chino Yuk Hui, que en Fragmentar el futuro (Caja Negra) intenta “ir más allá del discurso de Heidegger sobre la tecnología”, como en los artículos de la eslovena Renata Salecl, cuya crítica a la “obsesión por la eficiencia” en El placer de la transgresión (Ediciones Godot) es deudora de las mismas intuiciones realizadas hace más de cien años por uno de los más grandes y polémicos filósofos del siglo XX.


El Espía Digital


jueves, 26 de agosto de 2021

Isaías cap. 44 versículos 9, 10,11


 La Idolatría



9 Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.


10 ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?


11 He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una.


Wikipedia

 LARRY SANGER ESTÁ DECEPCIONADO DE LA ENCICLOPEDIA EN LÍNEA QUE PRETENDE SER NEUTRAL

Larry Sanger


Junto con Jimmy Wales, Larry Sanger fundó Wikipedia, la enciclopedia en línea que se ha convertido en la fuente principal de información de consulta rápida. Wikipedia es uno de los diez sitios más visitados del mundo y se ha vuelto una especie de garantía de lo que se acepta convencionalmente. En un principio, su atractivo era que pretendía ser una fuente neutral en la que cualquier persona podía editar una nota y había editores desinteresados que aseguraban una cierta neutralidad. Según Sanger, quien ya no está involucrado en el proyecto, esto ha cambiado con los años y actualmente Wikipedia ha caído en la misma propaganda que otros medios.


En una reciente entrevista (ver el video abajo), Sanger dijo:


Puedes confiar en Wikipedia para darte un punto de vista del establishment. Si buscas la verdad, depende de qué crees que es la verdad. Muchas de nuestras fuentes, incluyendo Wikipedia, sostienen que en los casos controversiales sólo hay una versión de la verdad.


Esta versión es la verdad oficial, la verdad de la sociedad, del mainstream. Para Sanger, Wikipedia se ha ido alineando con una visión de centro-derecha que coincide con organismos gubernamentales y con la sociedad científica secular: 


En un principio todavía estaba comprometida a la neutralidad, durante varios años fue un importante actor en la conversación sobre el futuro de los medios. Se hablaba de la colaboración y la neutralidad. Se podía ir al artículo de un presidente o un evento controversial y ver los diferentes puntos de vista bien organizados Y si esto no pasaba había batallas en la talk page de Wikipedia para discutir estos puntos de vista. Era mucho más fácil participar. Ahora es muy difícil participar en casi todos los artículos. Si haces una edición, recibes una advertencia y te impiden colaborar. 


Esto pasa porque Wikipedia tiene mucha influencia, y una de las divisas de la actualidad es justamente la influencia.


De acuerdo con Sanger, hay "un nuevo complejo de influencia" que se dedica a hacer que los artículos digan lo que tienen que decir. Algunas personas les pagan a consultores para influir en el contenido de estas páginas que se han convertido en algo así como la versión oficial o por default de la realidad: "Si sólo una versión de los hechos está permitida, esto le da un gran incentivo a las personas en el poder para tomar control de cosas como Wikipedia, para acaparar más poder... y lo  hacen".


El fundador de Wikipedia dice que esto se puede constatar en la entrada sobre Joe Biden, que brilla por la ausencia de posturas críticas en su contra y de casos escandalosos como lo sucedido con el tema de Ucrania. Como podía esperarse, Wikipedia ha tomado el punto de vista de la OMS en cuanto a la pandemia y censura versiones alternativas. Notablemente, según Sanger, tiene una postura en contra de la medicina alternativa, a la cual califica de seudociencia o "quackery". Se caracteriza por una posición a favor de la legalización de las drogas propia de think-thanks progresistas.


Y aunque muchas de estas ideas hacen sentido, van en contra del espíritu de Wikipedia de ser una enciclopedia democrática. De hecho, "sus orígenes eran distintos, eran antiestablishment".


Ante la proliferación de las teorías de la conspiración en tiempos tan sensibles, Wikipedia, como todos los medios informativos, se enfrenta a ciertos problemas éticos. ¿Se debe defender la igualdad de los diversos puntos de vista aunque algunos puedan ser peligrosos? Esto es difícil de responder. Sin embargo, el caso de Wikipedia es distinto porque pretende ser una enciclopedia, que es además el epítome de la neutralidad. Debido a ello, se esperaría un mayor esfuerzo para ser incluyentes y al menos ofrecer mayor diversidad, sin que esto signifique necesariamente caer en el relativismo de la posverdad. Pero al parecer el sitio se ha degenerado, incapaz de hacer frente al poder que busca protegerse y moldear la realidad social de una u otra forma.





Pijama Surf

lunes, 23 de agosto de 2021

Turquía

 La Caída del Imperio Otomano

Alexander Dugin

 No podemos renovar la sociedad sin un principio espiritual


Una de las principales tareas que tiene la élite política e intelectual rusa es trazar el futuro rumbo de nuestro país.


¿Cuál es la composición de la élite rusa actual? ¿Por qué no resulta vergonzoso que tengan la ciudadanía de otros países y vivan en ellos, mientras saquean el dinero y las materias primas de nuestro país? ¿Acaso es posible renovar nuestra élite? El filósofo y politólogo Alexander Dugin responde estás preguntas.


Sergei Zavorotni: Alexander Guélievich, en varias ocasiones has atacado a la élite rusa actual hasta el punto de considerarla bastante vulgar. ¿Por qué realizas este juicio?


Alexander Dugin: Creo que desde la Época de las Revueltas (1) no ha existido en Rusia una élite tan anti-nacional y tosca como la que hemos visto en los últimos treinta años. Llegará el día en que los historiadores tendrán que darle un nombre a esta breve y terrible época de nuestra historia y pienso que el mejor término para designarlo será como el “Período de Confusión”. Y no se trata de una exageración, sino de la triste realidad en la que vivimos. Los cataclismos generados por la revolución de 1917 han dejado una huella profunda, pues ellos hicieron estallar nuestra sociedad y, junto con el magma primigenio de la creatividad popular, emergió en la superficie el gran idiota. La mayor parte de la élite política rusa vive de espaldas a los círculos culturales, populares e intelectuales más importantes de nuestra sociedad. La cultura nacional a la que ellos están acostumbrados no está representada por la poesía de Anna Ajmátova (2) o la prosa del premio Nobel Iván Bunin (3), sino por las comedias de Zhvanetski (4) o las escenas de las películas protagonizadas por Dzhigarjanián (5). Nunca se pierden de sus actuaciones y comparten los memes que son hechos a base de sus películas, por lo que se puede decir que se encuentra discapacitados culturalmente: solo hay que fijarse en las cosas que tararean, juegan o en las películas que ven. Por supuesto, la clase alta está impregnada por esta cultura decadente y no conoce absolutamente nada de la poesía de la Edad de Plata. Tampoco saben nada de la intelectualidad rusa del siglo XIX, cuyos individuos más brillantes fueron triturados por la revolución o desterrados fuera de su patria.


Esas son las terribles consecuencias que han traído el comunismo y el liberalismo, nacido el uno del otro: dos caminos que nos han conducido al abismo.


– No estoy por completo de acuerdo con usted. Es verdad que nuestros lazos con la Edad de Plata fueron cortados por la revolución de 1917, pero la revolución también dio nacimiento a los movimientos vanguardistas rusos que tuvieron un fuerte impacto mundial. El constructivismo, representado por la torre del arquitecto Vladimir Tatlin (6) revolucionó la arquitectura mundial, y la película de Serguéi Eisenstein (7), El acorazado Potemkin, fue un referente para los cineastas de todo el mundo.


– No digo que el período soviético fuera enteramente malo. Es innegable que existieron cosas positivas, pero existen ciertas cosas que una sociedad es incapaz de dejar atrás. Por ejemplo, Rusia siempre ha sido una monarquía: las dinastías pueden desaparecer, no obstante, siempre se reestablece el gobierno monárquico en Rusia. Este existió durante la época de Stalin, quien fundó una monarquía “roja”. Yeltsin también era monárquico. En cambio, la revolución fue un acontecimiento puntual, pues las rebeliones no suelen ser exitosas en nuestro país. La rebelión de Stepán Razin (8) fue aplastada brutalmente y lo mismo sucedió con la revuelta impulsada por Yemelián Pugachov (9) que acabó siendo ejecutado en la plaza Bolotnaya. También estuvieron las fracasadas revueltas campesinas de los Viejos Creyentes. Por el contrario, la revolución bolchevique fue exitosa y puso el mundo patas arriba, pero no consiguió convertirse en un estándar para nuestra sociedad.


– Entonces, ¿crees que la revolución rusa fue una anomalía patológica?


– Sí, aunque tuvo consecuencias y efectos muy profundos. Sin embargo, no podemos considerarla como el barómetro para medir todo lo que ha sucedido en Rusia. Creo que debemos volver a nuestras raíces históricas, pero debemos aprender del pasado soviético. Debemos tener en cuenta que las élites rusas siempre nacieron de las profundidades del pueblo: Rusia ha tenido una rotación constante de élites, pues personas brillantes y con mucho talento han salido de los estratos más bajos a pesar de que se presentaban de una forma muy distinta ante el público. Los monasterios fueron el lugar donde se forjó esta élite en la Edad Media. Después vino el Patriarca Nikon (10) que tenía por ancestros a los campesinos de Mordovia o el zar Boris Godunov (11) que salió de la oprichnina (12). El favorito de Pedro el Grande, Alexander Menshikov (13), era un pirata y un comerciante. Todos ellos llegaron a tener puestos importantes dentro del Estado gracias a los medios tradicionales de ascenso social que existían dentro de Rusia. Esta rotación de la élite rusa, que absorbía a personas nuevas, fuertes y jóvenes que llegaban o ascendían al poder provenientes de las profundidades del pueblo, no provenían de reformas parlamentarias o democráticas, ni tampoco de levantamientos.


El gran problema de la época soviética fue que ella calcinó en nuestra alma toda forma de espiritualidad. Lanzamos cohetes, fundimos enormes cantidades de acero y conquistamos grandes masas territoriales, pero todo eso fue inútil porque carecimos de un fundamento espiritual. Después de habernos extendido por la mitad del mundo simplemente nos derrumbamos.


Lo único que quedó fue el deseo de enriquecernos.


– No obstante, durante la época soviética ascendieron y brillaron muchas estrellas talentosas en el firmamento, como sucedió con multitud de diseñadores, científicos, generales y médicos. Podemos encontrar toda una miríada de nombres, como Korolev, Antonov, Mikoyan, Zhukov, Semashko…


– Algunas cosas mejoraron y otras empeoraron durante la época soviética. Uno de los principales problemas fue la destrucción de toda nuestra aristocracia y el hecho de que personajes muy incultos llegaron al poder. Claro, el obrero-campesino inculto tiene una juventud y una vitalidad que puede romper con las formas fosilizadas que han sido instauradas, pero lo cierto es que muchos de estos personajes inteligentes no tenían lazos con nuestra realidad cultural. El poeta futurista más importante de la revolución, Vladimir Mayakovski (14), ridiculizó a toda esa “nuevo canallada” que había llegado al poder en sus brillantes obras satíricas El Baño y La Chinche. El hombre soviético intentó poner los cimientos de su futuro, sin embargo, nunca fue capaz de conseguirlo porque rechazó todo su pasado e intento crear el mundo desde cero. Y al final terminó convirtiéndose en una nada.


Todo lo que la Unión Soviética logró con tantos sacrificios se derrumbó de la noche a la mañana. Nuestros líderes pensaban que solo necesitábamos tanques, ejércitos, la KGB y los tractores para mantenernos en pie. Enviábamos gente al espacio y por esa razón dejábamos de lado la cultura y el espíritu. Fue por culpa de esa arrogancia que finalmente llegamos a 1991, cuando un grupo de degenerados, gobernados por Gorbachov, destruyó la URSS. Era el único final que podíamos esperar. No es posible construir un Estado sin dotarlo de un espíritu o un Dios, mientras que se depende completamente de herramientas tecnológicas y cálculos matemáticos. Sin un principio espiritual y el deseo de alcanzar un objetivo sensato, no podemos esperar nada del pensamiento materialista, por muy brillante que sea.


– Pregunto, ¿por qué la élite rusa contemporánea no tiene grandeza de espíritu o ideología? ¿Por qué en ella no se refleja la grandeza de un pueblo que tiene un talento y un potencial creativo muy alto? Lo único que vemos es un montón de líderes vulgares, sin talento y carentes de cualquier clase de espiritualidad.


– Nuestra élite es antipopular porque solo conocen la codicia y el oportunismo. Además de que carecen de espíritu, el cual nunca tuvieron y prefirieron abandonar a favor de la riqueza material. Esto los convirtió en parásitos. Stalin formó a nuestra élite por medio de la represión y en el momento en que la represión se acabó las nuevas generaciones, acostumbradas a la vida en las cárceles y los campos, comenzaron a salir a las calles. El miedo se fue debilitando poco a poco y todo comenzó a decaer inmediatamente. Una vez que murió su líder, esta élite, que antes estaba muy viva, transitó a un estado crepuscular a una velocidad acelerada. Una vez que se desmantelaron los servicios de seguridad formados por Beria (15), descubrimos que ya no había pasionarios en la cima sino puros individuos grises. Es por eso que es imposible decir que contábamos con una élite estalinista buena que luego fue sustituida por otra. No, se trata de la misma élite, solo que acabó degenerando gradualmente y esta degeneración siguió un curso lógico y natural. Tanto es así que durante la época de Gorbachov ya era visible el estado cadavérico de la misma. Los oligarcas, los ladrones y los corruptos emergieron durante la década de 1990, esto llevó a la multiplicación de los agentes de influencia al interior del cuerpo del Estado ruso y todo eso provocó el descuartizamiento del cadáver soviético. Quienes sepultaron el cadáver saquearon todo lo que el pueblo soviético se esforzó heroicamente en construir.


– ¿Acaso será necesario enviar “automóviles negros” (17) a las casas nuevamente para solucionar esto?


– No, eso no es necesario, ya es cosa del pasado. Pero el problema sigue siendo el mismo. La élite actual no posee un espíritu creativo. A lo único que se dedican es a ganar dinero: desde que se despiertan hasta que se duermen solo piensan en eso. ¿Y qué pasa con el pueblo? El pueblo no recibe más que migajas y es por eso sienten que les han robado y les han dejado sin nada cuando toda la industria fue privatizada. Y es aquí cuando uno recuerda lo que escribió el teórico anarquista francés, Pierre-Joseph Prudhon, al atacar a los poderosos: la propiedad es un robo. Eso es lo que piensa el pueblo sobre la privatización y de allí proviene su odio contra los oligarcas.


Pienso que el Presidente Putin entiende eso mucho mejor que Gorbachov o Yeltsin, y por eso le habla directamente al pueblo en los momentos más difíciles.


La principal misión de la élite es establecer cuál será el rumbo de la sociedad. Y ello requiere de un enorme trabajo espiritual, un esfuerzo gigantesco que no puede detenerse en ningún momento de la vida. Es por esa razón que los funcionarios chinos deben aprobar exámenes hasta la edad de noventa años. Si quieres tener un puesto alto, debes saber cantar las canciones chinas, pintar cuatros o citar a los grandes autores. El trabajo espiritual siempre es más importante que el hecho de conseguir un puesto alto, robar un billón de dólares o exportar camiones llenos de madera al extranjero.


¿Podrá la élite rusa formarse para estar a la altura de los retos y responsabilidades que debe asumir? Tengo muchas dudas al respecto y lo más probable es que construyamos una sociedad estratificada que se encuentre basada en la ideología de los “nuevos señores feudales” que hoy nos dominan, por lo que seremos incapaces de romper los grilletes de la mediocridad y el formalismo.


Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera


Notas del Traductor:


1. El Período Tumultuoso o la Época de la Inestabilidad, también llamado Época de las Revueltas, Era de los desórdenes​ o Tiempos Turbios, fue un periodo de la historia de Rusia que comprende el interregno entre la muerte del zar ruso Teodoro I Ivánnovich de la dinastía ruríkida en 1598 y el establecimiento de la dinastía Románov en 1613. Es uno de los períodos más oscuros de la historia rusa, pero a la vez uno de los más importantes.


2. Anna Andréyevna Ajmátova fue una destacada poetiza rusa. Junto con Nikolái Gumiliov y Ósip Mandelshtam, fue una de las figuras más representativas de la poesía acmeísta de la Edad de Plata de la literatura rusa.


3. Iván Alekséyevich Bunin fue el primer escritor ruso ganador del premio Nobel de Literatura en 1933.


4. Mijaíl Mijáilovich Zhvanetski fue un escritor, satírico e intérprete soviético y ruso de origen judío. ​ Conocido por sus programas sobre diferentes aspectos de la Unión Soviética y de la vida cotidiana postsoviética.


5. Armén Borísovich Dzhigarjanián fue un actor soviético, armenio y ruso.


6. Vladímir Yevgráfovich Tatlin fue un pintor y escultor ruso, considerado como el fundador del constructivismo y que domino diferentes artes: escultura, pintura, proyectos arquitectónicos, objetos inventados, de diseño, y decorados teatrales.


7. Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin más conocido como Serguéi Eisenstein, fue un director de cine y teatro soviético de origen judío. Su innovadora técnica de montaje sirvió de inspiración para el cine posterior. ​


8. Stepán (Stenka) Timoféyevich Razin fue un líder de los cosacos del Don y héroe popular que condujo una gran sublevación contra la nobleza y la burocracia del zar en el sur de Rusia durante el siglo XVII.


9. Yemelián Ivánovich Pugachov fue un pretendiente al trono de Rusia que lideró una insurrección de los cosacos en la época de Catalina la Grande. Fue un cosaco del Don, líder de la insurrección popular de los años 1773–1775 en Rusia. Aprovechándose de los rumores de que el emperador Pedro III estaba vivo, Pugachov se apropió de su nombre; era uno de los muchos impostores que fingieron ser Pedro III, y el más famoso de ellos. El Levantamiento de Pugachov, también llamada la Guerra de los Campesinos o Rebelión de los Cosacos de 1773-75 fue el principal levantamiento de una serie de rebeliones populares que tuvieron lugar en el Imperio ruso después de que Catalina II de Rusia tomara el poder en 1762. El levantamiento logró consolidar el apoyo de varios grupos, incluyendo los campesinos, los cosacos y los cristianos ortodoxos de los Viejos creyentes. En un momento dado, su administración reclamó el control de la mayor parte del territorio entre el río Volga y los montes Urales. Uno de los acontecimientos más significativos de la insurrección fue la batalla de Kazán en julio de 1774.


10. Nikita Mínov o Nikita Minin, más conocido como Nikon fue un Patriarca de Moscú y toda Rusia, reformador de los cánones de la liturgia ortodoxa rusa, ​para acercarla a los cánones griegos; dichas reformas defendían la idea del distanciamiento de la Iglesia y el Estado, haciendo que este último reconociera la superioridad de los jerarcas e instituciones eclesiásticas, lo que provocó un importante cisma en la iglesia ortodoxa rusa o raskol. Al grupo opositor de las reformas de Nikon se los conoce como staroviery (viejos creyentes) o raskólniki (cismáticos), quienes defienden el uso de las oraciones antiguas


11. Borís Fiódorovich Godunov fue regente de facto del Zarato ruso desde 1584 a 1598 y luego se convirtió en el primer zar no perteneciente a la dinastía Riúrik ejerciendo el poder como tal desde 1598 a 1605.


12. La Opríchnina (опри́чнина) fue una porción del territorio ruso controlada directamente por el zar Iván el Terrible. La palabra deriva del ruso antiguo (опричь) oprich, y significa “aparte”, “a excepción de”. Los oprichniks eran las personas del Estado que formaban la guardia personal del zar Iván Vasilievich y que aplicaban directamente la política de oprichnina.


13. Aleksandr Danílovich Ménshikov fue un estadista ruso, que ostentó los títulos de Generalísimo, Príncipe del Imperio ruso y Duque de Izhora. Gobernador de San Petersburgo desde el 12 de octubre de 1702 a mayo de 1704 y de enero de 1725 al 8 de septiembre de 1727. Apreciado colaborador y amigo del zar Pedro I de Rusia, sería el gobernante de facto de Rusia durante dos años. Primer miembro ruso de la Royal Society de Londres.


14. Vladímir Vladímirovich Mayakovski fue un poeta y dramaturgo revolucionario ruso-soviético, y una de las figuras más relevantes de la poesía rusa de comienzos del siglo XX. Fue iniciador del futurismo ruso. De hecho, publicó en 1912, junto con David Burliuk y Velimir Jlébnikov, su manifiesto La bofetada al gusto del público (Пощёчина общественному вкусу).


15. Lavrenti Pávlovich Beria fue un arquitecto constructor, dirigente comunista y de Estado de la Unión Soviética, mariscal político y jefe de la policía y el servicio secreto (NKVD) desde 1938 hasta 1953. Su gestión es asociada a la más dura represión estalinista con los arrestos y ejecuciones masivos llevados a cabo durante la llamada Gran Purga. Sin embargo, asumió el mando de la NKVD en la etapa final de la purga. Beria alcanzó su apogeo durante la Segunda Guerra Mundial, hasta la muerte de Stalin; posteriormente fue juzgado y ejecutado, en circunstancias poco claras, a instancias de Nikita Jrushchov y sus seguidores, que lo veían como el principal obstáculo a la desestalinización. Suele ser descrito como el Himmler soviético.


16. La expresión rusa chornyye voronki (чёрные воронки, que puede ser traducida libremente como cuervo negro) hacer parte del argot ruso y se refiere principalmente a dos cosas:


Un vehículo de transporte de prisioneros y

Un coche del gobierno o de un alto funcionario del Estado

En la URSS, “voronki” era usado para denominar los vehículos oficiales de la NKVD que eran coches negros.


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