jueves, 17 de diciembre de 2020

Perú

     Orígenes


En la palabra Quechua no existe la palabra adiós, existe la palabra "tupananchiskama" que significa "hasta que la vida nos vuelva a encontrar".

 

martes, 15 de diciembre de 2020

El mundo

 Frase del Día

Existen científicos, médicos y farmacéuticos de buena voluntad que quieren ayudar a la humanidad pero lamentablemente, hoy en día, este mercantilismo salvaje, acompañado de la ambición desmedida de unos cuantos tiene al mundo en decadencia.


Mitos

 La Leyenda de la creación de los mares

Si bien los ríos y lagos siempre traslucieron luces celestiales, el mundo antiguamente carecía de mar. El agua salada no existía, más que en el llanto de los hombres que lo habitaban. No eran humanos, pero eran iguales a ellos.


La leyenda cuenta que esta especie libraba guerras en el pangea, y se movían caminando o en carros.

Cuentan que una vez se libró la guerra más grande de la historia, en polos opuestos, y grandes caminatas y exilios eran necesarios para librarlas. Cuentan que fue tan grande esta guerra que las mujeres realizaron éxodos masivos para llevar provisiones a los soldados, y uno fue particularmente atroz, pues el llanto era tan grande, que comenzaron a notarse lagunas donde se oían las voces que susurraban la mas baja condición humana, las desgracias más grandes del mundo. Y paulatinamente nacieron olas, hasta que nació lo que hoy conocemos como mar. Es que el mar y la sal es pues un recordatorio, una mística unión de pureza y dolor.


La historia para nada ha sido ocultada, solo que la hemos olvidado.


Gaspar Gutman


mitosyleyendascr.com

lunes, 14 de diciembre de 2020

Mecánica cuántica

 EL UNIVERSO ES INMATERIAL, MENTAL Y ESPIRITUAL, CONCLUYE FÍSICO

EL PROFESOR DE FÍSICA Y ASTRONOMÍA DE LA UNIVERSIDAD JOHNS HOPKINS, RICHARD CONN HENRY, LLEGÓ A ESTA CONCLUSIÓN QUE PARECE ASOMBROSA PARA LA CIENCIA, PERO EN REALIDAD ES BASTANTE LÓGICA SI SE COMPRENDEN LAS IMPLICACIONES DE LA MECÁNICA CUÁNTICA.


En un multicitado artículo publicado en el 2005 en la revista Nature, el profesor de física y astronomía de la Universidad Johns Hopkins, Richard Conn Henry, concluye que el universo "es inmaterial, mental y espiritual". Sobra decir que su afirmación resulta polémica y un tanto extraña al ser publicada en la revista Nature, una especie de institución del paradigma científico materialista dominante. Desglosemos un poco el artículo de Conn Henry, el cual puede leerse aquí en español o en su formato original en Nature.


La tesis de Conn Henry se basa en que, a diferencia de los postulados de la física clásica que han modificado nuestra visión de mundo --como el establecer que la Tierra gira alrededor del Sol-- los postulados de la física cuántica que han sido comprobados no han sido igualmente asimilados a nuestra perspectiva, quizás porque son aún más radicales que los de Copérnico, Galileo o Newton, ya que necesariamente sostienen que no existe un universo material independiente de nuestra mente. Sobre esto Conn Henry escribe:


La más reciente revolución de la física de los últimos 80 años todavía no ha transformado el conocimiento general del público de manera similar. Aun así, una comprensión correcta de la física era accesible incluso a Pitágoras. De acuerdo con Pitágoras, “los números son todas las cosas”; y los números son mentales, no mecánicos. De la misma manera, Newton se refirió a la luz como “partículas”, sabiendo que este concepto era una “teoría efectiva”, útil si bien no verdadero. Como reconoció el biógrafo de Newton, Richard Westfall: “La causa última de ateísmo, aseguró Newton, es ‘esta idea de que los cuerpos tienen, por decirlo así, una realidad completa, absoluta e independiente en sí mismos’”. Newton conocía el fenómeno de los anillos de Newton y no le preocupaba lo que trivialmente se conoce como “dualidad onda-partícula”.


El párrafo anterior requiere un breve comentario. No se sugiere que Newton conocía la dualidad onda-partícula tal cual como ha sido revelada en la física cuántica (donde la luz se comparta como onda o partícula según la medición que se realiza). Newton estaba en contra de la noción cartesiana de que la materia existe de manera separada e independiente; creía que la materia dependía de Dios y que no podíamos conocer su esencia, sólo podíamos describirla (es en esto que existe una similitud). Hay que recordar que Newton fue un teólogo y un alquimista y creía que la materia era animada por un solo principio espiritual. 


Siguiendo con el artículo, Richard Conn Henry afirma que la mecánica cuántica resolvió a grandes rasgos el problema de la naturaleza del universo, la cual es mental, esto en tanto que no podemos probar que exista la materia más allá de nuestra observación de la misma. Parafraseando a Heisenberg, no observamos la naturaleza, sino sólo la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación. 


De acuerdo con James Jeans: “el caudal de conocimiento se dirige hacia una realidad no-mecánica; el universo comienza a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina. La mente ya no es semejante a un intruso accidental en el reino de la materia… más bien deberíamos recibirla como la creadora y regente del reino de la materia”. Pero los físicos aún no han seguido el ejemplo de Galileo y convencido a todos de las maravillas de la mecánica cuántica. Como lo explicó Arthur Eddington: “Es difícil para el físico realista aceptar la visión de que el sustrato de todo es de índole mental”.


Luego Conn Henry explica que las llamadas partículas no son realmente cosas en sí, sino solamente un concepto, una herramienta lingüística, una narrativa que superimponemos al mundo. Cita a Michael Frayn, autor de la obra de teatro Copenhague, sobre Niels Bohr y su interpretación de la mecánica cuántica: "ni las historias ni las narrativas son elementos independientes del universo, sino conceptos humanos, tan subjetivos y restringidos en su punto de vista como en el acto de la observación”.  


Nos repetimos ciertas narrativas y les proyectamos un carácter de solidez y estabilidad para encontrar sentido en el mundo. El mismo Bohr había sugerido que si entendiéramos la mecánica cuántica, el mundo en el cual estamos parados se estremecería, y es por ello que sigue existiendo una cierta resistencia a adoptar la visión que se deriva de la mecánica cuántica, la cual literalmente cuestiona la solidez del suelo en el que estamos parados. Hay una especie de divorcio entre la perspectiva de la realidad de la física cuántica y la realidad que experimentamos comúnmente, lo cual no tiene que explicarse diciendo que la mecánica cuántica no debe aplicarse al mundo macroscópico clásico, sino que puede explicarse justamente como un efecto de que el universo es mental: su solidez es una proyección de nuestras creencias.


Los físicos evitan la verdad porque la verdad es tan ajena a la física cotidiana. Una forma común de evitar el universo mental es invocar “decoherencia cuántica”, la noción de que “el ambiente físico” es suficiente para crear realidad, independiente de la mente humana. Sin embargo, la idea de que cualquier acto irreversible de amplificación es necesario para colapsar la función de onda está equivocada: en experimentos “tipo Renninger”, la función de onda es colapsada simplemente por tu mente humana al no ver nada. El universo es puramente mental.


[...] El mundo es mecánico-cuántico: debemos aprender a percibirlo como tal.


No parece que estemos listos para asumir la visión cuántica de la realidad, sin embargo algunas culturas menos materialistas han concebido algo similar, como ocurre con el budismo mayahana (y vehículos superiores como el vajrayana y el dzogchén) donde se enseña que se deben ver todos los fenómenos como si fueran sueños, en tanto que no tienen una realidad sustancial independiente a la mente. Asimismo, algunas corrientes del hinduismo, como el vedanta o el tantrismo de Cachemira conciben el mundo como solamente conciencia. Así que es posible que si dejamos de identificarnos con nuestros conceptos y no nos aferramos a nuestras proyecciones podríamos encontrar soltura y libertad e incluso la dicha de la ligereza, si bien el suelo primero parecería temblar y podríamos sucumbir al terror. Conn Henry concluye:


Una ventaja de corregir la percepción de la humanidad sobre el mundo es la alegría resultante de descubrir la naturaleza mental del universo. No tenemos idea de lo que implica esta naturaleza mental pero, lo más grande, es que es verdad. Más allá de adquirir esta percepción, la física ya no puede ayudar. Puedes hundirte en el solipsismo o en el deísmo, o en algo más si lo puedes justificar, pero no le pidas ayuda a los físicos.


Hay otra ventaja de ver el mundo como mecánico cuántico: quien haya aprendido a aceptar que no existe nada sino las observaciones se encuentra mucho más adelantado que sus colegas, que trastabillan a través de la física esperando encontrar “qué son las cosas”. Si podemos “hacer un Galileo” y lograr que la gente crea la verdad, descubrirán que la física es muy simple.


El universo es inmaterial, mental y espiritual. Vive y disfruta.


Por supuesto sería completamente dogmático y poco inteligente asumir que esto es verdad simplemente porque lo dice un físico --especialmente cuando muchos otros físicos dicen lo opuesto. Sin embargo, rescatamos la interpretación de Richard Conn Henry porque creemos que en ella existe un argumento bastante lúcido y libre del dogma materialista que predomina en la física. Es decir, es una conclusión natural de lo que ha descubierto la física cuántica cuando se analiza filosóficamente, más allá de que cuando se mezcla la filosofía con la mecánica cuántica inmediatamente los científicos hablan de seudociencia y demás argumentos peyorativos que revelan un dejo de fundamentalismo (a diferencia de lo que creen algunos científicos no vivimos en la objetividad, todo lo que tenemos es nuestra experiencia subjetiva y por lo tanto es indispensable darle sentido desde ahí a la ciencia). La proposición más clara en un sentido meramente lógico que podemos hacer es que la mecánica cuántica muestra que la materia, sus componentes básicos, no existen de manera independiente de nuestra observación, es decir son relativos a nuestra percepción mental y por lo tanto no tienen una existencia absoluta. Asimismo las cosas que llamamos los ladrillos fundacionales del mundo --los átomos-- en realidad no son cosas, sino algo más misterioso que Heisenberg describió en alguna ocasión como tendencias o posibilidades. Y en su libro Physics and Philosophy: "De hecho, las unidades más pequeñas de la materia no son objetos físicos en el sentido ordinario; son formas, ideas, que pueden expresarse sin ambigüedad sólo en el lenguaje matemático". La realidad está más allá de una descripción científica que la divide en sujeto y objeto: "los conceptos científicos cubren siempre sólo un aspecto muy limitado de la realidad, la otra parte que no ha sido entendida todavía es infinita". En palabras de Bohr: "Creo que la división del mundo en objetivo y subjetivo es arbitraria. El hecho de que las religiones a lo largo del tiempo hayan hablado con imágenes, parábolas y paradojas significa solamente que no hay otra forma de asir esas realidades a las que se refieren". Quizás debemos asumir, como sugirió John Wheeler, que el esquema sujeto-objeto es muy limitado y por lo tanto entender que el universo es participativo o, usando un término budista, coemergente. 



miércoles, 9 de diciembre de 2020

DW | Documental

Cocaína en Colombia - El legado de Pablo Escobar

Transformación espiritual

 LA ALQUIMIA DE LA COMPASIÓN: ASÍ ES COMO SER COMPASIVO TRANSFORMA LA MENTE Y LA VIDA

LA COMPASIÓN ES EL SENDERO POR EXCELENCIA HACIA LA TRANSFORMACIÓN ESPIRITUAL

Imagen de : fondazioneangeloaffinita.org/


El nirvana se obtiene al darlo todo.

Shantideva


Se ha dicho que el budismo es una religión de la sabiduría, y esta aseveración no está equivocada. Pero el budismo es múltiple y una de sus manifestaciones más importantes, el mahayana, se basa no sólo en la sabiduría y en los procesos mentales introspectivos sino en la compasión. La compasión es entendida como el método por excelencia para desarrollar un desapego a la identidad personal y generar el mérito necesario para alcanzar la sabiduría que libera del sufrimiento. Más aún, la compasión llega a ser entendida como una energía que existe en el universo y su accionar en el individuo como una resonancia con esa energía, con esa realidad fundamental que carece de un sí mismo. Se dice que la compasión es la energía de la vacuidad (y la vacuidad es identificada con la sabiduría). En otras palabras, la compasión es la actividad natural de la sabiduría. Compasión y sabiduría son las dos alas del ave que vuela hacia la realidad última. Sin duda, podemos decir que el budismo es también una religión de la compasión. 


El cristianismo, por más que actualmente tenga una mala imagen, es por excelencia la religión de la compasión. Se pueden decir muchas cosas de la Iglesia y de las diferentes sectas cristianas, pero no se puede negar que el cristianismo se basa en la máxima de "ama al prójimo como te amas a ti mismo", y que esta frase difícilmente se encontraba en el mundo antiguo, acaso sólo, expresada de otra forma (quizá menos explícita), en el budismo. Numerosos autores coinciden en que esta es la enseñanza más importante del cristianismo. Es también la más difícil, pero en su sencillez abarca la totalidad del camino cristiano. Si uno fuera a poner en práctica realmente esta frase es difícil decir qué sucedería, pero posiblemente el dogma se haría verdad. La divinidad se haría presente, real, en el amor. Por supuesto, son muy pocas las personas que la han tomado totalmente en serio. 


Kierkegaard, en su monumental Las obras del amor, le dedica una larga meditación a esta frase. El filósofo danés sostiene que la forma más alta del amor, a saber, la forma auténtica del amor, es el amor sin preferencia, el amor al prójimo, y no sólo el amor erótico o el amor a una persona que nos parece especial, ya sea porque sentimos deseo erótico o porque tenemos una relación filial. Según él, el amor al prójimo es la vía a la eternidad: 


No ves que la muerte erradica toda disimilitud, y la preferencia siempre está ligada a la disimilitud: y sin embargo el sendero hacia la vida y hacia lo eterno pasa a través de la muerte y a través de la erradicación de la disimilitud –por ello sólo el amor al prójimo realmente lleva a la vida. [...] Dios es amor y sólo podemos ser como Dios amando, de la misma manera que, según las palabras del apóstol, sólo podemos ser colaboradores en el amor. En tanto que amas al amado, no eres como Dios, porque para Dios no hay preferencia.


Es importante que Kierkegaard enfatiza la noción de un amor sin preferencia, imparcial, lo cual hace eco de la importante noción budista de la ecuanimidad o imparcialidad. El budismo señaló tempranamente cuatro actitudes divinas: el amor bondadoso, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad. Las tres primeras son en realidad modos de amor o compasión: ya sea alegrarse por la dicha de los demás o intentar ayudarlos puesto que sufren. La última es en cierta forma la más importante y es la que liga a las otras tres con la sabiduría. Por ello, en el budismo la ecuanimidad (upeksha) es considerada como el estado más elevado de un practicante. Nos habla de una imparcialidad ante las sensaciones de placer o dolor, trascendiendo los deseos mundanos, pero también nos habla de una imparcialidad ante el sufrimiento de los demás. No se busca ayudar solamente a quien está lejos o a quien está cerca. Una manera de explicarlo sería con la frase cristiana: se ama al prójimo de la misma manera que a uno mismo.


Otro ejemplo rutilante de este amor imparcial o compasión ecuánime lo encontramos en Simone Weil, quien como uno de esos bodhisattvas que ofrecen su cuerpo por el sufrimiento de los demás, o como Cristo en la cruz, realmente murió de compasión. Más allá de su biografía, Weil desarrolló una teoría de la compasión ligada a la atención, una práctica contemplativa indivisible de una actitud ética.


La capacidad de prestar atención a un desdichado es una cosa muy rara, muy difícil; es casi –o sin casi– un milagro. Casi todos los que creen tener esta capacidad en realidad no la tienen. El ardor, el impulso del corazón, la piedad no son suficientes...


La plenitud del amor al prójimo estriba simplemente en ser capaz de preguntar: "¿Cuál es tu tormento?". Es saber que el desdichado existe, no como una unidad más en una serie, no como ejemplar de una categoría social que porta la etiqueta "desdichados", sino como ser humano, semejante en todo a nosotros, que fue un día golpeado y marcado con la marca inimitable de la desdicha. Para ello es suficiente, pero indispensable, saber dirigirle la mirada.


[...] Esa mirada es, ante todo, atenta, una mirada en la que el alma se vacía de todo contenido propio para recibir al ser al que se está mirando tal cual es, en toda su verdad. Sólo es capaz de ello quien es capaz de atención.


(A la espera de Dios)


Este es uno de los pasajes más importantes de la obra de Weil. La filósofa liga también la compasión –o el amor– con el conocimiento más alto, con la atención pura, la cual está vacía de sí misma.


De hecho, podemos hablar de un proceso espiritual –una especie de yoga o alquimia– basado en la atención que se dirige al otro, vacía de sí mismo, y sostiene su sufrimiento, sin imaginar y sin interpretar, aceptándola desnudamente. Cuando esto ocurre, la persona de alguna manera se une a Dios, está siendo como Cristo en la cruz. Hay una "descreación" del yo y a la par una recreación de la divinidad original que es la totalidad real del universo. 


Por último queda considerar con mayor profundidad la noción de la compasión en el budismo y por qué es entendida como un método hacia la iluminación, como un proceso alquímico. El budismo mahayana hace una serie de analogías entre la compasión y la mente del despertar o bodhicitta, mismas que luego serían desarrolladas aún más por la escuela tántrica. 


El texto clásico sobre el bodhicitta es el Bodhicaryavatara de Shantideva. En la introducción a la traducción inglesa del texto se hace una interesante correlación entre el aspecto de compasión y el aspecto de sabiduría que componen la esencia del bodhicitta. En la tradición mahayana, la sabiduría es fundamentalmente la comprensión de la vacuidad, o la ausencia inherente de existencia (la ausencia de un ego sólido, la ausencia de un mundo físico independiente de la mente, etc.). Esta comprensión de la vacuidad, como Shantideva revela, está ligada estrechamente a la compasión: "La verdadera comprensión de la vacuidad es imposible sin la práctica de la compasión perfecta, mientras que ninguna compasión puede ser perfecta sin la sabiduría de la vacuidad".


Shantideva explica que es la bodhicitta lo que permite contrarrestar el mal que caracteriza al samsara, el plano en el que, debido a la ignorancia, se perpetúa el sufrimiento, la enfermedad, el nacimiento, la muerte… "Ponderando por múltiples eones, los grandes sabios notaron sus beneficios, por los cuales innumerables multitudes son llevadas con suavidad a la alegría suprema". Podemos imaginar cómo durante siglos la "observación de campo" de la ciencia contemplativa budista fue apilando evidencia de que el cultivo de la bodhicitta iba transformando a las personas para bien, como una medicina universal. La bodhicitta trabaja en el cuerpo como una sustancia alquímica. Al respecto, dice Shantideva:


Como la suprema sustancia de los alquimistas,

toma nuestra carne impura y hace de ella

el cuerpo del Buda, una joya suprema.

Así es la bodhicitta, en ella encuentra tu morada.


Desde la perspectiva del mahayana, la bodhicitta actúa fundamentalmente como un modo de acumulación de mérito o, lo que es lo mismo, un fuerza de purificación del karma y, al mismo tiempo y por ende, de la purificación de la mente. La compasión hace que el corazón se vuelva suave y quieto, y de esta forma se puede percibir la realidad sin obstáculos. La bodhicitta es algo así como la piedra filosofal de la mente.


La acción alquímica de la bodhicitta puede entenderse también desde el budismo tántrico, donde, grosso modo, se explica que el ser humano tiene una anatomía sutil, un cuerpo de energía que puede ser el vehículo del despertar. Se considera que el ser humano cuenta con tres canales principales por los que fluye la energía (o aliento vital). Un canal masculino, de esencia blanca, ligado a la compasión o el método (upaya), y otro canal femenino, de esencia roja, ligado a la sabiduría (prajna). Este es también el simbolismo de las imágenes de los budas y bodhisattvas con sus consortes. La alquimia ocurre cuando las dos gotas esenciales se unen, el método de la compasión y la sabiduría de la vacuidad, y confluyen en el canal central, derritiendo las obstrucciones y secretando el elixir (amrita) que derrama su energía despierta sobre el cáliz del corazón. 


Un adagio conocido de la alquimia señala que la vocación de todos los metales es el oro, o dicho de otra manera, que el destino de todas las cosas es la perfección. De la misma manera, algunas escuelas dentro del budismo mahayana señalan que la vocación y la realidad prístina de todos los seres es la budeidad. En cierto sentido ambas tradiciones enseñan que, actuando en consonancia con la naturaleza, se alcanza un estado de libertad espiritual y plenitud. La manera de actuar en consonancia con la naturaleza en su sentido más alto es la compasión. Como dice Simone Weil:


Nuestro amor debe tener la misma extensión a través del espacio y la misma igualdad en todas sus partes que tiene la luz del sol.


[...] Asociar el ritmo de la vida del cuerpo con el ritmo del mundo.


Pijama surf

Asia

China ha encendido su “Sol Artificial” por primera vez

El llamado “Sol artificial”, un reactor de fusión nuclear ha sido encendido por primera vez. China encendió con…


China encendió con éxito su reactor de fusión nuclear o “sol artificial” por primera vez, informaron los medios estatales el viernes, lo que marca un gran avance en las capacidades de investigación de energía nuclear del país.


El reactor HL-2M Tokamak es el dispositivo de investigación experimental de fusión nuclear más grande y avanzado de China, y los científicos esperan que el dispositivo pueda potencialmente desbloquear una poderosa fuente de energía limpia.


Utiliza un poderoso campo magnético para fusionar plasma caliente y puede alcanzar temperaturas de más de 150 millones de grados Celsius, según informa el People’s Daily, aproximadamente diez veces más caliente que el núcleo del Sol.


Ubicado en el suroeste de la provincia de Sichuan y terminado a fines del año pasado, el reactor a menudo se llama “sol artificial” debido al enorme calor y energía que produce.


La publicación en el People’s Daily dice:

“El desarrollo de la energía de fusión nuclear no es sólo una forma de resolver las necesidades energéticas estratégicas de China, sino que también tiene una gran importancia para el futuro desarrollo sostenible de la energía y la economía nacional de China”.


Los científicos chinos han estado trabajando en el desarrollo de versiones más pequeñas del reactor de fusión nuclear desde 2006.


Planean usar el dispositivo en colaboración con científicos que trabajan en el International Thermonuclear Experimental Reactor (ITER), el proyecto de investigación de fusión nuclear más grande del mundo con sede en Francia, que se espera que esté terminado en 2025.


La fusión se considera el Santo Grial de la energía y es lo que alimenta nuestro Sol.


Fusiona núcleos atómicos para crear cantidades masivas de energía, lo opuesto al proceso de fisión utilizado en las armas atómicas y las plantas de energía nuclear , que los divide en fragmentos.


A diferencia de la fisión, la fusión no genera desechos radiactivos y conlleva menos riesgo de accidentes o robo de material atómico.


Pero lograr la fusión es extremadamente difícil y prohibitivamente costoso, con el costo total de ITER estimado en $ 22.5 mil millones.




Cronosmos


lunes, 7 de diciembre de 2020

ancient-origins.es/


La caída de Constantinopla: El poder de fuego otomano finalmente pulveriza los últimos vestigios del Imperio Romano.


Constantinopla fue la capital del Imperio Bizantino o del Imperio Romano de Oriente y también se convirtió en una de las principales ciudades del cristianismo. La ciudad lleva el nombre del emperador Constantino, que gobernó en el siglo IV, durante los primeros días del ascenso del cristianismo. La ciudad de hoy se llama Estambul y la mayoría de sus residentes son musulmanes.

Las consecuencias de la caída de Constantinopla fueron espantosas para los habitantes de la ciudad que se enfrentaron a violaciones, matanzas y esclavitud.


Los bizantinos repelieron ataques anteriores


En el siglo XV, el Imperio Bizantino se había encogido cuando los otomanos comenzaron a tomar su territorio.

El ataque de los otomanos estuvo lejos de ser el primero. Constantinopla había resistido los ataques:

  • En los siglos VII y VIII por los árabes
  • En los siglos IX y X por Bulgar Khan
  • En los siglos IX, X y XI por la Rus
  • En el siglo IX por Thomas el eslavo.

Un ataque de los cruzados en el siglo XIII y la subsiguiente breve ocupación tuvo éxito porque una puerta en las murallas se había dejado abierta.


Las murallas de Constantinopla


Pero el mayor activo que tenía la ciudad eran sus murallas defensivas y su foso. En el siglo V, el emperador Teodosio II construyó las defensas de la ciudad mediante la construcción de una serie de tres muros de 6.5 kilómetros de largo (unas 4 millas). Además, Constantinopla estaba situada en una península y estaba rodeada por tres lados por agua. Era fácil mantener a los barcos fuera del puerto colocando una cadena o una botavara en su boca.

Un mural de las paredes y boom o cadena en la boca del puerto, toda una parte de la formidable defensa de Constantinopla. Al final, los otomanos los vencieron a todos (CC BY SA 3.0)

Un mural de las paredes y boom o cadena en la boca del puerto, toda una parte de la formidable defensa de Constantinopla. Al final, los otomanos los vencieron a todos (CC BY SA 3.0)

Pero esta vez, en abril de 1453, se estimó que las tropas que manejaban las murallas de la ciudad eran solo 5.000 y la ciudad tenía solo unos pocos barcos para defenderse del mar. Las fuerzas bizantinas fueron superadas en número, armadas y enviadas.

Sección de la estructura de tres paredes existente (restaurada) que una vez protegió a Constantinopla. (dinosmichail / Adobe)

Sección de la estructura de tres paredes existente (restaurada) que una vez protegió a Constantinopla. (dinosmichail / Adobe)


Los otomanos exigen la rendición de Constantinopla


El 5 de abril, el emperador otomano Mehmed II, con su ejército reunido fuera de la ciudad, envió un mensaje a Constantino IX exigiendo que la ciudad se sometiera a los otomanos. Constantine no respondió. Mehmed estaba decidido a someter la antigua capital y tenía una fuerza formidable que lo respaldaba.

Mehmed tenía algo que no tenían todos los demás que atacaron Constantinopla: cañones de asedio masivos, diseñados por un húngaro llamado Urban. Y Mehmed tenía una fuerza estimada diversamente de 60.000 a 200.000 combatientes. También tenía una flota afuera esperando para ingresar al puerto.

Los otomanos utilizaron enormes cañones de asedio en el asedio de Constantinopla (cascoly2 / Adobe)

Los otomanos utilizaron enormes cañones de asedio en el asedio de Constantinopla (cascoly2 / Adobe)

Las armas de asedio de los otomanos eran temibles. Uno de los cañones medía 9 metros (29.5 pies) de largo y tenía una boca de un metro de ancho (más de 3 pies). Esa arma podría disparar una bala de cañón de 500 kilogramos (1.100 libras) a una distancia de más de 1.5 kilómetros (casi una milla). El barril se calentaría tanto que solo se podría disparar siete veces al día. Pero los otomanos tenían otros cañones poderosos que podían dispararse 100 veces al día.


Un bombardeo implacable


El 6 de abril los enormes cañones comenzaron a hacer escombros los formidables muros de Constantinopla. Los defensores repelieron a los atacantes en los agujeros en las paredes e intentaron reparar esos agujeros por la noche. También dispararon sus propios cañones, mucho más pequeños.

Los defensores de Constantinopla resistieron durante seis semanas.

Repelieron a los barcos otomanos en el boom (cadena) a través del puerto durante un tiempo. Pero los otomanos construyeron una carretera con rieles durante el asedio y consiguieron que 70 de sus barcos llegaran al puerto desde la carretera. Comenzaron a bombardear las paredes más débiles frente al mar.


Una rebelión en casa


A finales de mayo, el emperador otomano recibió noticias de que algunos de sus súbditos en Asia Menor se estaban rebelando ahora que el ejército estaba ausente. Mehmed hizo una oferta a Constantino IX: pagaría tributo y los otomanos se retirarían y cancelarían el asedio. Mehmed esperaba regresar a Asia Menor, pero Constantine se negó. Fue un trágico error no aceptar la oferta.

Hagia Sophia, que había sido una iglesia cristiana; el día que cayó Constantinopla, el conquistador otomano ordenó que la iglesia se convirtiera en una mezquita musulmana. (Derzsi Elekes Andor / CC BY SA 4.0)

Hagia Sophia, que había sido una iglesia cristiana; el día que cayó Constantinopla, el conquistador otomano ordenó que la iglesia se convirtiera en una mezquita musulmana. (Derzsi Elekes Andor / CC BY SA 4.0)

Enojado, Mehmed les dijo a sus hombres que podían saquear la ciudad como quisieran cuando cayera. Y Constantinopla era una de las ciudades más ricas del mundo.

El 29 de mayo, Mehmed lanzó un asalto total contra la ciudad, enviando tropas sucesivamente más poderosas contra ella en tres oleadas. El asalto final de los jenízaros, sus tropas de élite, fue la ruina de Constantinopla. Una vez más, se había dejado abierta una pequeña puerta en una de las murallas que permitía a los jenízaros entrar en la ciudad. Levantaron la bandera otomana en la ciudad y luego maniobraron hasta una puerta principal y dejaron entrar al ejército restante. La una vez inexpugnable Constantinopla pronto sería superada.

En los últimos momentos desesperados, la ciudad había recurrido a defender algunas de las murallas con mujeres y niños. No hace falta decir que fueron invadidos rápidamente. Algunos de los hombres huyeron a sus hogares para defender a sus familias. Algunas personas huyeron a la protección de las iglesias. Esa no fue una decisión acertada ya que las iglesias de la ciudad eran ricas en oro y gemas.

Las tropas otomanas destrozaron iconos cristianos, estatuas, frescos e iglesias, incluida Santa Sofía. Mehmed entró a la ciudad más tarde ese mismo día y dijo que la enorme y magnífica iglesia se convertiría en una mezquita. Terminó la matanza a su entrada.

Después de la caída de Constantinopla ante los otomanos, Mehmed II la convirtió en su nueva capital. El resto del Imperio Bizantino cayó poco después y fue subsumido por el Imperio Otomano.


Imagen de portada: La caída de Constantinopla Fuente: cascoly2 / Adobe

Autor: Mark Miller

Referencias

Cartwright, M. 1453: The Fall of Constantinople, Disponible en: https://www.ancient.eu/article/1180/1453-the-fall-of-constantinople/

EyeWitness to History, The Sack of Constantinople, 1453; Disponible en: www.eyewitnesstohistory.com (2011).

McLaughlin, W., 1453: The Fall of Constantinople and the End of the Roman Empire, Disponible en: : https://www.warhistoryonline.com/instant-articles/fall-constantinople.html
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